Lactancia materna en el primer mes de vida

La lactancia materna es el alimento recomendado de forma exclusiva para los bebés durante los primeros seis meses de vida y, siempre que sea posible, debería iniciarse en la primera hora tras el nacimiento, la llamada “hora dorada”. Organismos como la OMS y UNICEF recuerdan que la leche materna aporta todos los nutrientes que el recién nacido necesita y lo protege frente a infecciones y otras enfermedades a corto y largo plazo. Para ampliar información general, una referencia muy utilizada es la página de la OMS sobre lactancia materna: https://www.who.int/health-topics/breastfeeding

En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, la lactancia materna es un pilar fundamental del cuidado del recién nacido. Tanto durante el ingreso en maternidad como en las consultas de pediatría, se acompaña a las familias para que este primer mes de vida sea, dentro de lo posible, una etapa de aprendizaje serena y segura. En nuestra unidad disponemos además de una consulta específica de asesoramiento de lactancia materna donde un profesional especializado realizará una evaluación completa a fondo de cada caso (pecho materno, boca del lactante, agarre, postura, succión y deglución, curva de peso…), se solucionarán los posibles problemas o dificultades que surjan (grietas, ingurgitación mamaria, mastitis, malas posturas o enganches, escasa producción, frenillo…) y se dará apoyo emocional a los padres.

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Por qué el primer mes es tan decisivo en la lactancia materna

El primer mes es una etapa de adaptación intensa para el bebé y para la madre. La lactancia materna no es solo “dar de comer”; también ayuda a regular la temperatura del recién nacido, favorece el vínculo, contribuye a que el útero de la madre se contraiga y disminuye el riesgo de hemorragias posparto.

En estas primeras semanas suceden tres procesos clave:

  • El bebé aprende a coordinar succión, respiración y deglución.
  • La madre ajusta la producción de leche a la demanda real del bebé.
  • La familia reorganiza horarios, descanso y apoyo alrededor de la lactancia materna.

Cuando el inicio es respetuoso y acompañado, la probabilidad de mantener la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses aumenta de forma clara. Por eso es tan importante que, desde el ingreso, exista un equipo que oriente, compruebe el agarre y resuelva dudas. 

Beneficios de la lactancia materna para el recién nacido y la madre

Los beneficios de la lactancia materna están muy bien estudiados. Entre los más importantes para el recién nacido destacan:

  • Proporciona la cantidad adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas, junto con vitaminas y minerales adaptados a cada etapa.
  • Aporta anticuerpos y otros factores de defensa que reducen el riesgo de infecciones respiratorias, digestivas y de oído.
  • Contribuye a disminuir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante. 
  • Favorece un mejor desarrollo del sistema digestivo y del microbioma intestinal.

Para la madre, la lactancia materna también ofrece ventajas significativas:

  • Favorece la contracción del útero y la recuperación tras el parto.
  • Reduce la pérdida de sangre posparto.
  • Se asocia a menor riesgo de cáncer de mama y ovario.
  • Puede ayudar en el control del peso a largo plazo.
  • Refuerza el vínculo afectivo con el bebé y aporta una sensación de competencia y seguridad cuando el proceso se acompaña bien.

En un entorno hospitalario como Ruber Internacional, estos beneficios se explican desde el embarazo y se refuerzan después del parto, tanto en pediatría general como en los programas de apoyo a la lactancia materna.

Primeras horas: piel con piel, calostro y comienzo de la lactancia materna

Las primeras horas tras el parto son especialmente importantes para la lactancia materna. Siempre que la situación clínica de madre y bebé lo permita, se recomienda:

  • Colocar al recién nacido sobre el pecho desnudo de la madre, en contacto piel con piel.
  • Facilitar que el bebé, guiado por el olor y el reflejo de búsqueda, se acerque al pezón por sí mismo.
  • Permitir que succione sin prisas, sin separarles innecesariamente.

En este momento el bebé recibe calostro, la primera leche de la lactancia materna. Es una sustancia espesa, de color amarillento, muy rica en proteínas y anticuerpos. El bebé necesita poca cantidad, pero cada gota tiene un alto valor inmunológico y nutricional.

Durante su estancia en la maternidad del Hospital Ruber Internacional, el equipo sanitario acompaña este proceso, ayuda a colocar al bebé, a reconocer un buen agarre y a resolver las primeras dudas, algo especialmente importante en madres primerizas o cuando el parto ha sido más largo o complejo.

