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Servicios de pediatría: todo lo que ofrece Pediatría Ruber Internacional

Los servicios de pediatría son fundamentales para acompañar la salud y el bienestar de los niños a lo largo de todas sus etapas, desde el nacimiento hasta el final de la adolescencia. En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, situada en una de las áreas hospitalarias de mayor prestigio de Madrid, las familias encuentran un espacio seguro donde recibir una atención completa y coordinada.
Para conocer los estándares internacionales de la atención pediátrica, puede consultarse la guía de la American Academy of Pediatrics, una institución de referencia mundial.

Nuestra unidad reúne un equipo multidisciplinar con amplia experiencia y acceso directo a otros servicios del hospital, lo que permite ofrecer asistencia médica precisa, cercana y adaptada a las necesidades reales de cada niño.


Pediatría general y atención urgente

La pediatría general constituye el núcleo de la unidad. Aquí se atienden consultas habituales relacionadas con síntomas frecuentes, dudas de los padres, enfermedades comunes de la infancia y valoraciones generales del estado de salud.
Este servicio es el punto de entrada para muchas familias y ofrece una visión completa del bienestar infantil.

Además, la unidad cuenta con atención urgente del niño enfermo, un recurso indispensable para situaciones en las que los síntomas aparecen de forma repentina o generan preocupación. Este servicio permite valorar de manera segura procesos agudos que requieren una evaluación médica rápida.


Revisiones del niño sano y control del desarrollo

Dentro de los servicios de pediatría más solicitados se encuentran las revisiones del niño sano, que permiten llevar un seguimiento periódico del crecimiento y desarrollo.
En estas consultas se revisa:

  • Evolución del peso y la talla.

  • Patrón de desarrollo acorde a la edad.

  • Alimentación y hábitos diarios.

  • Detección de señales que puedan requerir una observación más cercana.

El objetivo es anticiparse a posibles alteraciones y orientar a las familias sobre los cuidados adecuados en cada etapa.


Vacunación infantil: centro autorizado por la CAM

La unidad funciona como Centro de Vacunación autorizado por la Comunidad de Madrid, pudiendo administrar:

  • Las vacunas del calendario oficial, sin coste para las familias.

  • Vacunas no financiadas, como rotavirus o meningococo B y ACWY.

  • Vacunas del viajero (excepto fiebre amarilla).

  • La campaña de vacunación antigripal anual, que se desarrolla cada temporada.

Además de la administración, se ofrece asesoramiento en calendarios acelerados, “vacunación a la carta” y recuperación de esquemas incompletos en niños mal vacunados o con dosis pendientes.


Seguimiento del recién nacido y neonatología

Las familias con bebés recién nacidos, incluidas las que acaban de recibir el alta hospitalaria, encuentran apoyo en el servicio de neonatología y seguimiento del recién nacido.
Aquí se realizan consultas relacionadas con:

  • Control del peso y la alimentación.

  • Evolución de los primeros días y semanas de vida.

  • Dudas habituales sobre cuidados.

  • Revisiones específicas para el recién nacido prematuro, que requieren un seguimiento más estrecho.

Este acompañamiento ayuda a los padres a transitar con confianza las primeras etapas.


Alergología pediátrica

La alergología pediátrica permite valorar síntomas relacionados con alergias frecuentes en la infancia, ya sean alimentarias, ambientales o de la piel.
El servicio está orientado a identificar estos cuadros y a realizar un seguimiento clínico adecuado en función de la evolución del niño y las indicaciones médicas.


Neumología pediátrica

La neumología infantil cubre la atención a problemas respiratorios, que son muy habituales en la infancia.
Este servicio permite valorar procesos respiratorios agudos o repetitivos y orientar a las familias sobre el manejo más adecuado, siempre dentro del ámbito estrictamente médico que la unidad ofrece.


Gastroenterología pediátrica

El área de gastroenterología pediátrica se centra en niños con síntomas digestivos o molestias relacionadas con el aparato gastrointestinal.
Este servicio permite realizar un seguimiento clínico cuando los síntomas requieren una valoración médica especializada.


Neuropediatría

La neuropediatría se ocupa del seguimiento de niños con cuestiones relacionadas con el sistema nervioso en sus diferentes etapas de desarrollo.
El servicio permite realizar una valoración especializada cuando los síntomas o la evolución del niño así lo requieren.


Cardiología pediátrica

La unidad también ofrece cardiología pediátrica, destinada a la valoración de aspectos relacionados con el corazón y el sistema circulatorio en niños y adolescentes.
Este servicio forma parte del enfoque global, permitiendo realizar consultas específicas dentro del ámbito cardiológico infantil.


Dermatología pediátrica

La dermatología infantil facilita la valoración médica de alteraciones de la piel en la infancia, un motivo de consulta muy frecuente entre padres.
El servicio se centra en explorar y realizar un seguimiento cuando la evolución cutánea del niño requiere supervisión médica.


Endocrinología y nutrición infantil

El área de endocrinología y nutrición infantil proporciona atención a cuestiones relacionadas con:

  • Crecimiento.

  • Desarrollo según etapas.

  • Alimentación y hábitos saludables.

El objetivo es acompañar al niño cuando estos aspectos requieren una valoración supervisada por un especialista.


