ciberacoso

Guia clinica sobre el ciberacoso

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han transformado nuestra forma de vivir y relacionarnos. Hoy en día, están presentes en casi todos los hogares y centros escolares, y los niños crecen rodeados de pantallas. Sin embargo, el desconocimiento sobre cómo usarlas de forma segura puede derivar en riesgos como el ciberacoso, una de las problemáticas más frecuentes entre menores y adolescentes.

📖 Según datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), más del 20% de los adolescentes españoles reconoce haber sido víctima de ciberacoso o haber presenciado casos en su entorno.


¿Qué es el ciberacoso y por qué es tan peligroso?

El ciberacoso consiste en el uso de medios digitales —como redes sociales, mensajería o videojuegos online— para humillar, amenazar o acosar a otra persona. A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso no tiene límites de espacio ni de tiempo: puede ocurrir en cualquier momento y multiplicar su impacto al difundirse públicamente.

Las consecuencias emocionales pueden ser graves: ansiedad, depresión, aislamiento social o baja autoestima. Por eso, la educación digital es clave para prevenirlo.


Los nativos digitales: saber usar no es lo mismo que saber convivir

Los niños y adolescentes actuales son nativos digitales, es decir, han crecido rodeados de tecnología desde edades muy tempranas, incluso desde el primer año de vida.
Saben utilizar los dispositivos, pero no siempre comprenden los riesgos asociados ni las implicaciones emocionales y sociales de sus actos en Internet.

Por ello, es esencial que los adultos —padres, profesores y profesionales sanitarios— eduquen y supervisen el uso de las TIC, enseñando valores como el respeto, la empatía y la responsabilidad digital.


La responsabilidad de los adultos en la prevención

El papel de los adultos es fundamental. No basta con prohibir el acceso a la tecnología; hay que acompañar, formar y escuchar.
Supervisar no significa controlar, sino enseñar a los menores a proteger su privacidad, identificar conductas de riesgo y pedir ayuda cuando algo no les haga sentir bien.

Además, los profesionales de la salud mental pueden orientar tanto a padres como a hijos para manejar las emociones derivadas del acoso digital y fomentar un uso saludable de la tecnología.


Opinión de una madre

“Mi hija empezó a tener miedo de ir al colegio por unos mensajes que recibía por redes. No sabíamos cómo actuar. En El Viso Psicólogos nos ayudaron a entender la situación, a trabajar su autoestima y a comunicarnos mejor con ella. Hoy se siente más segura y nosotros también.”
María, madre de una adolescente de 14 años.


Preguntas frecuentes sobre el ciberacoso

¿Cómo saber si un menor sufre ciberacoso?

Puede mostrar cambios de humor, aislamiento, miedo a usar el móvil o descenso del rendimiento escolar.

¿Qué deben hacer los padres si sospechan ciberacoso?

Hablar con el menor sin juzgarlo, conservar pruebas (mensajes, capturas) y acudir a profesionales o al centro educativo.

¿Cómo saber si un menor sufre ciberacoso?

Puede mostrar cambios de humor, aislamiento, miedo a usar el móvil o descenso del rendimiento escolar.

¿Qué deben hacer los padres si sospechan ciberacoso?

Hablar con el menor sin juzgarlo, conservar pruebas (mensajes, capturas) y acudir a profesionales o al centro educativo.

¿Qué hacer si el acoso ocurre en redes sociales?

Es importante bloquear al acosador, denunciar el perfil en la plataforma correspondiente y buscar asesoramiento psicológico y legal.

¿Cómo prevenir el ciberacoso desde casa?

Enseñando a los menores a cuidar su privacidad, no compartir información personal y reflexionar antes de publicar o reenviar contenidos.


Educar es proteger

El ciberacoso no se combate solo con tecnología, sino con educación emocional y acompañamiento humano.
En El Viso Psicólogos ayudamos a familias, docentes y jóvenes a prevenir y afrontar el impacto del acoso digital, promoviendo un uso responsable de las TIC y una convivencia más segura.

 

📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid

ç📞 91 387 51 47

📱 628 51 91 06

📧 pediatria.rbi@ruberinternacional.es

🌐 www.pediatriaruber.com

 

PEDIR CITA

alcohol adolescente

Alcohol y adolescencia, un combinado nefasto

El consumo de alcohol en la adolescencia sigue siendo uno de los grandes problemas de salud pública en España. Aunque a menudo se percibe como algo “normal” o parte de la diversión, la realidad es que el alcohol tiene consecuencias graves sobre el desarrollo físico, emocional y cerebral de los adolescentes.

En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, queremos concienciar sobre los riesgos del consumo temprano de alcohol y ofrecer orientación tanto a padres como a educadores para prevenir este hábito desde la infancia.

📖 Según datos del Ministerio de Sanidad, más del 70% de los adolescentes españoles reconoce haber consumido alcohol antes de los 18 años, y muchos lo hacen por primera vez entre los 13 y los 15.


