Las infecciones del tracto urinario (ITUs) en niños son una de las causas más frecuentes de consulta en pediatría y pueden generar mucha preocupación en las familias. A veces se presentan con fiebre sin foco claro, otras veces con dolor al hacer pis, rechazo de las tomas, vómitos o simplemente con irritabilidad en los más pequeños. Por eso es fundamental que los padres sepan reconocer las señales de alarma y cómo actuar.
Para quien quiera ampliar información general, una fuente fiable es MedlinePlus, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000505.htm En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, y en particular desde la Nefrología Pediátrica, se presta especial atención a la salud del riñón y a la prevención de estas infecciones. Este artículo pretende ser una guía clara y tranquila para madres y padres: qué son las infecciones de orina en niños, cómo se manifiestan según la edad, cómo se diagnostican, qué tratamiento suelen necesitar y, sobre todo, qué hábitos ayudan a prevenirlas. 
Qué son las infecciones de orina en niños
Cuando hablamos de infecciones de orina en niños nos referimos, en realidad, a las infecciones del tracto urinario (ITU). El tracto urinario incluye los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. La infección aparece cuando las bacterias, con mucha frecuencia procedentes del intestino, ascienden por la uretra hasta la vejiga y, en ocasiones, continúan hasta los riñones. En función de la zona afectada, se distinguen dos grandes tipos:
- Infección de vías bajas (cistitis): la bacteria se queda en la vejiga. Suele causar dolor o escozor al orinar, aumento de la frecuencia de las micciones, urgencia para ir al baño y, a veces, sangre en la orina. La fiebre puede estar ausente o ser discreta.
- Infección de vías altas (pielonefritis): la infección llega al riñón. En estos casos es más habitual la fiebre alta, el mal estado general, el dolor en el costado o en la zona lumbar y, en lactantes, rechazo de la alimentación o vómitos.
En la infancia, las infecciones de orina en niños son más frecuentes en niñas, sobre todo a partir de los dos años, debido a que la uretra es más corta y está más próxima al ano. En menores de un año, sin embargo, pueden verse con mayor frecuencia en niños, especialmente si no están circuncidados o existen problemas en la vía urinaria. Aunque la mayoría de los episodios se resuelven sin dejar secuelas si se tratan de forma adecuada y precoz, algunas situaciones (infecciones de repetición, fiebre alta, malformaciones urinarias…) pueden requerir un seguimiento estrecho por nefrología pediátrica, como se realiza en Pediatría Ruber Internacional.
Causas más frecuentes de las infecciones de orina en niños
En la gran mayoría de los casos, las infecciones de orina en niños están causadas por bacterias. La bacteria más habitual es Escherichia coli (E. coli), responsable de alrededor del 70–80 % de las ITU infantiles. Procede del intestino y puede llegar a la zona genital por contaminación con heces, ascendiendo después por la uretra hasta la vejiga. Hay varios factores que favorecen que esta bacteria, u otras menos frecuentes, provoquen infección:
- Higiene inadecuada de la zona genital: en niñas, limpiarse de atrás hacia delante arrastra bacterias desde el ano hacia la uretra. En niños, no retirar suavemente el prepucio para limpiar puede favorecer la acumulación de gérmenes.
- Retener la orina demasiado tiempo: algunos niños evitan ir al baño en el colegio o mientras juegan. La orina estancada en la vejiga facilita el crecimiento bacteriano.
- Falta de hidratación: beber poca agua reduce la producción de orina, con lo que la vejiga se vacía con menos frecuencia y las bacterias tienen más tiempo para multiplicarse.
- Estreñimiento: las heces duras que se acumulan en el recto pueden comprimir la vejiga y dificultar su vaciado completo, favoreciendo las infecciones de orina en niños.
- Uso de ropa muy ajustada o poco transpirable: la humedad en la zona genital facilita el crecimiento de bacterias.
- Alteraciones estructurales del aparato urinario: reflujo vesicoureteral (la orina se devuelve desde la vejiga hacia los uréteres y riñones), válvulas uretrales, malformaciones renales o vesicales… En estos casos, la evaluación por especialistas en nefrología pediátrica y la coordinación con pediatría general y revisiones del niño sano es clave.