Psicología infantil y juvenil

La unidad incluye un servicio de psicología infantil y juvenil, orientado a acompañar a niños y adolescentes que necesitan apoyo emocional o conductual.
Aunque cada caso es distinto, este espacio permite a las familias acceder a un recurso profesional integrado dentro de la propia unidad médica.


Logopedia y terapia del lenguaje

El servicio de logopedia y terapia del lenguaje atiende dificultades relacionadas con el habla, la comunicación o el desarrollo del lenguaje.
Esta área trabaja con niños que requieren apoyo en estas habilidades como parte de su evolución natural.


Atención multidisciplinar: un enfoque coordinado

Un rasgo distintivo de la Unidad de Pediatría y Adolescencia es su atención multidisciplinar coordinada.
Esto significa que:

  • Las especialidades trabajan de forma conjunta.

  • Se comparten valoraciones cuando es necesario.

  • Se unifica la información clínica para evitar duplicidades.

Esta coordinación es especialmente útil cuando un niño necesita la participación de más de un especialista, facilitando que las familias no tengan que gestionar todo por separado.


Testimonio real de una madre

“Para nosotros, acudir a Pediatría Ruber Internacional siempre ha significado tranquilidad. Lo que más valoro es que pueden atender en la misma unidad todo lo que necesitamos, sin tener que ir de un sitio a otro. El trato siempre ha sido muy cercano.”


Preguntas frecuentes 

¿Qué incluye un servicio de pediatría?

Las consultas médicas relacionadas con la salud infantil, revisiones, seguimiento del desarrollo y acceso a las especialidades pediátricas cuando se necesitan.

¿A partir de qué edad atiende un pediatra?

Desde el nacimiento hasta la adolescencia.

¿Es necesario llevar al niño a revisiones incluso si está sano?

Sí, permiten comprobar que el desarrollo es adecuado y resolver dudas habituales.

¿Se administran vacunas en la unidad?

Sí, tanto del calendario oficial como no financiadas y vacunas del viajero (excepto fiebre amarilla).

¿Hay atención específica para adolescentes?

Sí, la unidad atiende también esta etapa.


Para pedir cita o resolver cualquier duda

La unidad está ubicada en el Hospital Ruber Internacional, un entorno seguro con todos los servicios sanitarios necesarios.

📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid

ç📞 91 387 51 47

📱 628 51 91 06

📧 pediatria.rbi@ruberinternacional.es

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infección orina niño

Infecciones del Tracto Urinario en Niños: prevención y detección

Las infecciones del tracto urinario (ITUs) en niños son una de las causas más frecuentes de consulta en pediatría y pueden generar mucha preocupación en las familias. A veces se presentan con fiebre sin foco claro, otras veces con dolor al hacer pis, rechazo de las tomas, vómitos o simplemente con irritabilidad en los más pequeños. Por eso es fundamental que los padres sepan reconocer las señales de alarma y cómo actuar.

 

Para quien quiera ampliar información general, una fuente fiable es MedlinePlus, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000505.htm En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, y en particular desde la Nefrología Pediátrica, se presta especial atención a la salud del riñón y a la prevención de estas infecciones. Este artículo pretende ser una guía clara y tranquila para madres y padres: qué son las infecciones de orina en niños, cómo se manifiestan según la edad, cómo se diagnostican, qué tratamiento suelen necesitar y, sobre todo, qué hábitos ayudan a prevenirlas.   infecciones del tracto urinario

Qué son las infecciones de orina en niños

Cuando hablamos de infecciones de orina en niños nos referimos, en realidad, a las infecciones del tracto urinario (ITU). El tracto urinario incluye los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. La infección aparece cuando las bacterias, con mucha frecuencia procedentes del intestino, ascienden por la uretra hasta la vejiga y, en ocasiones, continúan hasta los riñones. En función de la zona afectada, se distinguen dos grandes tipos:

  • Infección de vías bajas (cistitis): la bacteria se queda en la vejiga. Suele causar dolor o escozor al orinar, aumento de la frecuencia de las micciones, urgencia para ir al baño y, a veces, sangre en la orina. La fiebre puede estar ausente o ser discreta.
  • Infección de vías altas (pielonefritis): la infección llega al riñón. En estos casos es más habitual la fiebre alta, el mal estado general, el dolor en el costado o en la zona lumbar y, en lactantes, rechazo de la alimentación o vómitos.

En la infancia, las infecciones de orina en niños son más frecuentes en niñas, sobre todo a partir de los dos años, debido a que la uretra es más corta y está más próxima al ano. En menores de un año, sin embargo, pueden verse con mayor frecuencia en niños, especialmente si no están circuncidados o existen problemas en la vía urinaria. Aunque la mayoría de los episodios se resuelven sin dejar secuelas si se tratan de forma adecuada y precoz, algunas situaciones (infecciones de repetición, fiebre alta, malformaciones urinarias…) pueden requerir un seguimiento estrecho por nefrología pediátrica, como se realiza en Pediatría Ruber Internacional.

