Bronquiolitis en bebés: síntomas, cuidados y cuándo acudir a urgencias

La bronquiolitis es una infección viral, que afecta especialmente a menores de 2 años, que inflama los pequeños bronquiolos, dificultando la respiración con tos, silbidos (sibilancias) y mocos. Comienza como un resfriado  que empeora en 2-4 días. Suele ser leve pero requiere atención médica si hay dificultad respiratoria. Los cuidados en casa consisten en realizar lavados nasales para mantener la nariz despejada, postura semiincorporada y dar tomas frecuentes de sus alimentos y líquidos habituales para mantener un buen estado de nutrición-hidratación. Hay que evitar el contacto con el humo del tabaco.A veces es necesaria la hospitalización (dificultad respiratoria,escasa ingesta de líquidos/alimentos, decaimiento, etc.). 

La bronquiolitis es una infección viral común en bebés (especialmente menores de 2 años) que inflama los bronquiolos, dificultando la respiración. Comienza con síntomas de resfriado (tos, mocos, fiebre leve) y evoluciona tras 1-4 días con silbidos (sibilancias), fatiga y aumento del esfuerzo respiratorio. Se contagia por contacto directo y su pico es en otoño/invierno. 

El dolor abdominal recurrente en niños es un dolor real, no fingido, que dura al menos 3 meses y suele ser benigno, siendo el dolor funcional (funcional o psicógeno) (relacionado con estrés, síndrome de intestino irritable) y el estreñimiento las causas más comunes, aunque hay que descartar causas orgánicas como intolerancias alimentarias (celiaquía, lactosa), infecciones o, rara vez, apendicitis, prestando atención a síntomas de alarma como fiebre, pérdida de peso o sangre en heces para acudir al médico. 

Puedes ampliar información fiable aquí: HealthyChildren (AAP) y Mayo Clinic. 

Bronquiolitis en bebés

Qué es la bronquiolitis (y por qué es tan frecuente en bebés)

La bronquiolitis es una infección respiratoria que inflama las vías respiratorias pequeñas del pulmón (los bronquiolos). Cuando se inflaman y se llenan de moco, al bebé le cuesta más que el aire entre y salga: por eso aparecen tos, “silbidos” al respirar (sibilancias) y, a veces, respiración más rápida o con esfuerzo. 

Un matiz importante para evitar confusiones: bronquiolitis no es lo mismo que bronquitis. La bronquitis suele afectar a vías respiratorias más grandes y es más típica en adultos; la bronquiolitis se asocia especialmente a lactantes y niños pequeños.

Causas: qué virus la producen y cómo se contagia

En la mayoría de casos la bronquiolitis está causada por virus. El más frecuente es el virus respiratorio sincitial (VRS), aunque también pueden estar implicados otros virus respiratorios (por ejemplo, los que causan resfriados o gripe). 

La transmisión es la típica de los catarros:

  • gotitas respiratorias al toser/estornudar o contacto cercano,
  • manos y superficies contaminadas (juguetes, pomos, etc.) y después tocar ojos, nariz o boca. 

Por eso, muchas familias notan que “empieza por el hermano mayor” o tras la guardería: hay más exposición y los virus circulan con facilidad.

Síntomas y evolución típica día a día

Lo más habitual es que arranque como un resfriado: congestión, moquitos, tos y, a veces, febrícula. Después puede aparecer el componente “de pecho”: tos más intensa, sibilancias y mayor trabajo respiratorio. 

Duración orientativa:

Muchos bebés mejoran con cuidados en casa. Los síntomas suelen durar 1–2 semanas, aunque la tos puede alargarse algo más en algunos casos. 

Señales de alarma: cuándo acudir a urgencias

La clave no es “si tose mucho”, sino si le cuesta respirar o comer/beber. Estas son señales por las que conviene consultar de inmediato:

  • coloración azulada o grisácea en labios/uñas (baja oxigenación)
  • respiración muy rápida (en bebés, a veces >60/min) o respiración superficial
  • hundimiento de costillas al inspirar, aleteo nasal, quejido/gruñido al respirar
  • rechazo de tomas o incapacidad para beber lo suficiente
  • decaimiento llamativo, somnolencia excesiva o el bebé “no responde como siempre” 

Y un punto extra por edad: si el bebé es menor de 12 semanas o fue prematuro, conviene ser especialmente prudente. 

Cuidados en casa que sí ayudan (y qué evitar)

No existe “un antibiótico para la bronquiolitis” porque es una infección viral: los antibióticos no ayudan en la bronquiolitis no complicada. El enfoque es aliviar síntomas y vigilar. 