No todas las infecciones de orina en niños se deben a malos hábitos; a veces hay factores intrínsecos que solo se detectan con estudios específicos. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo mediante una serie de medidas sencillas en el día a día, que se detallan más adelante.
Síntomas de las infecciones de orina en niños según la edad
Una de las dificultades de las infecciones de orina en niños es que sus síntomas cambian según la edad. Un adolescente puede describir con claridad lo que siente, pero un bebé solo puede manifestarlo a través de la fiebre, el llanto o la falta de apetito.
Lactantes y menores de 2 años
En los bebés y lactantes pequeños la infección urinaria suele afectar con más frecuencia a las vías altas (pielonefritis). Los síntomas pueden ser poco específicos:
- Fiebre sin un foco claro (sin tos importante, sin mocos llamativos, sin diarrea evidente).
- Irritabilidad, llanto inconsolable o sensación de que “el niño está raro”.
- Rechazo del alimento o dificultad para alimentarse.
- Vómitos o, a veces, diarrea.
- Pérdida o falta de ganancia de peso.
En esta etapa, ante una fiebre de más de 38 ºC sin causa aparente, es frecuente que el pediatra piense en la posibilidad de infecciones de orina en niños y solicite un análisis de orina.
Niños en edad preescolar y escolar
A partir de los 2–3 años, los niños ya pueden indicar molestias más concretas. Los síntomas habituales son:
- Dolor o escozor al orinar.
- Necesidad de ir al baño muchas veces y hacer poca cantidad (“gotitas”).
- Urgencia para hacer pis, con escapes o incontinencia ocasional.
- Dolor abdominal bajo o molestias en la zona suprapúbica.
- Orina turbia, con mal olor o con un ligero tono rojizo.
- Fiebre, sobre todo si la infección afecta al riñón.
En algunos casos, pueden reaparecer escapes de orina nocturnos (enuresis) en niños que ya controlaban perfectamente la micción nocturna.
Adolescentes
En los adolescentes, las infecciones de orina en niños se parecen mucho a las de los adultos. Pueden notar:
- Dolor al orinar.
- Aumento de la frecuencia miccional.
- Dolor en la parte baja del abdomen o en la zona lumbar.
- Fiebre, escalofríos y malestar general en las pielonefritis.
En todos los grupos de edad, la fiebre alta, el mal estado general o el dolor en un costado son signos de que la infección puede ser más profunda (pielonefritis) y requieren valoración médica rápida, a menudo en urgencias pediátricas.
Cómo se diagnostican las infecciones de orina en niños
El diagnóstico correcto es clave para tratar de forma adecuada las infecciones de orina en niños y evitar complicaciones. No basta con “ver la orina turbia” o con que huela mal. El estudio suele incluir:
- Análisis de orina (tira reactiva y sedimento): permite detectar la presencia de leucocitos (defensas), nitritos y otras sustancias que orientan a infección. Es una primera aproximación rápida.
- Urocultivo: es la prueba fundamental. Consiste en cultivar la orina en el laboratorio para identificar qué bacteria causa la infección y a qué antibióticos es sensible. Debe tomarse siempre antes de iniciar el tratamiento antibiótico, salvo en situaciones de urgencia extrema.
La forma de recoger la muestra de orina depende de la edad del niño:
- En niños que ya controlan esfínteres, se recoge muestra de chorro medio, después de limpiar bien la zona genital.
- En lactantes que no controlan esfínteres, se recomienda el sondaje vesical o, en algunos casos, la punción suprapúbica. Las bolsas adhesivas que se pegan al pañal se pueden contaminar con facilidad y no son adecuadas para urocultivo.
En determinadas circunstancias (infecciones repetidas, afectación del riñón, mala respuesta al tratamiento, sospecha de malformaciones) puede ser necesario completar el estudio con ecografía renal y vesical u otras pruebas de imagen. Estas valoraciones suelen coordinarse desde nefrología pediátrica dentro de la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional.