Causas más frecuentes de las infecciones de orina en niños

En la gran mayoría de los casos, las infecciones de orina en niños están causadas por bacterias. La bacteria más habitual es Escherichia coli (E. coli), responsable de alrededor del 70–80 % de las ITU infantiles. Procede del intestino y puede llegar a la zona genital por contaminación con heces, ascendiendo después por la uretra hasta la vejiga. Hay varios factores que favorecen que esta bacteria, u otras menos frecuentes, provoquen infección:

  • Higiene inadecuada de la zona genital: en niñas, limpiarse de atrás hacia delante arrastra bacterias desde el ano hacia la uretra. En niños, no retirar suavemente el prepucio para limpiar puede favorecer la acumulación de gérmenes.
  • Retener la orina demasiado tiempo: algunos niños evitan ir al baño en el colegio o mientras juegan. La orina estancada en la vejiga facilita el crecimiento bacteriano.
  • Falta de hidratación: beber poca agua reduce la producción de orina, con lo que la vejiga se vacía con menos frecuencia y las bacterias tienen más tiempo para multiplicarse.
  • Estreñimiento: las heces duras que se acumulan en el recto pueden comprimir la vejiga y dificultar su vaciado completo, favoreciendo las infecciones de orina en niños.
  • Uso de ropa muy ajustada o poco transpirable: la humedad en la zona genital facilita el crecimiento de bacterias.
  • Alteraciones estructurales del aparato urinario: reflujo vesicoureteral (la orina se devuelve desde la vejiga hacia los uréteres y riñones), válvulas uretrales, malformaciones renales o vesicales… En estos casos, la evaluación por especialistas en nefrología pediátrica y la coordinación con pediatría general y revisiones del niño sano es clave.

No todas las infecciones de orina en niños se deben a malos hábitos; a veces hay factores intrínsecos que solo se detectan con estudios específicos. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo mediante una serie de medidas sencillas en el día a día, que se detallan más adelante.

Síntomas de las infecciones de orina en niños según la edad

Una de las dificultades de las infecciones de orina en niños es que sus síntomas cambian según la edad. Un adolescente puede describir con claridad lo que siente, pero un bebé solo puede manifestarlo a través de la fiebre, el llanto o la falta de apetito.

Lactantes y menores de 2 años

En los bebés y lactantes pequeños la infección urinaria suele afectar con más frecuencia a las vías altas (pielonefritis). Los síntomas pueden ser poco específicos:

  • Fiebre sin un foco claro (sin tos importante, sin mocos llamativos, sin diarrea evidente).
  • Irritabilidad, llanto inconsolable o sensación de que “el niño está raro”.
  • Rechazo del alimento o dificultad para alimentarse.
  • Vómitos o, a veces, diarrea.
  • Pérdida o falta de ganancia de peso.

En esta etapa, ante una fiebre de más de 38 ºC sin causa aparente, es frecuente que el pediatra piense en la posibilidad de infecciones de orina en niños y solicite un análisis de orina.

Niños en edad preescolar y escolar

A partir de los 2–3 años, los niños ya pueden indicar molestias más concretas. Los síntomas habituales son:

  • Dolor o escozor al orinar.
  • Necesidad de ir al baño muchas veces y hacer poca cantidad (“gotitas”).
  • Urgencia para hacer pis, con escapes o incontinencia ocasional.
  • Dolor abdominal bajo o molestias en la zona suprapúbica.
  • Orina turbia, con mal olor o con un ligero tono rojizo.
  • Fiebre, sobre todo si la infección afecta al riñón.

En algunos casos, pueden reaparecer escapes de orina nocturnos (enuresis) en niños que ya controlaban perfectamente la micción nocturna.

Adolescentes

En los adolescentes, las infecciones de orina en niños se parecen mucho a las de los adultos. Pueden notar:

  • Dolor al orinar.
  • Aumento de la frecuencia miccional.
  • Dolor en la parte baja del abdomen o en la zona lumbar.
  • Fiebre, escalofríos y malestar general en las pielonefritis.

En todos los grupos de edad, la fiebre alta, el mal estado general o el dolor en un costado son signos de que la infección puede ser más profunda (pielonefritis) y requieren valoración médica rápida, a menudo en urgencias pediátricas.

Cómo se diagnostican las infecciones de orina en niños

El diagnóstico correcto es clave para tratar de forma adecuada las infecciones de orina en niños y evitar complicaciones. No basta con “ver la orina turbia” o con que huela mal. El estudio suele incluir:

  • Análisis de orina (tira reactiva y sedimento): permite detectar la presencia de leucocitos (defensas), nitritos y otras sustancias que orientan a infección. Es una primera aproximación rápida.
  • Urocultivo: es la prueba fundamental. Consiste en cultivar la orina en el laboratorio para identificar qué bacteria causa la infección y a qué antibióticos es sensible. Debe tomarse siempre antes de iniciar el tratamiento antibiótico, salvo en situaciones de urgencia extrema.

La forma de recoger la muestra de orina depende de la edad del niño:

  • En niños que ya controlan esfínteres, se recoge muestra de chorro medio, después de limpiar bien la zona genital.
  • En lactantes que no controlan esfínteres, se recomienda el sondaje vesical o, en algunos casos, la punción suprapúbica. Las bolsas adhesivas que se pegan al pañal se pueden contaminar con facilidad y no son adecuadas para urocultivo.

En determinadas circunstancias (infecciones repetidas, afectación del riñón, mala respuesta al tratamiento, sospecha de malformaciones) puede ser necesario completar el estudio con ecografía renal y vesical u otras pruebas de imagen. Estas valoraciones suelen coordinarse desde nefrología pediátrica dentro de la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional.