¿Por qué el alcohol y la adolescencia son una combinación peligrosa?

Durante la adolescencia, el cerebro aún está en desarrollo. El consumo de alcohol afecta directamente áreas clave como la memoria, la toma de decisiones y el control de impulsos. A corto plazo, puede provocar intoxicaciones y accidentes; a largo plazo, aumenta el riesgo de dependencia, ansiedad y depresión.

Además, el alcohol interfiere en el crecimiento, el descanso, el rendimiento escolar y la capacidad para gestionar emociones o resistir la presión del grupo.

El mensaje es claro: no hay un nivel de consumo seguro de alcohol en adolescentes.


La influencia del entorno y la cultura

En nuestra sociedad, el alcohol está muy presente en celebraciones y eventos sociales, lo que dificulta que los jóvenes perciban su consumo como un riesgo.
Muchos adolescentes beben por presión de grupo, curiosidad o imitación de adultos, sin comprender las consecuencias.

Por eso, la prevención comienza en casa. Los padres son el modelo más poderoso: hablar con los hijos, establecer límites claros y fomentar actividades saludables son factores protectores esenciales.


Dr. José Casas sobre el alcohol

En el siguiente vídeo, los especialistas de la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional explican con claridad cómo afecta el alcohol al cerebro adolescente y qué pueden hacer las familias para prevenir el consumo precoz.

 

Efectos del alcohol en el organismo adolescente

El cuerpo de un adolescente no está preparado para metabolizar el alcohol. Algunos de los efectos más relevantes son:

  • Daños neurológicos: disminución de la memoria, la concentración y el aprendizaje.

  • Alteraciones del sueño y la conducta: irritabilidad, impulsividad o tristeza prolongada.

  • Problemas hepáticos y digestivos: el hígado adolescente es especialmente vulnerable.

  • Riesgo de accidentes y conductas de riesgo: mayor probabilidad de lesiones y violencia.

  • Dependencia temprana: cuanto antes se inicia el consumo, mayor es el riesgo de adicción.


Cómo prevenir el consumo de alcohol en adolescentes

  • Habla claro y sin dramatismos: los adolescentes valoran la sinceridad. Explicar las consecuencias reales tiene más impacto que prohibir.

  • Predica con el ejemplo: el consumo responsable o la abstinencia en los adultos es el mejor modelo.

  • Refuerza su autoestima: los jóvenes con buena autopercepción y apoyo emocional son menos vulnerables a la presión del grupo.

  • Supervisa sin invadir: conocer su entorno y sus amistades reduce el riesgo de consumo oculto.

  • Consulta con profesionales: los pediatras y psicólogos especializados pueden orientar en prevención y detección precoz.


Opinión de una madre

“Cuando descubrí que mi hijo de 15 años bebía los fines de semana, me asusté. Gracias a la orientación en Ruber, aprendimos a hablar del tema sin reproches y a establecer límites. Hoy tenemos más confianza y él entiende los riesgos.”
María, madre de un adolescente atendido en la Unidad de Adolescencia Ruber Internacional.


Preguntas frecuentes sobre alcohol y adolescencia

¿A qué edad se puede empezar a beber sin riesgo?

A ninguna. No existe una edad segura. El cerebro sigue madurando hasta los 21-25 años.

¿Por qué algunos adolescentes beben más que otros?

Influyen factores como la baja autoestima, la presión del grupo o la falta de supervisión parental.

¿Qué hacer si mi hijo ya ha probado el alcohol?

Evita los castigos. Habla con calma, pregunta qué siente y busca orientación profesional si el consumo se repite.

¿El consumo ocasional también es peligroso?

Sí. Incluso pequeñas cantidades afectan la función cerebral y pueden generar hábito o normalización del consumo.


Conclusión: prevenir es acompañar

El alcohol y la adolescencia son una mezcla que puede tener consecuencias duraderas. La prevención no pasa solo por prohibir, sino por acompañar, educar y ofrecer alternativas saludables.

En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, ofrecemos orientación profesional, apoyo familiar y programas educativos para proteger la salud y el futuro de nuestros jóvenes.

📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid

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📧 pediatria.rbi@ruberinternacional.es

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menstruación adolescente

La aparente anarquía de la menstruación adolescente

Madrid, 07 ene (efesalud.com). El doctor José Casas Rivero, responsable de la Unidad de la Adolescencia del Hospital Universitario La Paz, pone el foco de este vídeoblog en otra de las alteraciones del ciclo menstrual después de la menarquia, justo al comienzo de la edad ginecológica: la hemorragia disfuncional, cuando «la anarquía» parece revolucionar este periodo juvenil.