Tratamiento de las infecciones de orina en niños
El tratamiento principal de las infecciones de orina en niños es el antibiótico, siempre pautado por un pediatra o por un especialista en nefrología pediátrica. La elección del antibiótico depende de la edad del niño, de la sospecha clínica y, posteriormente, del resultado del urocultivo y del antibiograma. En términos generales:
- Muchas cistitis se pueden tratar de forma ambulatoria con antibiótico por vía oral durante varios días.
- Las pielonefritis o las infecciones con mal estado general pueden requerir ingreso hospitalario y tratamiento intravenoso, al menos en la fase inicial.
Además del antibiótico, es importante:
- Mantener una buena hidratación, ofreciendo agua con frecuencia.
- Administrar antitérmicos (por ejemplo, paracetamol) si hay fiebre y siempre siguiendo las dosis indicadas por el pediatra.
- Ofrecer reposo relativo cuando el niño se encuentre más cansado.
Es fundamental completar todo el ciclo de medicación, incluso aunque el niño mejore a los pocos días. Suspender el antibiótico antes de tiempo aumenta el riesgo de que la infección no se cure del todo o de que las bacterias se hagan resistentes. En caso de infecciones de repetición, los especialistas pueden valorar tratamientos preventivos durante un tiempo, corrección del estreñimiento o intervenciones específicas si existe reflujo vesicoureteral u otra malformación urinaria. Todo ello se realiza de forma coordinada entre pediatría general, urgencias pediátricas y nefrología pediátrica.
Prevención de las infecciones de orina en niños en casa
Una parte esencial del trabajo con las familias en la Unidad de Pediatría y Adolescencia es enseñar hábitos que ayuden a prevenir las infecciones de orina en niños. Aunque no se puede eliminar el riesgo por completo, sí se puede reducir de manera importante:
- Hidratación adecuada Animar a los niños a beber agua a lo largo del día, especialmente en épocas de calor o cuando hacen deporte. El agua es la mejor bebida; los refrescos azucarados o con cafeína pueden irritar la vejiga y no son recomendables de forma habitual.
- No aguantar las ganas de hacer pis Idealmente, los niños deberían orinar cada 2–3 horas durante el día. Conviene insistir en que vayan al baño antes de acostarse y antes de actividades en las que luego no sea fácil parar (viajes, excursiones, deportes).
- Higiene correcta de la zona genital En niñas, es importante limpiar siempre de delante hacia atrás para no arrastrar bacterias desde el ano a la uretra. En niños, conviene enseñar a bajar suavemente el prepucio (si es posible) para lavar la zona con agua y jabón suave. No se deben usar productos irritantes ni frotar en exceso.
- Ropa interior de algodón y evitar prendas muy ajustadas El algodón permite que la piel transpire y mantiene la zona más seca, lo que dificulta el crecimiento bacteriano. Es preferible evitar ropa interior sintética y pantalones muy ceñidos de forma continuada.
- Cambiar el bañador mojado cuanto antes Permanecer mucho tiempo con el bañador húmedo favorece la irritación genital y la proliferación de gérmenes. En verano es un consejo sencillo pero muy útil para reducir el riesgo de infecciones de orina en niños.
- Prevenir y tratar el estreñimiento Una dieta rica en fibra, la ingesta adecuada de líquidos y el hábito de sentarse en el baño después de las comidas ayudan a prevenir el estreñimiento, que es un factor de riesgo importante de ITU.
- Buena educación miccional Sentarse con tranquilidad en el váter, tomarse el tiempo suficiente y vaciar por completo la vejiga son aspectos relevantes. A veces se recomienda a los niños que, una vez crean que han terminado, esperen unos segundos e intenten orinar un poco más.
Estas recomendaciones se repasan de forma individualizada durante las revisiones del niño sano y en las consultas de nefrología pediátrica, adaptándolas a la edad y a la situación concreta de cada niño.
Infecciones de orina en niños recurrentes: cuándo estudiar el riñón
No todas las infecciones de orina en niños requieren un estudio amplio. Sin embargo, ciertas situaciones hacen recomendable una valoración más detallada por especialistas:
- Infecciones de orina de repetición (varios episodios en un año).
- Infecciones con fiebre alta o afectación del riñón (pielonefritis).