Tratamiento de las infecciones de orina en niños

El tratamiento principal de las infecciones de orina en niños es el antibiótico, siempre pautado por un pediatra o por un especialista en nefrología pediátrica. La elección del antibiótico depende de la edad del niño, de la sospecha clínica y, posteriormente, del resultado del urocultivo y del antibiograma. En términos generales:

  • Muchas cistitis se pueden tratar de forma ambulatoria con antibiótico por vía oral durante varios días.
  • Las pielonefritis o las infecciones con mal estado general pueden requerir ingreso hospitalario y tratamiento intravenoso, al menos en la fase inicial.

Además del antibiótico, es importante:

  • Mantener una buena hidratación, ofreciendo agua con frecuencia.
  • Administrar antitérmicos (por ejemplo, paracetamol) si hay fiebre y siempre siguiendo las dosis indicadas por el pediatra.
  • Ofrecer reposo relativo cuando el niño se encuentre más cansado.

Es fundamental completar todo el ciclo de medicación, incluso aunque el niño mejore a los pocos días. Suspender el antibiótico antes de tiempo aumenta el riesgo de que la infección no se cure del todo o de que las bacterias se hagan resistentes. En caso de infecciones de repetición, los especialistas pueden valorar tratamientos preventivos durante un tiempo, corrección del estreñimiento o intervenciones específicas si existe reflujo vesicoureteral u otra malformación urinaria. Todo ello se realiza de forma coordinada entre pediatría general, urgencias pediátricas y nefrología pediátrica.

Prevención de las infecciones de orina en niños en casa

Una parte esencial del trabajo con las familias en la Unidad de Pediatría y Adolescencia es enseñar hábitos que ayuden a prevenir las infecciones de orina en niños. Aunque no se puede eliminar el riesgo por completo, sí se puede reducir de manera importante:

  • Hidratación adecuada Animar a los niños a beber agua a lo largo del día, especialmente en épocas de calor o cuando hacen deporte. El agua es la mejor bebida; los refrescos azucarados o con cafeína pueden irritar la vejiga y no son recomendables de forma habitual.
  • No aguantar las ganas de hacer pis Idealmente, los niños deberían orinar cada 2–3 horas durante el día. Conviene insistir en que vayan al baño antes de acostarse y antes de actividades en las que luego no sea fácil parar (viajes, excursiones, deportes).
  • Higiene correcta de la zona genital En niñas, es importante limpiar siempre de delante hacia atrás para no arrastrar bacterias desde el ano a la uretra. En niños, conviene enseñar a bajar suavemente el prepucio (si es posible) para lavar la zona con agua y jabón suave. No se deben usar productos irritantes ni frotar en exceso.
  • Ropa interior de algodón y evitar prendas muy ajustadas El algodón permite que la piel transpire y mantiene la zona más seca, lo que dificulta el crecimiento bacteriano. Es preferible evitar ropa interior sintética y pantalones muy ceñidos de forma continuada.
  • Cambiar el bañador mojado cuanto antes Permanecer mucho tiempo con el bañador húmedo favorece la irritación genital y la proliferación de gérmenes. En verano es un consejo sencillo pero muy útil para reducir el riesgo de infecciones de orina en niños.
  • Prevenir y tratar el estreñimiento Una dieta rica en fibra, la ingesta adecuada de líquidos y el hábito de sentarse en el baño después de las comidas ayudan a prevenir el estreñimiento, que es un factor de riesgo importante de ITU.
  • Buena educación miccional Sentarse con tranquilidad en el váter, tomarse el tiempo suficiente y vaciar por completo la vejiga son aspectos relevantes. A veces se recomienda a los niños que, una vez crean que han terminado, esperen unos segundos e intenten orinar un poco más.

Estas recomendaciones se repasan de forma individualizada durante las revisiones del niño sano y en las consultas de nefrología pediátrica, adaptándolas a la edad y a la situación concreta de cada niño.

Infecciones de orina en niños recurrentes: cuándo estudiar el riñón

No todas las infecciones de orina en niños requieren un estudio amplio. Sin embargo, ciertas situaciones hacen recomendable una valoración más detallada por especialistas:

  • Infecciones de orina de repetición (varios episodios en un año).
  • Infecciones con fiebre alta o afectación del riñón (pielonefritis).
  • Mal crecimiento o hipertensión arterial en el niño.
  • Antecedentes familiares de malformaciones renales o reflujo vesicoureteral.

En estos casos, el equipo de nefrología pediátrica puede indicar pruebas como:

  • Ecografía renal y vesical para valorar tamaño, forma y posibles dilataciones.
  • Cistografía miccional para estudiar si existe reflujo vesicoureteral.
  • Estudios complementarios según el caso.

El objetivo es detectar precozmente cualquier alteración que pueda aumentar el riesgo de nuevas infecciones de orina en niños o dañar el riñón a largo plazo, y proponer el tratamiento más adecuado para cada paciente.   acudir medico

Cuándo acudir a urgencias por una infección de orina en niños

Muchos episodios de infecciones de orina en niños pueden valorarse inicialmente en la consulta de pediatría general. Sin embargo, hay circunstancias en las que se aconseja acudir directamente a urgencias pediátricas, como las del Hospital Ruber Internacional:

  • Bebés menores de 3 meses con fiebre.
  • Cualquier niño con fiebre alta (por encima de 39 ºC) y mal estado general.
  • Dolor intenso en la zona lumbar o en un costado.
  • Vómitos repetidos que impiden la hidratación o la toma de la medicación.
  • Somnolencia llamativa, decaimiento extremo o dificultad para respirar.
  • Presencia de sangre abundante en la orina.

