Las infecciones del tracto urinario (ITUs) en niños son una de las causas más frecuentes de consulta en pediatría y pueden generar mucha preocupación en las familias. A veces se presentan con fiebre sin foco claro, otras veces con dolor al hacer pis, rechazo de las tomas, vómitos o simplemente con irritabilidad en los más pequeños. Por eso es fundamental que los padres sepan reconocer las señales de alarma y cómo actuar.
Para quien quiera ampliar información general, una fuente fiable es MedlinePlus, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000505.htm En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, y en particular desde la Nefrología Pediátrica, se presta especial atención a la salud del riñón y a la prevención de estas infecciones. Este artículo pretende ser una guía clara y tranquila para madres y padres: qué son las infecciones de orina en niños, cómo se manifiestan según la edad, cómo se diagnostican, qué tratamiento suelen necesitar y, sobre todo, qué hábitos ayudan a prevenirlas. 
Qué son las infecciones de orina en niños
Cuando hablamos de infecciones de orina en niños nos referimos, en realidad, a las infecciones del tracto urinario (ITU). El tracto urinario incluye los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. La infección aparece cuando las bacterias, con mucha frecuencia procedentes del intestino, ascienden por la uretra hasta la vejiga y, en ocasiones, continúan hasta los riñones. En función de la zona afectada, se distinguen dos grandes tipos:
- Infección de vías bajas (cistitis): la bacteria se queda en la vejiga. Suele causar dolor o escozor al orinar, aumento de la frecuencia de las micciones, urgencia para ir al baño y, a veces, sangre en la orina. La fiebre puede estar ausente o ser discreta.
- Infección de vías altas (pielonefritis): la infección llega al riñón. En estos casos es más habitual la fiebre alta, el mal estado general, el dolor en el costado o en la zona lumbar y, en lactantes, rechazo de la alimentación o vómitos.
En la infancia, las infecciones de orina en niños son más frecuentes en niñas, sobre todo a partir de los dos años, debido a que la uretra es más corta y está más próxima al ano. En menores de un año, sin embargo, pueden verse con mayor frecuencia en niños, especialmente si no están circuncidados o existen problemas en la vía urinaria. Aunque la mayoría de los episodios se resuelven sin dejar secuelas si se tratan de forma adecuada y precoz, algunas situaciones (infecciones de repetición, fiebre alta, malformaciones urinarias…) pueden requerir un seguimiento estrecho por nefrología pediátrica, como se realiza en Pediatría Ruber Internacional.
Causas más frecuentes de las infecciones de orina en niños
En la gran mayoría de los casos, las infecciones de orina en niños están causadas por bacterias. La bacteria más habitual es Escherichia coli (E. coli), responsable de alrededor del 70–80 % de las ITU infantiles. Procede del intestino y puede llegar a la zona genital por contaminación con heces, ascendiendo después por la uretra hasta la vejiga. Hay varios factores que favorecen que esta bacteria, u otras menos frecuentes, provoquen infección:
- Higiene inadecuada de la zona genital: en niñas, limpiarse de atrás hacia delante arrastra bacterias desde el ano hacia la uretra. En niños, no retirar suavemente el prepucio para limpiar puede favorecer la acumulación de gérmenes.
- Retener la orina demasiado tiempo: algunos niños evitan ir al baño en el colegio o mientras juegan. La orina estancada en la vejiga facilita el crecimiento bacteriano.
- Falta de hidratación: beber poca agua reduce la producción de orina, con lo que la vejiga se vacía con menos frecuencia y las bacterias tienen más tiempo para multiplicarse.
- Estreñimiento: las heces duras que se acumulan en el recto pueden comprimir la vejiga y dificultar su vaciado completo, favoreciendo las infecciones de orina en niños.
- Uso de ropa muy ajustada o poco transpirable: la humedad en la zona genital facilita el crecimiento de bacterias.