Lactancia materna durante el primer mes: tomas a demanda y ritmos reales

Una de las preguntas más frecuentes es: “Cada cuánto debe mamar mi bebé?”. La realidad es que la lactancia materna en el primer mes se caracteriza por la toma a demanda: el bebé marca el ritmo.

En las primeras semanas, la mayoría de recién nacidos:

  • Realizan entre 8 y 12 tomas en 24 horas.
  • Se despiertan para mamar cada 1–3 horas, tanto de día como de noche.
  • Tienen momentos de tomas muy seguidas, lo que se conoce como “cluster feeding”, especialmente al final de la tarde o por la noche.

Eso significa que no siguen horarios rígidos. Algunas tomas serán largas y otras muy cortas; unas veces pedirán a la hora, otras a las tres. Es normal que las mamás sientan que “no hacen otra cosa” más que dar el pecho. 

En la primera revisión del recién nacido y en los posteriores controles del niño sano, el pediatra valora el peso, el número de pañales mojados y el estado general del bebé para comprobar que la lactancia materna está cubriendo adecuadamente todas sus necesidades.

Señales de que la lactancia materna va bien

Más allá de las horas del reloj, lo importante es valorar si la lactancia materna está siendo eficaz. Algunas señales orientativas de que el bebé está recibiendo suficiente leche son:

  • Mama con frecuencia, habitualmente entre 8 y 12 veces al día.
  • Durante la toma se objetiva que succiona y deglute de forma rítmica.
  • Tras la toma suele quedar satisfecho, relajado y somnoliento.
  • A partir del quinto día de vida moja al menos 5 pañales al día, con orina clara.
  • Hace varias deposiciones diarias, que van cambiando de negruzcas y pegajosas (el llamado meconio) a amarillentas y grumosas.
  • Después de la pérdida fisiológica de peso tras el nacimiento (hasta un 10 %), recupera el peso de nacimiento hacia los 7-10 días y, a partir de ahí, gana peso de forma regular (unos 20-30 g al día).

Si el bebé cumple estos criterios y en las revisiones de pediatría general su evolución es correcta, la lactancia materna puede considerarse bien establecida.

Si el bebé no recupera el peso de nacimiento en 10-14 días, moja pocos pañales, parece excesivamente somnoliento o poco reactivo, está muy inquieto o irritable, conviene consultar cuanto antes con el pediatra.

Dificultades frecuentes de la lactancia materna en el primer mes

Aunque la lactancia materna es un proceso natural, no siempre empieza sin tropiezos. Algunas dificultades muy frecuentes son:

Dolor de pezones y grietas

En muchos casos, el dolor se debe a un agarre superficial. Un buen agarre suele cumplir estas condiciones:

  • La boca del bebé está bien abierta y abarca no solo el pezón, sino buena parte de la areola de forma asimétrica (más areola visible por arriba que por abajo).
  • El mentón está bien apoyado en el pecho y la nariz queda libre o roza ligeramente el pecho, pero sin hundirse.
  • Los labios del bebé están evertidos, como una “boca de pez”.
  • La madre puede sentir sensación de tirantez, pero no un dolor punzante constante durante toda la toma.

Si el pezón duele mucho, la piel se agrieta o sangra, conviene revisar la postura y el agarre con un profesional. En la Unidad de Pediatría y Adolescencia y en las consultas específicas de lactancia materna se puede valorar la técnica, la posibilidad de un frenillo sublingual corto u otros factores que dificulten la toma.

Congestión mamaria

Cuando “sube la leche”, el pecho puede notarse caliente, tenso y doloroso. Para manejar esta situación:

  • Se recomienda ofrecer el pecho con frecuencia, sin esperar a que esté muy lleno.
  • Ayuda mucho que el bebé tenga un buen agarre y vacíe bien el pecho.
  • En algunos casos puede ser útil aplicar calor suave antes de la toma y frío local después.

Una congestión que no se maneja bien puede favorecer obstrucciones de conductos o mastitis y hacer que la lactancia materna resulte dolorosa.

Obstrucciones y mastitis

Una zona endurecida y dolorosa del pecho puede indicar una obstrucción. Si, además, aparece fiebre, malestar general y enrojecimiento local, es probable que se trate de una mastitis. En estos casos:

  • Es fundamental consultar con el médico para valorar si precisa antibiótico.
  • Salvo indicación expresa, se recomienda mantener la lactancia materna, ya que las tomas ayudan a drenar la zona afectada.
  • Puede ser útil iniciar la toma en el pecho afectado y variar las posturas para que el bebé vacíe bien los distintos cuadrantes del pecho.