En urgencias se valorará el estado del niño, se realizarán las pruebas necesarias (incluido el urocultivo) y se decidirá si precisa ingreso o puede seguir tratamiento en casa con controles posteriores en la Unidad de Pediatría y Adolescencia.

Opinión de una madre sobre las infecciones de orina en niños

“Nuestra hija Marta tenía 3 años cuando, de repente, empezó a levantarse varias veces por la noche diciendo que quería hacer pis. Apenas salían unas gotas y se quejaba de que le escocía. Pensamos que podía ser irritación por el pañal nocturno, pero al día siguiente empezó con fiebre y nos preocupamos. En la consulta de pediatría le hicieron un análisis de orina y el mismo día nos confirmaron que se trataba de una de esas infecciones de orina en niños de las que tanto había oído hablar, pero que nunca pensaba que nos tocarían. Nos explicaron con calma el tratamiento antibiótico, cuánto tiempo debía tomarlo y qué signos debíamos vigilar. Lo que más agradecimos fue que, además de tratar la infección, nos enseñaron pautas muy concretas: que no aguantara las ganas de hacer pis, cómo debía limpiarse en el baño y la importancia de beber agua. Desde entonces, solo ha tenido un episodio leve más, que supimos detectar enseguida gracias a lo que aprendimos en la consulta. Saber qué hacer y sentir que hay un equipo de especialistas detrás nos dio mucha tranquilidad.” Este tipo de vivencias son muy frecuentes en las consultas de pediatría general y de nefrología pediátrica. Acompañar a las familias, resolver dudas y revisar juntos los hábitos diarios es tan importante como el propio tratamiento antibiótico.

Preguntas frecuentes sobre infecciones de orina en niños

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene una infección de orina?

Los signos más habituales de infecciones de orina en niños son la fiebre sin causa clara, el dolor o escozor al orinar, la necesidad de ir muchas veces al baño, la orina con mal olor o aspecto turbio y, en bebés, la irritabilidad o el rechazo de la alimentación. Ante cualquiera de estos síntomas, lo más prudente es consultar con el pediatra para que valore si es necesario un análisis de orina.

¿Las infecciones de orina en niños siempre producen fiebre?

No siempre. Algunas cistitis pueden dar solo molestias al orinar o aumento de la frecuencia miccional sin fiebre. Sin embargo, la fiebre es frecuente cuando la infección afecta al riñón (pielonefritis), especialmente en lactantes y niños pequeños. Por eso, fiebre sin foco evidente en un niño puede ser un signo de infecciones de orina en niños y debe hacer pensar en esta posibilidad.

¿Son contagiosas las infecciones de orina en niños?

Las infecciones de orina en niños no se contagian como un resfriado o una gastroenteritis. No se transmiten por compartir juguetes o estar en la misma clase. Se producen porque las bacterias propias del niño ascienden hasta la vía urinaria. Lo que sí puede “compartirse” en una familia son ciertos factores de riesgo, como la tendencia al estreñimiento o algunas malformaciones hereditarias del aparato urinario.

¿Cuánto tarda en curarse una infección de orina en niños?

Con un tratamiento antibiótico adecuado, muchas cistitis se resuelven en pocos días. El niño suele encontrarse mejor a las 24–48 horas, aunque la medicación debe completarse durante el tiempo indicado por el pediatra (a menudo entre 7 y 10 días). Las infecciones de vías altas pueden requerir tratamientos algo más prolongados y, en ocasiones, ingreso hospitalario.

¿Qué pasa si una infección de orina en niños no se trata a tiempo?

Una infección no tratada puede extenderse al riñón y causar una pielonefritis, con fiebre alta, malestar general y riesgo de daño renal. Además, favorece la aparición de bacterias resistentes. Por eso es tan importante consultar ante los primeros síntomas y seguir de forma completa el tratamiento pautado.

¿Puede mi hijo ir al colegio si tiene una infección de orina?

Depende del estado general. Si el niño está sin fiebre, con buen ánimo y tolera bien la medicación y la hidratación, en muchos casos puede acudir al colegio, siempre que tenga acceso al baño con facilidad. Si hay fiebre, vómitos o malestar importante, lo aconsejable es que permanezca en casa hasta encontrarse mejor.

¿Las infecciones de orina en niños pueden dañar el riñón?

Una infección puntual, diagnosticada y tratada de forma precoz, rara vez deja secuelas. El riesgo de daño renal aumenta cuando hay infecciones de orina en niños de repetición, retrasos en el tratamiento o malformaciones urinarias no detectadas. De ahí la importancia de realizar los estudios pertinentes cuando el pediatra o el nefrólogo lo consideren necesario.

¿Sirven los arándanos para prevenir las infecciones de orina en niños?

Aunque se han estudiado los productos derivados del arándano como ayuda para prevenir algunas infecciones urinarias en adultos, la evidencia en niños es limitada y sus posibles beneficios nunca sustituyen a las medidas básicas: buena hidratación, higiene adecuada, ir al baño con regularidad y tratamiento correcto del estreñimiento. Antes de dar cualquier suplemento a un niño, conviene comentarlo siempre con el pediatra.