- Alteraciones estructurales del aparato urinario: reflujo vesicoureteral (la orina se devuelve desde la vejiga hacia los uréteres y riñones), válvulas uretrales, malformaciones renales o vesicales… En estos casos, la evaluación por especialistas en nefrología pediátrica y la coordinación con pediatría general y revisiones del niño sano es clave.
No todas las infecciones de orina en niños se deben a malos hábitos; a veces hay factores intrínsecos que solo se detectan con estudios específicos. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo mediante una serie de medidas sencillas en el día a día, que se detallan más adelante.
Síntomas de las infecciones de orina en niños según la edad
Una de las dificultades de las infecciones de orina en niños es que sus síntomas cambian según la edad. Un adolescente puede describir con claridad lo que siente, pero un bebé solo puede manifestarlo a través de la fiebre, el llanto o la falta de apetito.
Lactantes y menores de 2 años
En los bebés y lactantes pequeños la infección urinaria suele afectar con más frecuencia a las vías altas (pielonefritis). Los síntomas pueden ser poco específicos:
- Fiebre sin un foco claro (sin tos importante, sin mocos llamativos, sin diarrea evidente).
- Irritabilidad, llanto inconsolable o sensación de que “el niño está raro”.
- Rechazo del alimento o dificultad para alimentarse.
- Vómitos o, a veces, diarrea.
- Pérdida o falta de ganancia de peso.
En esta etapa, ante una fiebre de más de 38 ºC sin causa aparente, es frecuente que el pediatra piense en la posibilidad de infecciones de orina en niños y solicite un análisis de orina.
Niños en edad preescolar y escolar
A partir de los 2–3 años, los niños ya pueden indicar molestias más concretas. Los síntomas habituales son:
- Dolor o escozor al orinar.
- Necesidad de ir al baño muchas veces y hacer poca cantidad (“gotitas”).
- Urgencia para hacer pis, con escapes o incontinencia ocasional.
- Dolor abdominal bajo o molestias en la zona suprapúbica.
- Orina turbia, con mal olor o con un ligero tono rojizo.
- Fiebre, sobre todo si la infección afecta al riñón.
En algunos casos, pueden reaparecer escapes de orina nocturnos (enuresis) en niños que ya controlaban perfectamente la micción nocturna.
Adolescentes
En los adolescentes, las infecciones de orina en niños se parecen mucho a las de los adultos. Pueden notar:
- Dolor al orinar.
- Aumento de la frecuencia miccional.
- Dolor en la parte baja del abdomen o en la zona lumbar.
- Fiebre, escalofríos y malestar general en las pielonefritis.
En todos los grupos de edad, la fiebre alta, el mal estado general o el dolor en un costado son signos de que la infección puede ser más profunda (pielonefritis) y requieren valoración médica rápida, a menudo en urgencias pediátricas.
Cómo se diagnostican las infecciones de orina en niños
El diagnóstico correcto es clave para tratar de forma adecuada las infecciones de orina en niños y evitar complicaciones. No basta con “ver la orina turbia” o con que huela mal. El estudio suele incluir:
- Análisis de orina (tira reactiva y sedimento): permite detectar la presencia de leucocitos (defensas), nitritos y otras sustancias que orientan a infección. Es una primera aproximación rápida.
- Urocultivo: es la prueba fundamental. Consiste en cultivar la orina en el laboratorio para identificar qué bacteria causa la infección y a qué antibióticos es sensible. Debe tomarse siempre antes de iniciar el tratamiento antibiótico, salvo en situaciones de urgencia extrema.
La forma de recoger la muestra de orina depende de la edad del niño:
- En niños que ya controlan esfínteres, se recoge muestra de chorro medio, después de limpiar bien la zona genital.
- En lactantes que no controlan esfínteres, se recomienda el sondaje vesical o, en algunos casos, la punción suprapúbica. Las bolsas adhesivas que se pegan al pañal se pueden contaminar con facilidad y no son adecuadas para urocultivo.
En determinadas circunstancias (infecciones repetidas, afectación del riñón, mala respuesta al tratamiento, sospecha de malformaciones) puede ser necesario completar el estudio con ecografía renal y vesical u otras pruebas de imagen. Estas valoraciones suelen coordinarse desde nefrología pediátrica dentro de la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional.