- Mal crecimiento o hipertensión arterial en el niño.
- Antecedentes familiares de malformaciones renales o reflujo vesicoureteral.
En estos casos, el equipo de nefrología pediátrica puede indicar pruebas como:
- Ecografía renal y vesical para valorar tamaño, forma y posibles dilataciones.
- Cistografía miccional para estudiar si existe reflujo vesicoureteral.
- Estudios complementarios según el caso.
El objetivo es detectar precozmente cualquier alteración que pueda aumentar el riesgo de nuevas infecciones de orina en niños o dañar el riñón a largo plazo, y proponer el tratamiento más adecuado para cada paciente. 
Cuándo acudir a urgencias por una infección de orina en niños
Muchos episodios de infecciones de orina en niños pueden valorarse inicialmente en la consulta de pediatría general. Sin embargo, hay circunstancias en las que se aconseja acudir directamente a urgencias pediátricas, como las del Hospital Ruber Internacional:
- Bebés menores de 3 meses con fiebre.
- Cualquier niño con fiebre alta (por encima de 39 ºC) y mal estado general.
- Dolor intenso en la zona lumbar o en un costado.
- Vómitos repetidos que impiden la hidratación o la toma de la medicación.
- Somnolencia llamativa, decaimiento extremo o dificultad para respirar.
- Presencia de sangre abundante en la orina.
En urgencias se valorará el estado del niño, se realizarán las pruebas necesarias (incluido el urocultivo) y se decidirá si precisa ingreso o puede seguir tratamiento en casa con controles posteriores en la Unidad de Pediatría y Adolescencia.
Opinión de una madre sobre las infecciones de orina en niños
“Nuestra hija Marta tenía 3 años cuando, de repente, empezó a levantarse varias veces por la noche diciendo que quería hacer pis. Apenas salían unas gotas y se quejaba de que le escocía. Pensamos que podía ser irritación por el pañal nocturno, pero al día siguiente empezó con fiebre y nos preocupamos. En la consulta de pediatría le hicieron un análisis de orina y el mismo día nos confirmaron que se trataba de una de esas infecciones de orina en niños de las que tanto había oído hablar, pero que nunca pensaba que nos tocarían. Nos explicaron con calma el tratamiento antibiótico, cuánto tiempo debía tomarlo y qué signos debíamos vigilar. Lo que más agradecimos fue que, además de tratar la infección, nos enseñaron pautas muy concretas: que no aguantara las ganas de hacer pis, cómo debía limpiarse en el baño y la importancia de beber agua. Desde entonces, solo ha tenido un episodio leve más, que supimos detectar enseguida gracias a lo que aprendimos en la consulta. Saber qué hacer y sentir que hay un equipo de especialistas detrás nos dio mucha tranquilidad.” Este tipo de vivencias son muy frecuentes en las consultas de pediatría general y de nefrología pediátrica. Acompañar a las familias, resolver dudas y revisar juntos los hábitos diarios es tan importante como el propio tratamiento antibiótico.
Preguntas frecuentes sobre infecciones de orina en niños
¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene una infección de orina?
Los signos más habituales de infecciones de orina en niños son la fiebre sin causa clara, el dolor o escozor al orinar, la necesidad de ir muchas veces al baño, la orina con mal olor o aspecto turbio y, en bebés, la irritabilidad o el rechazo de la alimentación. Ante cualquiera de estos síntomas, lo más prudente es consultar con el pediatra para que valore si es necesario un análisis de orina.
¿Las infecciones de orina en niños siempre producen fiebre?
No siempre. Algunas cistitis pueden dar solo molestias al orinar o aumento de la frecuencia miccional sin fiebre. Sin embargo, la fiebre es frecuente cuando la infección afecta al riñón (pielonefritis), especialmente en lactantes y niños pequeños. Por eso, fiebre sin foco evidente en un niño puede ser un signo de infecciones de orina en niños y debe hacer pensar en esta posibilidad.
¿Son contagiosas las infecciones de orina en niños?