Lo que deben recordar las familias sobre las infecciones de orina en niños

Las infecciones de orina en niños son frecuentes, pero disponemos de herramientas eficaces para detectarlas y tratarlas a tiempo. Reconocer sus síntomas, no normalizar la fiebre sin foco ni el dolor al orinar, y acudir a la consulta de pediatría general o a urgencias pediátricas cuando sea necesario, marca una gran diferencia. Los hábitos diarios —beber agua, no aguantar el pis, cuidar la higiene y prevenir el estreñimiento— son aliados esenciales para proteger la salud del riñón.

En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, el equipo de nefrología pediátrica trabaja de forma coordinada con el resto de especialidades para ofrecer una atención integral: desde el diagnóstico y tratamiento de las infecciones agudas hasta el seguimiento de niños con infecciones recurrentes o factores de riesgo. Si sospechas que tu hijo puede tener una infección de orina, o si ya ha pasado por varios episodios y te preocupa su salud renal, puedes pedir cita con nuestro equipo:

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  Carmen de Lucas

Dra. Alvaro Ruiz de la Sierra

Psicólogo clínico especialista en psicoterapia adolescente y adultos

 

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Comida healthy y anorexia

Cada vez son más los adolescentes que buscan “comer sano”, eliminar los ultraprocesados y alcanzar un estilo de vida saludable. Sin embargo, cuando esa búsqueda se convierte en una obsesión, puede transformarse en algo muy distinto: la anorexia. Un trastorno alimentario complejo, silencioso y profundamente ligado a los ideales de perfección que se difunden en redes sociales.

Según MedlinePlus, la anorexia nerviosa es un trastorno caracterizado por la restricción voluntaria de alimentos y una alteración grave de la imagen corporal. Lo que comienza como un “quiero cuidarme” puede terminar siendo una enfermedad con consecuencias físicas y psicológicas graves.

 

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  anorexia infantil

CUANDO LA COMIDA “HEALTHY” SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA

Hoy muchos adolescentes confunden comer saludable con comer poco. La presión por tener un cuerpo “fit”, las comparaciones en redes y la idealización de ciertos estilos de vida, los esfuerzos que hacen sus padres por mantenerse sanos a través de dietas, pueden empujar a desarrollar conductas restrictivas que, sin darse cuenta, rozan la anorexia. Frases como “solo como natural” o “no quiero comer fritos” pueden parecer inofensivas, pero cuando esconden miedo, culpa o ansiedad, se convierten en señales de alerta. En la Unidad de Medicina de la Adolescencia de Pediatría Ruber Internacional, los especialistas observan un aumento de casos en los últimos años, especialmente en chicas de entre 12 y 18 años.

DIFERENCIA ENTRE CUIDARSE Y RESTRINGIRSE

Cuidar la alimentación es positivo, pero la anorexia no tiene que ver con la salud, sino con el control. La persona deja de escuchar su cuerpo para escuchar un ideal que le aísla. Comienza a guiarse por reglas rígidas: contar calorías, eliminar grupos alimenticios, sentir culpa tras comer, aparición de conductas compensatorias… Un adolescente sano busca equilibrio; alguien con anorexia busca paliar el vacío y malestar a través de un acercamiento a un ideal de perfección. Mientras uno disfruta del bienestar, el otro teme perder el control.

LAS REDES SOCIALES Y SU INFLUENCIA EN LA ANOREXIA

Las redes sociales han creado una cultura de comparación constante. Cuerpos idealizados, filtros que borran imperfecciones y mensajes de “alimentación limpia” contribuyen a un entorno que puede detonar la anorexia. En plataformas como TikTok o Instagram abundan cuentas, retos, dietas y fórmulas como  “what I eat in a day”. Detrás de esas publicaciones hay adolescentes inseguros, que buscan aprobación. Los jóvenes conacceso ilimitado a redes se ven influenciados por algoritmos que refuerzan ideas dañinas sobre el cuerpo y la comida asociándola con ideales de felicidad. En la Unidad de Psicología infantil y juvenil, los profesionales ayudan a detectar estos patrones y a trabajar en la construcción de una relación sana con la comida.

SIGNOS DE ALERTA EN CASA

Reconocer los primeros signos de anorexia es clave para actuar a tiempo:

  • Pérdida de peso repentina o excesiva.
  • Cambio de patrones alimentarios, evitar ciertos alimentos.
  • Obsesión por contar calorías o leer etiquetas.
  • Evitar comidas familiares, comidas con amigos…
  • Aparición de conductas compensatorias como el uso excesivo del ejercicio físico tras las ingestas.
  • Cambios de humor, irritabilidad o tristeza.
  • Comentarios negativos sobre su cuerpo.
  • Cambio en hábitos como el uso de ropa holgada que disimule el cuerpo…

Si notas alguno de estos comportamientos, es importante acudir a un especialista en nutrición infantil o psicología juvenil. En Pediatría Ruber Internacional, la atención es multidisciplinar y coordinada entre pediatras, endocrinos, psicólogos y nutricionistas.