Tratamiento de las infecciones de orina en niños
El tratamiento principal de las infecciones de orina en niños es el antibiótico, siempre pautado por un pediatra o por un especialista en nefrología pediátrica. La elección del antibiótico depende de la edad del niño, de la sospecha clínica y, posteriormente, del resultado del urocultivo y del antibiograma. En términos generales:
- Muchas cistitis se pueden tratar de forma ambulatoria con antibiótico por vía oral durante varios días.
- Las pielonefritis o las infecciones con mal estado general pueden requerir ingreso hospitalario y tratamiento intravenoso, al menos en la fase inicial.
Además del antibiótico, es importante:
- Mantener una buena hidratación, ofreciendo agua con frecuencia.
- Administrar antitérmicos (por ejemplo, paracetamol) si hay fiebre y siempre siguiendo las dosis indicadas por el pediatra.
- Ofrecer reposo relativo cuando el niño se encuentre más cansado.
Es fundamental completar todo el ciclo de medicación, incluso aunque el niño mejore a los pocos días. Suspender el antibiótico antes de tiempo aumenta el riesgo de que la infección no se cure del todo o de que las bacterias se hagan resistentes. En caso de infecciones de repetición, los especialistas pueden valorar tratamientos preventivos durante un tiempo, corrección del estreñimiento o intervenciones específicas si existe reflujo vesicoureteral u otra malformación urinaria. Todo ello se realiza de forma coordinada entre pediatría general, urgencias pediátricas y nefrología pediátrica.
Prevención de las infecciones de orina en niños en casa
Una parte esencial del trabajo con las familias en la Unidad de Pediatría y Adolescencia es enseñar hábitos que ayuden a prevenir las infecciones de orina en niños. Aunque no se puede eliminar el riesgo por completo, sí se puede reducir de manera importante:
- Hidratación adecuada Animar a los niños a beber agua a lo largo del día, especialmente en épocas de calor o cuando hacen deporte. El agua es la mejor bebida; los refrescos azucarados o con cafeína pueden irritar la vejiga y no son recomendables de forma habitual.
- No aguantar las ganas de hacer pis Idealmente, los niños deberían orinar cada 2–3 horas durante el día. Conviene insistir en que vayan al baño antes de acostarse y antes de actividades en las que luego no sea fácil parar (viajes, excursiones, deportes).
- Higiene correcta de la zona genital En niñas, es importante limpiar siempre de delante hacia atrás para no arrastrar bacterias desde el ano a la uretra. En niños, conviene enseñar a bajar suavemente el prepucio (si es posible) para lavar la zona con agua y jabón suave. No se deben usar productos irritantes ni frotar en exceso.
- Ropa interior de algodón y evitar prendas muy ajustadas El algodón permite que la piel transpire y mantiene la zona más seca, lo que dificulta el crecimiento bacteriano. Es preferible evitar ropa interior sintética y pantalones muy ceñidos de forma continuada.
- Cambiar el bañador mojado cuanto antes Permanecer mucho tiempo con el bañador húmedo favorece la irritación genital y la proliferación de gérmenes. En verano es un consejo sencillo pero muy útil para reducir el riesgo de infecciones de orina en niños.
- Prevenir y tratar el estreñimiento Una dieta rica en fibra, la ingesta adecuada de líquidos y el hábito de sentarse en el baño después de las comidas ayudan a prevenir el estreñimiento, que es un factor de riesgo importante de ITU.
- Buena educación miccional Sentarse con tranquilidad en el váter, tomarse el tiempo suficiente y vaciar por completo la vejiga son aspectos relevantes. A veces se recomienda a los niños que, una vez crean que han terminado, esperen unos segundos e intenten orinar un poco más.
Estas recomendaciones se repasan de forma individualizada durante las revisiones del niño sano y en las consultas de nefrología pediátrica, adaptándolas a la edad y a la situación concreta de cada niño.
