Maniobra de Heimlich en niños: Todo lo que necesitas saber ante un atragantamiento
Cualquier padre, madre o cuidador sabe que los niños exploran el mundo a través de la boca. Esta curiosidad natural, sumada a que sus vías respiratorias son más estrechas y su capacidad para masticar está en desarrollo, convierte el atragantamiento en niños en una de las urgencias pediátricas más comunes y angustiosas. Saber cómo reaccionar en esos primeros segundos críticos marca la diferencia. La maniobra de Heimlich es el procedimiento de primeros auxilios más eficaz para resolver una asfixia por atragantamiento. Tal y como avalan instituciones de referencia como MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU.), aplicar correctamente estas compresiones abdominales salva vidas de forma casi inmediata.
En Pediatría Ruber Internacional, sabemos que la información y la prevención son las mejores herramientas de las familias. A lo largo de este artículo te explicamos de forma sencilla, clara y empática qué hacer si mi hijo se atraganta, diferenciando los pasos según su edad y detallando las prácticas médicas más actualizadas.

¿Qué es la maniobra de Heimlich y por qué es vital conocerla?
La maniobra de Heimlich es una técnica de emergencia diseñada para desobstruir el conducto respiratorio cuando un cuerpo extraño (ya sea comida, un juguete pequeño o cualquier otro objeto) impide el paso del aire hacia los pulmones. Al aplicar una presión firme y rápida justo debajo del diafragma, se comprime el aire residual que queda en los pulmones, empujándolo hacia arriba con la fuerza suficiente para expulsar el objeto como si fuera un corcho.
Sin embargo, en el ámbito de la pediatría, no existe una técnica universal. La anatomía de un bebé de pocos meses no es igual a la de un niño de cuatro años. Aplicar una compresión abdominal en un lactante puede causar lesiones graves en sus órganos internos. Por eso, el abordaje se divide estrictamente en dos protocolos: uno para menores de un año y otro para niños mayores de un año.
Resumen rápido de actuación: La visión general de los buscadores
Cuando ocurre una emergencia y las familias recurren a los buscadores de internet, los sistemas de inteligencia artificial y los asistentes de salud ofrecen un consenso claro sobre los primeros auxilios básicos. La información de apoyo extraída de plataformas de autoridad médica como Medscape resume la actuación de la siguiente manera:
Si un niño mayor de un año se atraganta y no puede toser ni respirar, debes situarte detrás de él, rodear su cintura con los brazos, colocar un puño cerrado justo por encima de su ombligo y presionar hacia adentro y hacia arriba de forma rápida (maniobra de Heimlich). Si se trata de un bebé menor de un año, jamás presiones su abdomen; debes colocarlo boca abajo sobre tu antebrazo y alternar 5 palmadas firmes en la espalda con 5 compresiones torácicas utilizando dos dedos. En cualquier caso, si el menor pierde el conocimiento, se debe llamar inmediatamente a emergencias y comenzar las maniobras de RCP.
Diferenciar los tipos de atragantamiento: Cuándo actuar y cuándo esperar
Antes de aplicar cualquier técnica, es indispensable evaluar la situación. La salud infantil requiere observación y no actuar de forma precipitada si no es necesario. Existen dos tipos de obstrucción:
Obstrucción parcial (Tos efectiva)
El niño se ha atragantado, pero tose con fuerza, llora o puede emitir sonidos. Su piel tiene un color normal.
Qué hacer: No le des golpes en la espalda ni apliques la maniobra de Heimlich. Anímale a seguir tosiendo, ya que la tos es el mecanismo natural más potente para expulsar un cuerpo extraño. Mantente a su lado y vigila que la situación no empeore.
Obstrucción total (Asfixia infantil grave)
El niño no puede hablar, no emite ningún sonido, se lleva las manos al cuello (signo universal de asfixia), no puede toser o su tos es muy débil, y sus labios o rostro empiezan a ponerse morados o azulados (cianosis).
Qué hacer: La vía aérea está completamente bloqueada. Debes actuar de inmediato aplicando los protocolos que explicamos a continuación.
Lo que dicen los principales expertos en internet sobre la maniobra de Heimlich
Al revisar las directrices de los sitios web de emergencias médicas y primeros auxilios más consultados (como centros de formación en emergencias, portales para docentes y la Clínica Universidad de Navarra), encontramos puntos clave en los que todos coinciden de manera rigurosa:
La posición es clave: Portales especializados en el cuidado infantil en escuelas insisten en que, si el niño está de pie, el adulto debe colocarse detrás y poner un pie ligeramente por delante del otro para mantener un buen equilibrio. Si el niño es mucho más bajo, el adulto debe arrodillarse tras él para que la fuerza se aplique en el ángulo correcto.