CONSECUENCIAS FÍSICAS Y PSICOLÓGICAS DE LA ANOREXIA

La anorexia no es solo “dejar de comer”. Es una enfermedad que afecta a todo el cuerpo. Entre sus principales consecuencias se encuentran:

  • Desnutrición y fatiga constante.
  • Amenorrea (ausencia del ciclo menstrual).
  • Caída del cabello y fragilidad en uñas.
  • Disminución del ritmo cardíaco y la presión arterial.
  • Dificultades de concentración y memoria.
  • Aislamiento social y ansiedad.
  • Descalcificación osea

El cerebro, al no recibir suficiente energía, también sufre: las emociones se alteran, aparece la culpa y el miedo a comer. Por eso, el tratamiento debe abordar tanto la parte médica como la emocional.  

 

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TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA: UN ENFOQUE MULTIDISCIPLINAR

El tratamiento requiere un trabajo conjunto. En la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil, los equipos de Pediatría Ruber Internacional combinan terapia psicológica, apoyo familiar y seguimiento médico. El objetivo es recuperar el peso, pero también sanar la relación con la comida y con uno mismo. El acompañamiento de los padres es esencial. Ellos aprenden a identificar las recaídas, a fomentar hábitos saludables sin rigidez y a ofrecer un entorno de confianza.

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA RECUPERACIÓN

El entorno familiar es una pieza fundamental en la recuperación de la anorexia. Ningún tratamiento puede sostenerse solo desde la consulta; el hogar debe convertirse en un espacio de acompañamiento, libre de juicios y de presiones estéticas. La manera en que se habla de la comida, del cuerpo y de los logros personales influye directamente en cómo un adolescente se percibe a sí mismo. Los padres suelen enfrentarse al miedo, la culpa o la frustración. Es normal sentir que no se sabe cómo actuar, especialmente cuando el hijo se niega a comer o reacciona con irritación ante cualquier intento de ayuda. Por eso, el acompañamiento profesional incluye orientación familiar.

En la Unidad de Trastornos Alimentarios de Pediatría Ruber Internacional, se trabaja con sesiones conjuntas en las que los padres aprenden a identificar los patrones de control, las conductas compensatorias y las señales tempranas de recaída. Apoyar no significa vigilar ni forzar. Significa escuchar, estar presente y validar lo que el adolescente siente. La familia puede ayudar a reconstruir la confianza perdida en el propio cuerpo y a desmontar creencias erróneas como “comer engorda” o “la fuerza de voluntad lo puede todo”. Es importante evitar frases como “solo tienes que comer” o “te estás haciendo daño”, ya que generan resistencia.

En su lugar, deben expresarse mensajes de acompañamiento: “entiendo que te cuesta”, “vamos a hacerlo juntos”. También se recomienda establecer rutinas familiares estables, comer juntos sin pantallas, hablar de otros temas durante la comida y evitar comentarios sobre peso o dietas. En muchos casos, se incluye terapia familiar para mejorar la comunicación, repartir responsabilidades y reducir la tensión emocional que suele acompañar al trastorno. La anorexia tiene un impacto sobre toda  la familia por eso la implicación de los padres y hermanos puede marcar la diferencia entre una recaída y una recuperación duradera.

El camino no es lineal, pero el apoyo incondicional del entorno puede devolver la sensación de seguridad que la anorexia arrebata. Cuando el hogar deja de ser un campo de batalla y se convierte en un lugar de comprensión, el adolescente empieza a recuperar no solo el apetito, sino también la confianza en sí mismo.  

 

anorexia infantil

 

NUTRICIÓN INFANTIL: EDUCAR PARA PREVENIR

Prevenir la anorexia comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. En la Unidad de Endocrinología y Nutrición Infantil de Pediatría Ruber Internacional, los especialistas destacan la importancia de enseñar desde edades tempranas una relación equilibrada con la comida. Los niños deben comprender que alimentarse no es una obligación ni una forma de control, sino una manera de cuidar el cuerpo y mantener la energía necesaria para jugar, aprender y crecer. Enseñar educación nutricional no se trata de hablar de calorías, sino de transmitir placer y naturalidad.

Comer en familia, probar alimentos nuevos, cocinar juntos o hablar sobre el origen de los alimentos fomenta la curiosidad y el respeto hacia la comida. También ayuda a que los niños aprendan a identificar señales de hambre y saciedad, en lugar de comer por ansiedad o culpa. Otro aspecto clave es cómo los adultos hablan de su propio cuerpo. Los niños imitan lo que ven. Si los padres critican su figura, siguen dietas extremas o expresan miedo a “engordar”, los hijos asimilan que el valor personal depende del físico. Cambiar ese lenguaje y promover la diversidad corporal es una de las herramientas más efectivas para prevenir trastornos alimentarios.

En la adolescencia, cuando el grupo de iguales y las redes sociales ganan influencia, el papel de la educación nutricional es aún más relevante. Saber interpretar los mensajes que circulan online, comprender que muchos cuerpos “perfectos” están editados y desarrollar un pensamiento crítico son habilidades que se pueden entrenar con ayuda profesional. Por eso, la nutrición infantil y adolescente debe abordarse no solo desde lo fisiológico, sino también desde lo emocional.

Comer bien implica nutrir el cuerpo y la mente. Y eso se consigue combinando la información científica con la empatía y la escucha activa. La prevención de la anorexia no es una campaña puntual: es una educación constante en casa, en el colegio y en las revisiones médicas. Promover el equilibrio, el autocuidado y la confianza corporal es el camino más seguro para que los jóvenes crezcan sin miedo a la comida ni a sí mismos.