Ante cualquiera de estas dificultades, pedir ayuda precoz evita que el dolor lleve a un abandono no deseado de la lactancia materna.

Autocuidados de la madre durante la lactancia materna

La lactancia materna exige una gran energía física y emocional. Para sostenerla, la madre necesita también cuidarse:

  • Hidratación adecuada. Se aconseja beber agua según el reflejo de la sed, procurando tomar varios vasos al día. No hace falta forzarse, pero sí tener el agua a mano durante las tomas.
  • Alimentación variada. No es necesario “comer por dos”, pero sí mantener una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteína de calidad.
  • Descanso. El sueño fragmentado es uno de los grandes retos del posparto. Aprovechar las siestas del bebé, delegar tareas domésticas y buscar apoyo de la pareja o la familia ayuda a sostener la lactancia materna.
  • Apoyo emocional. El posparto es una etapa sensible. Si aparecen tristeza intensa, ansiedad o pensamientos negativos recurrentes, es importante comentarlo con un profesional. En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional contamos con un equipo especializado en Salud Mental formado por psiquiatras y psicólogos, que trabaja en estrecha colaboración con los pediatras para acompañar y apoyar a las madres en esta etapa.

Cuidar a quien cuida es una condición necesaria para que la lactancia materna se viva de forma sostenible y respetuosa.

Mitos frecuentes sobre la lactancia materna

Alrededor de la lactancia materna circulan muchas ideas erróneas que pueden generar culpa o abandono precoz. Algunos mitos frecuentes son:

  • “Si el bebé pide pecho muy a menudo, mi leche no alimenta”.
    En realidad, los recién nacidos tienen un estómago muy pequeño y necesitan tomas frecuentes. La demanda alta no significa que la leche sea de mala calidad; es la forma que tiene el bebé de ajustar la producción.
  • “Hay que espaciar las tomas para que el pecho se llene”.
    La producción de leche funciona “a la carta”: cuanto más se vacía el pecho, más leche se fabrica. Restringir las tomas puede empeorar la producción y dificultar la lactancia materna.
  • “Con pechos pequeños no se puede dar lactancia materna”.
    El tamaño del pecho está relacionado con la cantidad de grasa, no con la cantidad de tejido glandular. Pechos grandes o pequeños pueden producir la leche que el bebé necesita.
  • “Si tomo medicación, tengo que suspender la lactancia materna”.
    Muchas medicaciones son compatibles. Antes de suspender el pecho, conviene consultarlo con el médico, que puede revisar cada fármaco en fuentes actualizadas y proponer alternativas seguras.

Desmontar estos mitos desde el principio ayuda a que la madre tome decisiones informadas y a vivir la lactancia con mayor confianza y tranquilidad.

Cuándo pedir ayuda profesional con la lactancia materna

Conviene solicitar ayuda si:

  • El bebé se engancha y se suelta de forma repetida, hace ruidos de chasquido o parece frustrado al pecho.
  • Hay signos de escasa ingesta: pocos pañales mojados, orina muy concentrada (color amarillo oscuro o anaranjado rojizo), ganancia de peso insuficiente.
  • La madre se siente desbordada, muy triste o con mucha ansiedad en relación con la lactancia materna.
  • Aparece fiebre y/o dolor en el pecho, lo que puede indicar mastitis.

En estos casos, lo más recomendable es consultar cuanto antes con el pediatra, quien, si lo considera necesario, le derivará a una consulta especializada de lactancia materna, donde se podrá hacer una valoración detallada y ofrecer un plan de apoyo individualizado.

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Opinión de una madre sobre su primer mes de lactancia materna

«Cuando nació nuestro hijo Lucas, tenía claro que quería darle lactancia materna, pero el primer mes fue un auténtico torbellino. Él pedía pecho todo el tiempo, yo estaba agotada y mis pezones empezaron a doler tanto que me planteé dejarlo.

En la primera revisión en la Unidad de Pediatría y Adolescencia nos escucharon sin minimizar nada. Nos explicaron que, en este periodo, es normal que la lactancia materna sea muy demandante, revisaron el agarre y nos enseñaron a colocarnos mejor. A partir de ahí, el dolor empezó a disminuir y comprobamos que Lucas ganaba peso correctamente.

No fue de un día para otro, pero dejamos de vivir la lactancia materna como un examen y empezamos a verla como un proceso de aprendizaje compartido. Hoy, pensando en ese primer mes, lo que más agradecemos es haber tenido un lugar al que acudir con nuestras dudas sin sentirnos juzgados.»