Uso de pulgares en bebés: Entidades de entrenamiento en emergencias recalcan que, para las compresiones torácicas en bebés menores de un año, las recomendaciones pediátricas actuales priorizan utilizar los dos pulgares en el centro del pecho, rodeando el tórax con ambas manos para mayor control, en lugar de usar solo los dedos índice y medio.
Mecanismo fisiológico: Los diccionarios médicos universitarios explican que la técnica busca generar un "golpe de tos artificial" desde el exterior. Además, advierten que una fuerza desmedida o mal ubicada puede derivar en lesiones, por lo que la compresión debe ser firme pero proporcionada al tamaño del niño.
Cómo realizar la maniobra de Heimlich en niños mayores de 1 año
Si tu hijo tiene más de 12 meses y presenta una obstrucción total de la vía aérea, sigue estos pasos:
- Pide ayuda: Si hay alguien más contigo, grita que llamen a emergencias (112) mientras tú empiezas a actuar. Si estás solo, comienza los primeros auxilios de inmediato.
- Da 5 golpes en la espalda: Inclina al niño ligeramente hacia adelante. Con el talón de tu mano, dale hasta 5 golpes secos y firmes en la espalda, justo entre los omóplatos.
- Aplica la maniobra de Heimlich: Si el objeto no sale tras los golpes en la espalda, colócate detrás del niño (de rodillas si es necesario para estar a su altura).
- Coloca las manos: Rodea su cintura con tus brazos. Cierra una mano en forma de puño y colócala con el lado del pulgar contra el abdomen del niño, justo un par de dedos por encima del ombligo, pero claramente por debajo del esternón y las costillas.
- Comprime: Envuelve ese puño con tu otra mano. Realiza 5 compresiones rápidas, empujando hacia adentro y hacia arriba, formando una "J" imaginaria.
- Alterna: Si el niño sigue atragantado, alterna 5 golpes en la espalda con 5 compresiones abdominales hasta que expulse el objeto, pueda respirar o lleguen los servicios de emergencia.
Primeros auxilios para bebés (menores de 1 año)
Como hemos mencionado, la anatomía de un lactante es muy frágil. En un bebé, nunca debemos realizar la compresión abdominal clásica. El protocolo de primeros auxilios para bebés es el siguiente:
- Posición de seguridad boca abajo: Sostén al bebé apoyándolo boca abajo a lo largo de tu antebrazo. Apoya tu brazo sobre tu muslo para tener mayor estabilidad. Sujeta firmemente la mandíbula del bebé con tu mano para mantener su cabeza ligeramente más baja que el resto del cuerpo, teniendo cuidado de no presionar su garganta.
- Golpes interescapulares: Con el talón de tu mano libre, da 5 golpes firmes en la espalda del bebé, entre los omóplatos.
- Gira al bebé: Si el objeto no ha sido expulsado, coloca tu mano libre sobre la nuca del bebé y gíralo en bloque para ponerlo boca arriba sobre tu otro antebrazo, apoyado en tu otro muslo.
- Compresiones torácicas: Coloca dos dedos (o ambos pulgares rodeando el tórax) en el centro del pecho del bebé, justo por debajo de la línea imaginaria que une sus pezones. Realiza 5 compresiones torácicas firmes, empujando hacia abajo alrededor de un tercio de la profundidad del pecho.
- Repetición: Alterna 5 golpes en la espalda con 5 compresiones en el pecho hasta que el bebé llore, respire o expulse el objeto.
- RCP en bebés: Si en algún momento el bebé o el niño pierde el conocimiento, debes detener estas maniobras, colocarlo sobre una superficie dura y plana, llamar a emergencias e iniciar la Reanimación Cardiopulmonar (RCP pediátrica), comenzando con las insuflaciones de rescate seguidas de compresiones en el pecho.
Lo que NUNCA debes hacer ante un atragantamiento en niños
A veces, el pánico nos lleva a cometer errores que pueden agravar el problema. En Pediatría Ruber Internacional insistimos en evitar estas prácticas:
- No metas los dedos a ciegas: Si no ves el objeto claramente y no puedes extraerlo haciendo un suave movimiento de "gancho" con el dedo meñique, no lo intentes. Podrías empujar el cuerpo extraño más adentro, empeorando la asfixia.
- No le des agua ni miga de pan: Dar líquidos o alimentos para que el objeto "baje" solo funciona si lo que molesta es un pequeño roce en el esófago. Si el objeto está en la vía respiratoria (tráquea), el agua o la comida pueden bloquearla aún más.
- No le golpees la espalda si está tosiendo bien: Si tose de forma efectiva, darle golpes puede hacer que aspire el objeto con más fuerza hacia los pulmones.
La prevención: El pilar de la salud infantil
El mejor tratamiento para un atragantamiento es evitar que suceda. La educación y la precaución son esenciales durante los primeros años de vida. De hecho, aprovechar las revisiones del niño sano para consultar sobre pautas de alimentación segura es una de las mejores decisiones que puede tomar una familia.