El ciclo menstrual, que está controlado por la hipófisis -glándula endocrina que segrega hormonas-, está normalizado en 28 o 30 días, periodo que va desde el primer día de una regla al primero de la regla siguiente, y suele durar cuatro o cinco días. Durante este periodo el cuerpo de la mujer se prepara para el embarazo.

Las hormonas «comunican» al ovario que debe producir estrógenos -proliferación celular- y progesterona -preparación del endometrio para la implantación del óvulo fecundado-. Si no se produce el embarazo, el endometrio se descama -sangrado- y comienza de nuevo el ciclo menstrual.

De manera frecuente, las adolescentes sufren desajustes, sobre todo durante el primer año de la regla: «Hay veces que le viene de forma muy seguida y en otras tiene faltas; en ocasiones mancha mucho y en cambio apenas lo parece en algunas», menciona José Casas.

¿Y por qué?… «Muchos ciclos menstruales a estas edades no son ovulatorios: El eje hipotálamo-hipofisario ovárico está inmaduro. Los estrógenos actúan sobre el útero sin tener el control de la progesterona. El endometrio crece sin regulación. Sangra de manera anárquica», dice el doctor.

Lo habitual es que la maduración se efectúe en los siguientes meses después de la primera regla y los ciclos se hagan regulares.

«Las hemorragias persistentes apuntan a problemas importantes de base, como alteraciones de la coagulación, tumores, quistes ováricos o patologías como el lupus -enfermedad de la piel o las mucosas-«, indica el pediatra.

El tratamiento de esta disfunción a nivel primario es «muy fácil» en adolescentes completamente sanas.

Los médicos especialistas, como José Casas Rivero, recetan anticonceptivos orales, «francamente seguros y con escasos efectos secundarios». Se toman de forma cíclica para regular la regla de forma predecible y también para reducir la cantidad de sangre y el número de días de hemorragia.

San Valentín adolescente

Madrid, 10 feb (efesalud.com). El especialista en adolescencia, José Casas Rivero, pediatra del Hospital Universitario La Paz, vídeobloguea sobre la actitud de los adultos frente al primer amor de sus hijos adolescentes, una relación de pareja «innegable» que no conviene impedir o desprestigiar para que no se convierta en el único objetivo de su día a día.

«Se nos pone una sonrisa bobalicona cuando recordamos nuestro primer amor… cuando nos descubríamos pensando solo en ella o pintando corazoncitos en los cuadernos o escribiendo su nombre floreado en los libros o nos asombraban las mariposas que revoloteaban en nuestro pecho o nos angustiaba el nudo que nos apretaba en el estómago», evoca José Casas.

«Pero cuando vemos a nuestro hijo o hija adolescente enamorado -continúa-, seguramente se nos coagula la sonrisa de forma instantánea. Es natural que nos preocupemos y queramos proteger a nuestro retoños ante cualquier frustración que les cause dolor, cuando no de los riesgos que entrañan las relaciones de pareja».

Los adultos deben aceptar que los adolescentes se enamoran. Que es algo normal, incluso imprescindible, para su desarrollo psicológico.

«Según van creciendo, se interesan por otras personas. Y en algún momento dado puede surgir el primer amor. Es más, es conveniente en la evolución de cualquier persona para poder llegar a ser un adulto maduro y saludable, integrándose en la sociedad moderna de una forma completa», dice el doctor Casas.

«El amor adolescente es real y existe -añade-. Está ahí y posiblemente sea uno de los sentimientos más intensos que se pueda llegar a tener en cualquier otra relación a lo largo de la vida. Siempre recordaremos nuestro primer amor».

Si el adulto entorpece o prohíbe este tipo de relación de pareja, el adolescente puede convertirla en un idilio absolutamente prioritario.

«Simplemente lo transfiguramos en un asunto más interesante para ellos. No podemos dar opiniones que no se nos han pedido. Si las damos de esta forma o indicamos que su amor no es el más adecuado, el efecto puede ser contraproducente. El adolescente hará méritos para que su relación funcione a las mil maravillas», señala.

«Aceptar la relación nos permitirá hablar con nuestros hijos de diferentes temas relacionados con el amor y el sexo -asegura- y establecer límites coherentes que puedan ayudarles a ir desarrollando una relación de forma satisfactoria y coherente».

Pero la comprensión y el cariño hacia nuestros hijos no nos pueden llevar a bajar la guardia.

«Tenemos que estar ojo avizor para que esta relación esté basada en el mutuo respeto, aunque su comportamiento estará determinado, como siempre, por el ejemplo que observan a diario en su casa. Si las relaciones familiares son de cariño, tenderán a esperar eso mismo de su primera relación o de sus relaciones amorosas futuras», advierte.

Para finalizar, el responsable de la Unidad de Adolescencia del Hospital La Paz, el doctor José Casas Rivero, «nos ofrece una rosa roja para que celebremos un feliz San Valentín al lado de nuestros hijos adolescentes y disfrutemos de su primer amor».