CUANDO LA ANOREXIA SE CONFUNDE CON “FUERZA DE VOLUNTAD”

Una de las grandes trampas de la anorexia es el refuerzo social. Las personas reciben elogios por “ser tan disciplinadas” o “mantenerse delgadas”, lo que refuerza su conducta restrictiva. Este reconocimiento puede ser peligroso y retrasar el diagnóstico. Romper este patrón implica cambiar el discurso social: valorar la salud por encima del físico y dejar de asociar la delgadez con éxito.

LA RECUPERACIÓN ES POSIBLE

Superar la anorexia es un proceso complejo, pero totalmente posible. Requiere tiempo, acompañamiento profesional y una red sólida de apoyo emocional. Cada paciente atraviesa su propio camino, pero todos comparten el mismo objetivo: reconciliarse con su cuerpo y con el acto de comer. En Pediatría Ruber Internacional, la recuperación se aborda de forma integral. Los tratamientos combinan terapia psicológica individual, sesiones familiares y seguimiento médico y nutricional continuo.

El objetivo inicial es estabilizar el estado físico —recuperar peso, regular las constantes vitales, corregir deficiencias nutricionales—, pero el objetivo a largo plazo es reconstruir la autoestima y devolver la capacidad de disfrutar. Durante el proceso, se trabaja la distorsión de la imagen corporal, los pensamientos obsesivos sobre la comida y las emociones asociadas a la culpa o el miedo. Los pacientes aprenden a reconocer las sensaciones de hambre, a identificar los detonantes emocionales y a desarrollar estrategias de autorregulación.

La recuperación no significa olvidar lo vivido, sino aprender a convivir con la vulnerabilidad. Algunas personas describen su proceso como “volver a habitar su cuerpo”. Esa conexión se logra con paciencia, empatía y un entorno que acompañe sin presionar. El pronóstico de la anorexia mejora considerablemente cuando la intervención se realiza a tiempo. Cuanto antes se detecte y trate, mayores son las probabilidades de recuperación completa.

Por eso, en la Unidad de Medicina de la Adolescencia y en el equipo de Psicología infantil y juvenil de Pediatría Ruber Internacional, se insiste en la importancia de la detección precoz y del seguimiento continuo, incluso cuando los síntomas parecen haber desaparecido. Recuperarse de la anorexia no es volver a comer como antes, sino redescubrir la vida sin miedo. Significa reírse sin pensar en el cuerpo, disfrutar de una comida en familia, volver a salir con amigos, y sentirse en paz frente al espejo. Es un proceso que transforma, y aunque exige coraje y constancia, el resultado merece la pena: libertad, equilibrio y salud.

OPINIÓN DE UNA PACIENTE

“Durante meses pensé que comer era una debilidad. Veía en redes que eliminar el azúcar y los carbohidratos era lo correcto. Sin darme cuenta, caí en un círculo de culpa y ansiedad. Gracias al equipo de Pediatría Ruber Internacional, entendí que mi cuerpo no era el enemigo. Hoy puedo disfrutar de una comida sin miedo, y eso es libertad.” — Testimonio de una paciente recuperada (nombre omitido por confidencialidad).

 

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA COMIDA HEALTHY Y ANOREXIA

¿Qué es exactamente la anorexia?

Es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por la restricción intencionada de alimentos y el miedo intenso a subir de peso.

¿A qué edad suele aparecer?

Generalmente entre los 12 y 18 años, aunque puede manifestarse antes, especialmente en contextos de alta presión estética o cambios importantes que desestabilicen su entorno.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

Cambios de humor, pérdida de peso, obsesión por las calorías, ejercicio excesivo y rechazo de ciertos alimentos y a comer en público.

¿La anorexia solo afecta a las chicas?

No. Cada vez más chicos presentan cuadros de anorexia, especialmente vinculados al deseo de tener un cuerpo definido o musculoso.

¿Qué papel juegan las redes sociales?

Las redes influyen en la autoimagen y en la autoestima por comparación con pares. Algunos contenidos de las redes pueden favorecer la aparición de conductas alimentarias restrictivas, por lo que su uso debe supervisarse.

¿Tiene cura la anorexia?

Sí, con un tratamiento integral y apoyo constante se puede lograr la recuperación total, aunque requiere tiempo y compromiso.

¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo tiene anorexia?

Consultar cuanto antes con un especialista en salud mental o pediatría. La detección precoz mejora el pronóstico.

¿Puede prevenirse?

Fomentando la autoestima, el pensamiento crítico ante los modelos sociales y una educación alimentaria sin culpa ni juicios.

RECUPERAR LA LIBERTAD: MÁS ALLÁ DEL PLATO

Superar la anorexia no solo es volver a comer, es volver a vivir. En Pediatría Ruber Internacional acompañamos a los adolescentes y sus familias con un enfoque integral, donde la salud física y emocional van de la mano. Si sospechas que tu hijo o hija puede estar atravesando una relación conflictiva con la comida, contacta con nosotros:

📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid

📞 91 387 51 47

📱 628 51 91 06

📧 pediatria.rbi@ruberinternacional.es

🌐 www.pediatriaruber.com  

 

PEDIR CITA

 

Dr. Alvaro Ruiz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Alvaro Ruiz de la Sierra

Psicólogo clínico especialista en psicoterapia adolescente y adultos

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