Infecciones de orina en niños recurrentes: cuándo estudiar el riñón
No todas las infecciones de orina en niños requieren un estudio amplio. Sin embargo, ciertas situaciones hacen recomendable una valoración más detallada por especialistas:
- Infecciones de orina de repetición (varios episodios en un año).
- Infecciones con fiebre alta o afectación del riñón (pielonefritis).
- Mal crecimiento o hipertensión arterial en el niño.
- Antecedentes familiares de malformaciones renales o reflujo vesicoureteral.
En estos casos, el equipo de nefrología pediátrica puede indicar pruebas como:
- Ecografía renal y vesical para valorar tamaño, forma y posibles dilataciones.
- Cistografía miccional para estudiar si existe reflujo vesicoureteral.
- Estudios complementarios según el caso.
El objetivo es detectar precozmente cualquier alteración que pueda aumentar el riesgo de nuevas infecciones de orina en niños o dañar el riñón a largo plazo, y proponer el tratamiento más adecuado para cada paciente. 
Cuándo acudir a urgencias por una infección de orina en niños
Muchos episodios de infecciones de orina en niños pueden valorarse inicialmente en la consulta de pediatría general. Sin embargo, hay circunstancias en las que se aconseja acudir directamente a urgencias pediátricas, como las del Hospital Ruber Internacional:
- Bebés menores de 3 meses con fiebre.
- Cualquier niño con fiebre alta (por encima de 39 ºC) y mal estado general.
- Dolor intenso en la zona lumbar o en un costado.
- Vómitos repetidos que impiden la hidratación o la toma de la medicación.
- Somnolencia llamativa, decaimiento extremo o dificultad para respirar.
- Presencia de sangre abundante en la orina.
En urgencias se valorará el estado del niño, se realizarán las pruebas necesarias (incluido el urocultivo) y se decidirá si precisa ingreso o puede seguir tratamiento en casa con controles posteriores en la Unidad de Pediatría y Adolescencia.
Opinión de una madre sobre las infecciones de orina en niños
“Nuestra hija Marta tenía 3 años cuando, de repente, empezó a levantarse varias veces por la noche diciendo que quería hacer pis. Apenas salían unas gotas y se quejaba de que le escocía. Pensamos que podía ser irritación por el pañal nocturno, pero al día siguiente empezó con fiebre y nos preocupamos. En la consulta de pediatría le hicieron un análisis de orina y el mismo día nos confirmaron que se trataba de una de esas infecciones de orina en niños de las que tanto había oído hablar, pero que nunca pensaba que nos tocarían. Nos explicaron con calma el tratamiento antibiótico, cuánto tiempo debía tomarlo y qué signos debíamos vigilar. Lo que más agradecimos fue que, además de tratar la infección, nos enseñaron pautas muy concretas: que no aguantara las ganas de hacer pis, cómo debía limpiarse en el baño y la importancia de beber agua. Desde entonces, solo ha tenido un episodio leve más, que supimos detectar enseguida gracias a lo que aprendimos en la consulta. Saber qué hacer y sentir que hay un equipo de especialistas detrás nos dio mucha tranquilidad.” Este tipo de vivencias son muy frecuentes en las consultas de pediatría general y de nefrología pediátrica. Acompañar a las familias, resolver dudas y revisar juntos los hábitos diarios es tan importante como el propio tratamiento antibiótico.
Preguntas frecuentes sobre infecciones de orina en niños
¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene una infección de orina?
Los signos más habituales de infecciones de orina en niños son la fiebre sin causa clara, el dolor o escozor al orinar, la necesidad de ir muchas veces al baño, la orina con mal olor o aspecto turbio y, en bebés, la irritabilidad o el rechazo de la alimentación. Ante cualquiera de estos síntomas, lo más prudente es consultar con el pediatra para que valore si es necesario un análisis de orina.
¿Las infecciones de orina en niños siempre producen fiebre?
