Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria

La Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Ruber Internacional cuenta con una amplia experiencia en el abordaje de las patologías incluidas dentro de los TCA, entre las que destacan la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, cada vez más frecuentes en población infantil y adolescente.

La unidad dispone de los recursos humanos y estructurales necesarios para una atención integral, incluyendo consultas externas, hospitalización, hospital de día y programas terapéuticos grupales dirigidos tanto a pacientes como a sus familias.

Modelo asistencial y equipo multidisciplinar

Modalidades de tratamiento según la intensidad

El tratamiento se adapta a la gravedad y a las necesidades de cada paciente, pudiendo realizarse mediante:

  • Hospitalización.
  • Hospitalización domiciliaria.
  • Tratamiento ambulatorio en consultas externas.

Equipo especializado en TCA

La atención es llevada a cabo por un equipo multidisciplinar experto en TCA, formado por pediatras especialistas, psiquiatras, psicólogos y una nutricionista. La intervención de cada profesional se ajusta al momento evolutivo y a la situación clínica de cada paciente.

Principales trastornos de la conducta alimentaria

Anorexia nerviosa (AN)

La anorexia nerviosa se caracteriza por alteraciones en la conducta alimentaria asociadas al miedo intenso a ganar peso y a una distorsión de la imagen corporal. Existe una alteración en la percepción del ciclo hambre-saciedad y una negativa a mantener un peso mínimo adecuado, lo que puede conducir a una malnutrición progresiva.

Subtipos de anorexia nerviosa

  • Restrictivo: pérdida de peso mediante una restricción muy marcada de la ingesta.
  • Purgativo: episodios de ingesta compensados con vómitos autoinducidos, uso de laxantes o diuréticos y/o ejercicio excesivo.

El perfil más habitual es el de una mujer adolescente con elevada preocupación por el peso y la imagen corporal. Son frecuentes rasgos como el perfeccionismo, la autoexigencia, la negación del hambre, la inmadurez afectiva, la dependencia del entorno y el aislamiento social. Puede coexistir con otros trastornos psiquiátricos como síntomas obsesivo-compulsivos, dificultades en la expresión emocional, depresión o distimia.

Bulimia nerviosa (BN)

La bulimia nerviosa se define por la presencia de episodios recurrentes de ingesta excesiva de alimentos en un corto periodo de tiempo, seguidos de conductas compensatorias purgativas o no purgativas para evitar el aumento de peso.

Los episodios de atracón suelen vivirse con intensa ansiedad, se preparan de forma planificada y van seguidos de sentimientos de angustia, culpa y pérdida de control. Suelen estar relacionados con situaciones de estrés o conflictos emocionales.

El perfil más frecuente es el de una mujer adolescente con peso normal o sobrepeso y baja autoestima, con una preocupación constante por la alimentación, ciclos repetidos de dietas extremas y ayuno, y una relación irregular con el ejercicio físico. Es habitual que hayan consultado previamente por otros problemas sin verbalizar la existencia de un TCA.

Trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE)

Incluyen aquellos trastornos que no cumplen todos los criterios diagnósticos para anorexia nerviosa o bulimia nerviosa, pero que generan un impacto significativo en la salud física y psicológica del paciente.

Objetivos del tratamiento en los TCA

Objetivos físicos y conductuales

  • Tratar y prevenir las complicaciones físicas.
  • Restaurar y mantener un peso saludable.
  • Reducir y eliminar conductas de restricción, atracones y purgas.
  • Educar en hábitos de vida saludables, con una alimentación equilibrada y ejercicio no excesivo.

Objetivos psicológicos y familiares

  • Aumentar la motivación y la colaboración del paciente en el tratamiento.
  • Trabajar pensamientos y actitudes disfuncionales relacionados con la identidad, la imagen corporal, la autoestima y la regulación emocional.
  • Abordar los trastornos psiquiátricos asociados, como depresión, distimia, trastorno obsesivo-compulsivo o dificultades en el control de impulsos.
  • Implicar activamente a la familia, proporcionando apoyo y asesoramiento, ya que su colaboración es clave para el éxito terapéutico.
  • Prevenir recaídas mediante un seguimiento continuado y estructurado.

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