Preguntas frecuentes sobre lactancia materna en el primer mes

¿Cada cuánto debe mamar un recién nacido con lactancia materna?

Lo habitual es que un recién nacido mame entre 8 y 12 veces en 24 horas, sin horarios rígidos. Algunos bebés hacen tomas cada hora en determinados momentos del día y luego alargan un poco los intervalos. Lo importante es ofrecer el pecho a demanda y valorar el conjunto de señales: pañales, peso y estado general.

¿Cómo sé si mi bebé toma suficiente leche con lactancia materna?

Si el bebé recupera el peso de nacimiento antes de las dos semanas de vida, hace entre 8 y 12 tomas al día, moja al menos 5 pañales diarios y se muestra tranquilo y satisfecho entre las tomas, la lactancia materna suele ser adecuada. En cualquier caso, la ganancia de peso es el mejor indicador de que el bebé está tomando suficiente leche materna, y será el pediatra quien realice su control en las consultas de seguimiento del niño sano.

¿Es normal que la lactancia materna duela?

Es normal notar cierta sensibilidad en los pezones los primeros días, pero un dolor intenso y persistente que dure toda la toma no sería normal. Suele indicar un problema de agarre o de postura. Ajustarlo a tiempo puede evitar grietas y permite disfrutar más de la lactancia materna.

¿Puedo combinar biberón y lactancia materna en el primer mes?

Cada familia tiene circunstancias propias. Introducir tetinas muy pronto puede interferir con el establecimiento de la lactancia materna, porque la forma de succión es distinta. Si se necesita apoyo (por ejemplo, en bebés prematuros o con bajo peso), conviene valorar con el pediatra y con neonatología las opciones más adecuadas para mantener la lactancia materna en la mayor medida posible.

¿Qué alimentos debo evitar durante la lactancia materna?

En general no es necesario seguir dietas muy restrictivas. Se aconseja una alimentación variada y evitar el consumo de alcohol. Algunas medicaciones o suplementos concretos conviene consultarlos con el médico. Si se sospecha que un alimento se relaciona claramente con malestar en el bebé, debe valorarse de forma individual.

¿Hasta cuándo es recomendable mantener la lactancia materna?

Las principales organizaciones internacionales recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé y, a partir de ahí, mantenerla junto con la alimentación complementaria hasta los dos años o más, mientras madre e hijo lo deseen. La duración final es una decisión personal que debe tomarse con información y apoyo.

¿Qué hago si creo que tengo poca leche con lactancia materna?

La producción suele aumentar con la estimulación. Ofrecer el pecho con frecuencia, evitar horarios muy rígidos, comprobar el agarre y reducir, si es posible, el uso de suplementos innecesarios suele ayudar. Cuando la madre percibe que tiene poca leche, es importante revisar la situación con un profesional antes de concluir que la lactancia materna no es viable.

¿Puedo seguir dando lactancia materna si tomo medicación o si estoy enferma?

Depende del medicamento y de la enfermedad concreta. Muchas situaciones son compatibles con la lactancia materna, pero siempre hay que consultarlo con un profesional sanitario que pueda revisar cada fármaco en fuentes actualizadas. No es recomendable suspender el pecho de forma brusca sin haberlo comentado antes.

Cuidar hoy la lactancia materna para proteger el futuro de tu bebé

La lactancia materna en el primer mes es una combinación de biología, aprendizaje y apoyo. No tiene por qué ser perfecta para ser valiosa; lo importante es que sea segura, informada y adaptada a las necesidades de cada familia.

En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, el equipo de pediatría, neonatología, especialistas en lactancia materna y otros profesionales trabaja de forma coordinada para:

  • Acompañar el inicio de la lactancia materna en la maternidad.
  • Revisar el crecimiento y la evolución del bebé en las revisiones del niño sano.
  • Detectar y tratar precozmente las dificultades, tanto físicas como emocionales.
  • Ofrecer un espacio de escucha y apoyo a madres y padres.

Si quieres resolver dudas sobre lactancia materna, revisar la ganancia de peso de tu bebé o recibir orientación personalizada en este primer mes, puedes contactar con nosotros:

📍Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid

📞 91 387 51 47

📱628 51 91 06

✉️  pediatria.rbi@ruberinternacional.es

🌐 www.pediatriaruber.com    

Dra. Cristina Puente Sánchez

Especialista en pediatría y sus áreas específicas

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