Cómo explicar el terremoto de Venezuela a los niños y ayudarles a superar el miedo
Saber cómo explicar el terremoto de Venezuela a los niños se ha convertido en una necesidad urgente para muchas familias, tanto para aquellas que han vivido la emergencia de cerca como para las que siguen las noticias desde la distancia con el corazón encogido. Los desastres naturales generan un nivel de estrés difícil de procesar para los adultos, y mucho más complejo para la mente en desarrollo de los más pequeños. Según organizaciones de referencia mundial, como UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), proporcionar un entorno seguro y una comunicación adaptada a su edad es vital para prevenir el trauma infantil. En Pediatría Ruber Internacional, bajo la revisión de nuestra especialista Gema Del Pozo, hemos preparado este artículo para ayudaros a abordar esta difícil situación. Nuestro objetivo es que, con el acompañamiento adecuado de profesionales de áreas como la Psicología infantil y juvenil, podáis ofrecer a vuestros hijos la calma y la seguridad que tanto necesitan en estos momentos.

El impacto emocional de los desastres naturales en la salud infantil
Cuando la tierra tiembla, no solo se resquebrajan los cimientos físicos, sino también la sensación de seguridad en el mundo que nos rodea. La salud infantil abarca mucho más que el bienestar físico; la esfera emocional recibe un impacto directo ante situaciones de supervivencia. Para los niños que están en Venezuela, el entorno que antes consideraban un refugio se ha vuelto impredecible.
Es completamente normal que la ansiedad en niños se manifieste de formas que pueden parecer desconcertantes para los adultos. Muchos pequeños desarrollan un profundo terror a actividades cotidianas. El simple hecho de dormir solos les genera pánico por el miedo a las réplicas durante la noche. Otros evitan entrar a la ducha o se niegan rotundamente a permanecer en edificios cerrados por temor a quedar atrapados si la estructura vuelve a temblar. Identificar y validar estas emociones sin forzarles es el primer gran paso para comenzar a sanar.
Cómo hablar con nuestros hijos desde la distancia sobre la situación en Venezuela
Para las familias venezolanas que residen en el extranjero, el dolor se vive con la angustia de la distancia. Explicar a los niños por qué no pueden viajar ahora mismo a ver a sus abuelos, tíos o primos requiere de mucha delicadeza. Los pequeños perciben la tensión, escuchan fragmentos de noticias y notan la tristeza de sus padres.
Lo más recomendable es utilizar un lenguaje claro y sencillo, evitando detalles catastróficos que solo alimenten el miedo. Se les puede explicar que la tierra se ha movido muy fuerte y que algunas casas y calles necesitan ser arregladas antes de que sea seguro ir a visitarlos. Es fundamental asegurarles que sus seres queridos están haciendo todo lo posible por estar a salvo y que hay muchas personas ayudando a reconstruir el país. Mantener videollamadas breves y positivas con la familia en Venezuela puede aliviar enormemente su preocupación.
La resiliencia de los niños supervivientes y su necesidad de jugar
Una de las reacciones que más suele sorprender a los adultos durante una emergencia es ver cómo los niños, en medio del caos, siguen pidiendo sus juguetes y buscando momentos para jugar. Esto no significa que no estén asustados o que no comprendan la gravedad de la situación; al contrario, es un mecanismo de defensa fundamental.
El juego es el lenguaje natural de los niños. A través de él, procesan la realidad, reducen su nivel de estrés y recuperan una pequeña parcela de control sobre sus vidas. Proporcionarles un juguete, aunque sea improvisado, o un espacio para dibujar, actúa como un ancla hacia la normalidad. Fomentar estos momentos de juego es una herramienta terapéutica invaluable para proteger su bienestar emocional frente al trauma infantil.
Estrategias prácticas para reducir la ansiedad frente al miedo a las réplicas
El miedo a las réplicas es uno de los síntomas más persistentes tras un sismo. Para ayudarles a gestionar esta ansiedad, es esencial establecer rutinas predecibles dentro de lo posible. Saber qué va a ocurrir a lo largo del día les devuelve cierta sensación de seguridad.
Podéis practicar juntos ejercicios de respiración profunda o técnicas de relajación antes de ir a dormir. Además, es muy útil repasar con ellos, con un tono tranquilo y sin alarmismo, el plan de seguridad familiar: qué hacer y dónde colocarse si vuelve a temblar. Sentir que hay un plan de acción concreto disminuye la incertidumbre y les empodera frente al miedo.
Cuándo es necesario buscar ayuda en especialistas en psicología
Aunque la mayoría de los niños logran procesar el evento con el apoyo emocional familiar, algunos pueden quedarse estancados en el trauma. Es importante estar atentos a ciertas señales de alarma que nos indican que la situación les está sobrepasando.