Medidas útiles en casa

  • Lavados nasales con suero fisiológico y, si hace falta, succión nasal suave: si respira mejor por la nariz, también come mejor. 
  • Hidratación: ofrecer tomas más frecuentes y, si se agobia, fraccionar (menos cantidad, más veces). 
  • Incorporar un poco al bebé (siempre con seguridad) puede ayudar a que respire más cómodo. 
  • Control de fiebre según pauta pediátrica.

Qué conviene evitar

  • humo de tabaco (empeora irritación respiratoria y aumenta riesgo).
  • automedicación con descongestivos o gotas no indicadas por el pediatra (en lactantes, mejor prudencia). ¡

Un comentario habitual de muchas familias: “Lo que más me asustó fue verle respirar rápido y que se cansara al comer. En cuanto nos explicaron qué vigilar y cómo hacer lavados nasales, lo llevamos mucho mejor.”

No es una frase “bonita”: resume lo que suele marcar la diferencia en casa: nariz despejada + hidratación + vigilancia de señales de alarma.

Qué puede hacer el pediatra y cuándo se ingresa

En consulta, el pediatra valora sobre todo:

  • respiración (frecuencia, esfuerzo, sibilancias),
  • hidratación y tolerancia de tomas,
  • oxigenación (cuando procede).

En Pediatría Ruber Internacional, en la consulta se realizan pruebas diagnósticas esenciales como pulsioximetría, analíticas y radiología, y se cuenta con Hospital de Día para administrar tratamientos con supervisión especializada cuando se necesita.

Cuándo puede ser necesaria hospitalización

Algunos bebés requieren ingreso si hay:

  • dificultad respiratoria importante,
  • necesidad de oxígeno,
  • deshidratación o incapacidad para mantener tomas,

o empeoramiento pese a medidas de soporte. 

Prevención realista en casa y en guardería

No se puede “blindar” al 100%, pero sí reducir riesgo:

  • lavado de manos antes de tocar al bebé,
  • evitar contacto  con personas resfriadas,
  • limpieza básica de superficies/juguetes,
  • no compartir vasos/utensilios cuando alguien está con síntomas,
  • evitar humo de tabaco.
  • ventilar la vivienda

Si tu bebé es pequeño o de riesgo (prematuro, cardiopatía, etc.), estas medidas cobran aún más importancia.

Bronquiolitis en bebés

Preguntas frecuentes sobre bronquiolitis en bebés

¿Cuánto dura la bronquiolitis en bebés?

Lo típico es 1–2 semanas, aunque en algunos casos la tos puede durar más. Si en lugar de mejorar va a peor, conviene revisar. 

¿Cuándo debo llevar a mi bebé a urgencias?

Si hay dificultad respiratoria, coloración azulada/grisácea, rechazo de tomas o respiración  rápida ,hundimiento de costillas, es motivo para atención inmediata. 

¿Se contagia mucho?

Sí. Se contagia como un resfriado: contacto con secreciones, manos y gotitas respiratorias. Por eso el lavado de manos y evitar contacto con resfriados ayuda. 

¿Necesita antibiótico?

En general no, porque la causa es viral. El antibiótico solo se plantea si el pediatra detecta una infección bacteriana asociada (por ejemplo, otra patología), no “por bronquiolitis” como tal. 

¿Qué puedo hacer para que respire mejor por la noche?

Lavados nasales con suero fisiológico, succión suave si está muy congestionado y ofrecer tomas más pequeñas  y frecuentes si no se toma sus cantidades habituales. Si hay esfuerzo respiratorio  o se hunden las costillas,o respira deprisa : hay que consultar.

¿Cuándo consultar y pedir ayuda?

Si tu bebé respira con esfuerzo, se le hunden las costillas, rechaza las tomas o notas decaimiento, no esperes a “ver si se le pasa”. En bronquiolitis, lo importante es vigilar la respiración y la hidratación, y consultar a tiempo cuando aparecen señales de alarma. Un pediatra puede valorar la gravedad y decidir si basta con cuidados en casa o si necesita tratamiento y observación.


La bronquiolitis asusta porque cambia rápido, pero la mayoría de casos evoluciona bien con medidas sencillas y control cercano. Si tienes dudas, tu intuición como madre o padre cuenta: si “no lo ves bien”, consulta. En Pediatría Ruber Internacional podemos ayudarte a valorar a tu bebé y darte una pauta clara de cuidados y seguimiento.

📍Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid

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✉️  pediatria.rbi@ruberinternacional.es

🌐 www.pediatriaruber.com    

Dra. Amelia Vázquez González

Especialidad: neonatología

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