Las infecciones de orina en niños no se contagian como un resfriado o una gastroenteritis. No se transmiten por compartir juguetes o estar en la misma clase. Se producen porque las bacterias propias del niño ascienden hasta la vía urinaria. Lo que sí puede “compartirse” en una familia son ciertos factores de riesgo, como la tendencia al estreñimiento o algunas malformaciones hereditarias del aparato urinario.
¿Cuánto tarda en curarse una infección de orina en niños?
Con un tratamiento antibiótico adecuado, muchas cistitis se resuelven en pocos días. El niño suele encontrarse mejor a las 24–48 horas, aunque la medicación debe completarse durante el tiempo indicado por el pediatra (a menudo entre 7 y 10 días). Las infecciones de vías altas pueden requerir tratamientos algo más prolongados y, en ocasiones, ingreso hospitalario.
¿Qué pasa si una infección de orina en niños no se trata a tiempo?
Una infección no tratada puede extenderse al riñón y causar una pielonefritis, con fiebre alta, malestar general y riesgo de daño renal. Además, favorece la aparición de bacterias resistentes. Por eso es tan importante consultar ante los primeros síntomas y seguir de forma completa el tratamiento pautado.
¿Puede mi hijo ir al colegio si tiene una infección de orina?
Depende del estado general. Si el niño está sin fiebre, con buen ánimo y tolera bien la medicación y la hidratación, en muchos casos puede acudir al colegio, siempre que tenga acceso al baño con facilidad. Si hay fiebre, vómitos o malestar importante, lo aconsejable es que permanezca en casa hasta encontrarse mejor.
¿Las infecciones de orina en niños pueden dañar el riñón?
Una infección puntual, diagnosticada y tratada de forma precoz, rara vez deja secuelas. El riesgo de daño renal aumenta cuando hay infecciones de orina en niños de repetición, retrasos en el tratamiento o malformaciones urinarias no detectadas. De ahí la importancia de realizar los estudios pertinentes cuando el pediatra o el nefrólogo lo consideren necesario.
¿Sirven los arándanos para prevenir las infecciones de orina en niños?
Aunque se han estudiado los productos derivados del arándano como ayuda para prevenir algunas infecciones urinarias en adultos, la evidencia en niños es limitada y sus posibles beneficios nunca sustituyen a las medidas básicas: buena hidratación, higiene adecuada, ir al baño con regularidad y tratamiento correcto del estreñimiento. Antes de dar cualquier suplemento a un niño, conviene comentarlo siempre con el pediatra.
Lo que deben recordar las familias sobre las infecciones de orina en niños
Las infecciones de orina en niños son frecuentes, pero disponemos de herramientas eficaces para detectarlas y tratarlas a tiempo. Reconocer sus síntomas, no normalizar la fiebre sin foco ni el dolor al orinar, y acudir a la consulta de pediatría general o a urgencias pediátricas cuando sea necesario, marca una gran diferencia. Los hábitos diarios —beber agua, no aguantar el pis, cuidar la higiene y prevenir el estreñimiento— son aliados esenciales para proteger la salud del riñón.
En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, el equipo de nefrología pediátrica trabaja de forma coordinada con el resto de especialidades para ofrecer una atención integral: desde el diagnóstico y tratamiento de las infecciones agudas hasta el seguimiento de niños con infecciones recurrentes o factores de riesgo. Si sospechas que tu hijo puede tener una infección de orina, o si ya ha pasado por varios episodios y te preocupa su salud renal, puedes pedir cita con nuestro equipo:
📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid
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Dra. Alvaro Ruiz de la Sierra
Psicólogo clínico especialista en psicoterapia adolescente y adultos


Las mejores posturas para sacar los gases a un bebé
/en cristina puente /por adminLos primeros meses de vida de un recién nacido están llenos de momentos tiernos, pero también de pequeñas inquietudes cotidianas. Una de las más comunes es el malestar que causan los gases. Conocer las posturas para sacar los gases a un bebé puede marcar la diferencia entre una tarde de llantos y una siesta tranquila.
Según Healthy Children, la web de la Academia Americana de Pediatría, aplicar correctamente estas técnicas ayuda a reducir el malestar digestivo y a mejorar el descanso del bebé.