Si vuestro hijo presenta alteraciones graves del sueño que se prolongan en el tiempo, retrocesos en el desarrollo (como volver a hacerse pis en la cama mucho tiempo después de haberlo controlado), ataques de pánico recurrentes, o una tristeza y apatía que le impiden jugar, es momento de actuar. En estos casos, la intervención temprana de nuestros especialistas en psicología es clave. En nuestra clínica, contamos con una atención integral desde el nacimiento hasta la adolescencia, garantizando que cada niño reciba el trato cercano y especializado que merece.
El papel del apoyo emocional familiar en la recuperación
La familia es el principal escudo protector de un niño frente a la adversidad. Vuestra actitud como padres y cuidadores dictará en gran medida cómo interpretarán ellos la situación. Si vosotros lográis transmitir calma, a pesar de las dificultades, ellos se sentirán mucho más seguros.
El apoyo emocional familiar implica escuchar activamente sus miedos sin minimizarlos. Evitad frases como "no pasa nada" o "no llores". En su lugar, optad por "entiendo que tengas miedo, yo también me asusté, pero ahora estamos juntos y a salvo". Validar sus emociones fomenta la confianza y fortalece el vínculo, siendo el mejor cimiento para superar cualquier adversidad.

La experiencia de una familia venezolana afrontando el miedo a las réplicas
"Los primeros días tras el terremoto fueron un auténtico infierno. Mi hija pequeña, de 6 años, se negaba a entrar al baño para ducharse. Decía que las paredes se iban a caer sobre ella. Por las noches, se despertaba llorando al mínimo ruido, aterrorizada por si era una réplica. Como padres, nos sentíamos perdidos y agotados.
Fue gracias al consejo de nuestra pediatra que empezamos a cambiar el enfoque. Dejamos de obligarla y empezamos a ducharnos con ella dejando la puerta abierta, explicándole que estábamos vigilando. Compramos unas linternas pequeñas que ella guardaba debajo de la almohada para sentir que tenía el control si se iba la luz. Poco a poco, gracias a mucha paciencia y validando su miedo, ha vuelto a dormir del tirón y a pedirnos sus muñecas para jugar. El proceso es lento, pero el acompañamiento profesional y el amor lo cambian todo."
— Testimonio de una familia paciente.
Preguntas frecuentes sobre cómo calmar a los niños tras un terremoto
¿Es normal que mi hijo no quiera separarse de mí en ningún momento?
Sí, es una reacción completamente natural conocida como apego ansioso. Tras un evento traumático que ha roto su percepción de seguridad, los niños buscan refugio constante en sus figuras de apego principal. Es importante tener paciencia y ofrecerles esa cercanía mientras recuperan la confianza gradualmente.
¿Cómo le explico lo que es un terremoto sin asustarle más?
Puedes utilizar metáforas sencillas adaptadas a su edad. Por ejemplo, puedes explicarle que la Tierra está formada por piezas de puzzle gigantes que a veces se mueven un poco para acomodarse, y que ese movimiento es lo que sentimos. Asegúrate de enfocar la explicación en que es un proceso natural y no un castigo.
Mi hijo se niega a dormir en su habitación desde el temblor, ¿qué hago?
No le fuerces de inmediato. Podéis establecer una transición suave, permitiéndole dormir en vuestra habitación unos días o acompañándole en la suya hasta que se duerma profundamente. Dejad una luz tenue encendida y validad su miedo, asegurándole que la casa está revisada y es segura.
¿Debo permitir que mi hijo vea las noticias sobre los destrozos en Venezuela?
No es recomendable. Las imágenes repetitivas de destrucción, edificios caídos o personas angustiadas pueden generar un impacto muy negativo y aumentar su ansiedad, ya que los niños pequeños no siempre diferencian que es la misma noticia repitiéndose. Es mejor que vosotros filtréis la información y se la expliquéis de forma adaptada.
¿Es buena idea hablar del tema si el niño no pregunta nada?
Depende de la edad y del entorno. Si estáis lejos pero el tema es constante en casa, es bueno hacer una pequeña introducción para ver qué sabe o qué siente. Si lo ha vivido, podéis preguntarle cómo se siente de forma abierta y sin presionar, dejándole claro que puede hablar de ello cuando quiera.
¿Qué hago si mi hijo sigue teniendo ataques de pánico ante ruidos fuertes?
Los ruidos fuertes actúan como desencadenantes del trauma. Mantén la calma, abrázale fuerte para darle contención física y ayúdale a respirar despacio. Si estos episodios persisten o interfieren en su vida diaria, es el momento ideal para consultar con especialistas en psicología infantil.
Cuidar la salud mental de los más pequeños es nuestra prioridad
Superar las secuelas de un desastre natural requiere tiempo, paciencia y, sobre todo, mucho amor y comprensión. Recordad que cada niño tiene su propio ritmo para procesar los eventos estresantes. Si sentís que la situación os desborda o que vuestro hijo necesita herramientas adicionales para gestionar su ansiedad, no dudéis en buscar apoyo profesional.
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