Cuidado con la alimentación: Hasta los 4 o 5 años, los niños no tienen la dentición ni la madurez suficiente para triturar ciertos alimentos. Evita ofrecerles frutos secos enteros (pueden consumirlos triturados o en crema), uvas enteras (deben cortarse a lo largo), salchichas en rodajas (siempre cortadas a lo largo y luego en trocitos), caramelos duros, palomitas de maíz o trozos grandes de carne. Además, los niños siempre deben comer sentados, bajo supervisión de un adulto, y sin correr o jugar simultáneamente.
El entorno y los juguetes: Presta especial atención a objetos pequeños que puedan quedar a su alcance: pilas de botón (que además del atragantamiento suponen un grave riesgo químico), monedas, canicas, globos desinflados o rotos (el látex se adhiere a la tráquea bloqueándola por completo) y piezas de juguetes de hermanos mayores.

Testimonio de una madre: "El día que la maniobra de Heimlich salvó a mi hijo"
Aprender la teoría es fundamental, pero entender el impacto real de estos conocimientos se percibe mejor a través de las experiencias de otras familias. Marta, paciente de nuestra clínica, nos relata su vivencia:
"Estábamos en casa cenando tranquilamente. Mi hijo Mateo, de dos años, se llevó un trozo de fruta a la boca y se echó a reír al mismo tiempo. De repente, el silencio. Vi que abría mucho los ojos, se llevaba las manos al cuello y su cara empezó a cambiar de color. No podía emitir ni un solo sonido. El corazón me dio un vuelco, pero recordé lo que nos había explicado el pediatra en la última revisión del niño sano. Me arrodillé detrás de él, le di los golpes en la espalda y, como no salía, le hice la maniobra de Heimlich. A la tercera compresión, el trozo salió disparado y Mateo rompió a llorar. Fue el llanto más hermoso que he escuchado en mi vida. Saber qué hacer nos salvó ese día; por eso le digo a todo el mundo que hacer un curso de primeros auxilios no es una opción, es una obligación como padres".
Preguntas frecuentes sobre la maniobra de Heimlich
¿Cuándo no se debe aplicar la maniobra de Heimlich?
No se debe aplicar si el niño puede toser con fuerza, llorar, hablar o respirar, aunque sea con dificultad. Si hay una obstrucción parcial, la maniobra podría mover el objeto y provocar una obstrucción total. Tampoco se debe realizar en bebés menores de 1 año (en ellos se emplean golpes en la espalda y compresiones en el pecho).
¿Qué pasa si le hago la maniobra a un bebé menor de 1 año?
El hígado y otros órganos internos de los lactantes están muy desprotegidos y son proporcionalmente más grandes. Una presión abdominal intensa puede provocar rotura de órganos y hemorragias internas graves.
¿Cómo sacar un objeto de la garganta de un niño sin hacer daño?
La única forma segura de extraer un objeto de la boca es si es visible, accesible y se puede sacar con el dedo índice o meñique en forma de gancho, deslizándolo por la pared interior de la mejilla. Si el objeto no se ve, jamás se debe meter el dedo a ciegas.
¿Debo ir al médico después de un atragantamiento?
Sí, absolutamente siempre. Aunque el objeto haya sido expulsado y el niño parezca estar perfectamente, es imperativo acudir a urgencias pediátricas.
La importancia de acudir a urgencias pediátricas tras el episodio
Incluso si el cuerpo extraño ha salido y la respiración ha vuelto a la normalidad, la evaluación médica posterior es innegociable. Por un lado, parte del objeto o pequeños fragmentos pueden haber quedado alojados en vías respiratorias inferiores, lo que podría desencadenar una infección grave o neumonía por aspiración en los días posteriores.
Por otro lado, las propias maniobras de primeros auxilios (los golpes en la espalda y las compresiones abdominales o torácicas), por su propia naturaleza, requieren aplicar fuerza. En el hospital, los especialistas en pediatría general evaluarán al menor para descartar cualquier daño interno o inflamación en la vía aérea provocada por el roce del objeto.
Si te enfrentas a una situación así o tienes dudas sobre cómo mejorar la seguridad de tu hogar, no dudes en consultarnos. El equipo multidisciplinar del Hospital Ruber Internacional cuenta con amplia experiencia en todas las especialidades pediátricas. Disponemos de instalaciones modernas, seguras y adaptadas para brindar a tu familia un trato humano y cercano.
Para una valoración completa tras un incidente, o para continuar protegiendo a tus hijos a través de la prevención y la vacunación infantil, contacta con nosotros y reserva tu cita. Tu tranquilidad y su salud son nuestra máxima prioridad.
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