Tabla de contenidos
¿Por qué se acumulan gases en los bebés?
Durante las primeras semanas, el sistema digestivo del bebé aún está madurando. Eso significa que su intestino y su capacidad para expulsar el aire ingerido no funcionan igual que en los adultos. Los gases se acumulan principalmente porque:
Al succionar del pecho o del biberón, el bebé traga aire.
Puede tener una técnica de amamantamiento poco eficiente o usar una tetina inadecuada.
Llora con intensidad, lo que hace que también entre aire en el estómago.
Su flora intestinal todavía no está completamente desarrollada.
Este aire atrapado genera presión abdominal, molestias y llanto inconsolable. En nuestra unidad de pediatría general solemos explicar a las familias que estas situaciones son normales y que se resuelven con el tiempo y la práctica de algunos hábitos sencillos.
¿Cuándo conviene usar una postura para ayudarle?
No todos los bebés necesitan ayuda tras cada toma, pero sí conviene hacerlo cuando observas señales como:
Piernas encogidas hacia el abdomen o movimientos de “bicicleta”.
Barriguita hinchada o tensa.
Irritabilidad o llanto después de comer.
Dificultad para dormirse tras la toma.
En esos casos, aplicar las posturas para sacar los gases a un bebé puede aliviar el malestar rápidamente. No se trata de forzar el eructo, sino de facilitar que el aire suba de forma natural. Si después de varios minutos no expulsa el gas pero está tranquilo, no es necesario insistir más.
Las mejores posturas para sacar los gases a un bebé
1. Sobre el hombro
Es la postura más clásica y una de las más efectivas.
Sujeta al bebé contra tu pecho, de forma que su barbilla repose sobre tu hombro. Su cuerpo debe estar vertical y su cabeza ligeramente elevada. Con una mano sostiene su espalda y con la otra da suaves palmaditas o realiza movimientos circulares.
💡 Consejo: Coloca una muselina sobre tu hombro, por si el bebé regurgita un poco. Esta postura permite que el aire suba con facilidad y suele ser muy eficaz tras cada toma.
2. Sentado sobre tus piernas
Ideal cuando el bebé ya tiene algo de control en el cuello (a partir del primer mes).
Siéntalo sobre tus muslos, inclinado hacia delante, con una mano sujeta su pecho y barbilla —sin presionar—, y con la otra haz movimientos suaves en la espalda.
Esta postura es cómoda para el adulto y evita que el bebé se doble sobre sí mismo. Además, mejora la digestión y previene el reflujo.
3. Boca abajo sobre tu antebrazo
Coloca al bebé boca abajo sobre tu antebrazo, con la cabeza girada de lado y ligeramente más alta que su abdomen. Su barriga quedará apoyada sobre tu brazo, y la ligera presión ayuda a expulsar el aire.
Puedes caminar un poco mientras mantienes esta posición o dar palmaditas suaves en la espalda. Es una postura que muchos bebés disfrutan porque les resulta calmante.
4. Boca abajo sobre tus piernas
Sienta al bebé sobre tus muslos y colócalo boca abajo, apoyando su barriga en una pierna y su cabeza en la otra. Esta posición ejerce una leve presión abdominal y favorece la expulsión de gases intestinales.
Asegúrate de que su cabeza queda girada de lado y que respira con normalidad. Es muy útil también para aliviar episodios de cólico del lactante.
5. Ejercicio de “bicicleta” con las piernas
Tumbado boca arriba, mueve sus piernas suavemente hacia el abdomen, alternando como si pedalease una bicicleta. Este ejercicio estimula el tránsito intestinal y ayuda a liberar gases atrapados en la parte baja del intestino.
Puedes combinarlo con un masaje abdominal suave, siempre en el sentido de las agujas del reloj. En nuestra consulta de pediatría del recién nacido enseñamos a los padres a realizar este movimiento de forma segura y relajada.
Consejos de seguridad durante las posturas
Sostén siempre la cabeza y el cuello del bebé, especialmente si tiene menos de dos meses.
Evita presionar el abdomen o realizar movimientos bruscos.
Si no eructa tras 3 o 4 minutos, cambia de postura o deja que descanse.