No siempre. Algunas cistitis pueden dar solo molestias al orinar o aumento de la frecuencia miccional sin fiebre. Sin embargo, la fiebre es frecuente cuando la infección afecta al riñón (pielonefritis), especialmente en lactantes y niños pequeños. Por eso, fiebre sin foco evidente en un niño puede ser un signo de infecciones de orina en niños y debe hacer pensar en esta posibilidad.
¿Son contagiosas las infecciones de orina en niños?
Las infecciones de orina en niños no se contagian como un resfriado o una gastroenteritis. No se transmiten por compartir juguetes o estar en la misma clase. Se producen porque las bacterias propias del niño ascienden hasta la vía urinaria. Lo que sí puede “compartirse” en una familia son ciertos factores de riesgo, como la tendencia al estreñimiento o algunas malformaciones hereditarias del aparato urinario.
¿Cuánto tarda en curarse una infección de orina en niños?
Con un tratamiento antibiótico adecuado, muchas cistitis se resuelven en pocos días. El niño suele encontrarse mejor a las 24–48 horas, aunque la medicación debe completarse durante el tiempo indicado por el pediatra (a menudo entre 7 y 10 días). Las infecciones de vías altas pueden requerir tratamientos algo más prolongados y, en ocasiones, ingreso hospitalario.
¿Qué pasa si una infección de orina en niños no se trata a tiempo?
Una infección no tratada puede extenderse al riñón y causar una pielonefritis, con fiebre alta, malestar general y riesgo de daño renal. Además, favorece la aparición de bacterias resistentes. Por eso es tan importante consultar ante los primeros síntomas y seguir de forma completa el tratamiento pautado.
¿Puede mi hijo ir al colegio si tiene una infección de orina?
Depende del estado general. Si el niño está sin fiebre, con buen ánimo y tolera bien la medicación y la hidratación, en muchos casos puede acudir al colegio, siempre que tenga acceso al baño con facilidad. Si hay fiebre, vómitos o malestar importante, lo aconsejable es que permanezca en casa hasta encontrarse mejor.
¿Las infecciones de orina en niños pueden dañar el riñón?
Una infección puntual, diagnosticada y tratada de forma precoz, rara vez deja secuelas. El riesgo de daño renal aumenta cuando hay infecciones de orina en niños de repetición, retrasos en el tratamiento o malformaciones urinarias no detectadas. De ahí la importancia de realizar los estudios pertinentes cuando el pediatra o el nefrólogo lo consideren necesario.
¿Sirven los arándanos para prevenir las infecciones de orina en niños?
Aunque se han estudiado los productos derivados del arándano como ayuda para prevenir algunas infecciones urinarias en adultos, la evidencia en niños es limitada y sus posibles beneficios nunca sustituyen a las medidas básicas: buena hidratación, higiene adecuada, ir al baño con regularidad y tratamiento correcto del estreñimiento. Antes de dar cualquier suplemento a un niño, conviene comentarlo siempre con el pediatra.
Lo que deben recordar las familias sobre las infecciones de orina en niños
Las infecciones de orina en niños son frecuentes, pero disponemos de herramientas eficaces para detectarlas y tratarlas a tiempo. Reconocer sus síntomas, no normalizar la fiebre sin foco ni el dolor al orinar, y acudir a la consulta de pediatría general o a urgencias pediátricas cuando sea necesario, marca una gran diferencia. Los hábitos diarios —beber agua, no aguantar el pis, cuidar la higiene y prevenir el estreñimiento— son aliados esenciales para proteger la salud del riñón.
En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, el equipo de nefrología pediátrica trabaja de forma coordinada con el resto de especialidades para ofrecer una atención integral: desde el diagnóstico y tratamiento de las infecciones agudas hasta el seguimiento de niños con infecciones recurrentes o factores de riesgo. Si sospechas que tu hijo puede tener una infección de orina, o si ya ha pasado por varios episodios y te preocupa su salud renal, puedes pedir cita con nuestro equipo:
📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid
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Dra. Alvaro Ruiz de la Sierra
Psicólogo clínico especialista en psicoterapia adolescente y adultos