No realices estas técnicas justo después de que haya vomitado.
Observa si hay signos de incomodidad o dolor. En ese caso, suspende el intento y consúltalo con tu pediatra.
Estas pautas son seguras y efectivas, pero en bebés prematuros o con reflujo gastroesofágico diagnosticado, conviene preguntar primero al especialista antes de aplicarlas.
Cómo prevenir la acumulación de gases
Además de usar las posturas adecuadas, hay medidas que ayudan a reducir la formación de gases:
Asegúrate de que el bebé agarra bien el pecho o la tetina.
Evita que trague aire: mantén el biberón inclinado y la tetina siempre llena de leche.
Haz pequeñas pausas durante la toma para que eructe antes de continuar.
Tras la comida, mantenlo semiincorporado unos minutos.
Masajes suaves y porteo ergonómico también pueden mejorar la digestión.
Una revisión periódica en nuestra consulta de lactancia puede ayudarte a ajustar la postura de alimentación y evitar molestias innecesarias.
Experiencia real: el caso de Leo
“Cuando nació Leo, lloraba mucho después de comer. Pensábamos que era hambre o sueño, hasta que la pediatra nos explicó que probablemente eran gases. Aprendimos la postura del antebrazo y fue un cambio total. En cuestión de segundos se relajaba y eructaba sin esfuerzo. Ahora, después de cada toma, hacemos el ritual del hombro o la bicicleta. Lo que más me tranquiliza es saber cómo ayudarle sin ponerme nerviosa.”
Este tipo de experiencias son comunes y reflejan la importancia de acompañar a las familias en cada etapa, algo que forma parte de la filosofía de la Unidad de Pediatría del Hospital Ruber Internacional.
La Dra. M.ª Cristina Puente Sánchez te muestra cómo hacerlo
En el siguiente vídeo, la Dra. M.ª Cristina Puente Sánchez, especialista en pediatría del Hospital Ruber Internacional, explica de manera visual cómo realizar correctamente las posturas para sacar los gases a un bebé.
Su demostración incluye consejos prácticos sobre cómo sostener al recién nacido, cuánto tiempo mantener cada postura y en qué momento del día es más recomendable hacerlo.
🎥 A continuación podrás ver el vídeo completo dentro de este artículo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto tiempo debo intentar sacar los gases a mi bebé?
Lo ideal es hacerlo después de cada toma, o incluso durante, si notas que succiona con dificultad. En tomas largas, una pequeña pausa intermedia suele ayudar.
¿Cuánto tiempo debo mantener al bebé en posición para eructar?
Entre 3 y 5 minutos es suficiente. Si no eructa pero está tranquilo, no es necesario seguir insistiendo.
¿Puedo aplicar estas posturas si mi bebé tiene reflujo?
Sí, pero con cuidado. En esos casos, evita la posición completamente horizontal y mantenlo siempre con el tronco ligeramente elevado.
¿Qué hago si ninguna postura funciona?
Prueba en otro momento del día, asegúrate de que no hay exceso de leche o aire en la tetina, y consulta con tu pediatra si la molestia es persistente.
¿A qué edad dejan de necesitar ayuda para expulsar los gases?
Generalmente hacia los 4-6 meses, cuando el sistema digestivo madura. A partir de entonces, los gases disminuyen notablemente.
¿Cómo diferencio gases de cólicos del lactante?
El cólico se caracteriza por llantos intensos y prolongados, normalmente a la misma hora del día, mientras que los gases provocan malestar puntual que mejora al eructar o liberar aire.
Cuidar su bienestar empieza por gestos sencillos
Saber cómo colocar al bebé, darle tiempo y mantener la calma son las claves para aliviar su malestar. Las posturas para sacar los gases a un bebé no solo facilitan su digestión, también fortalecen el vínculo afectivo en los primeros meses de vida.
En la Unidad de Pediatría Ruber Internacional, acompañamos a las familias en este proceso con atención personalizada, consultas de lactancia y seguimiento del recién nacido.
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Cómo aliviar los cólicos del bebé: consejos prácticos para padres
/en cristina puente /por krispuenteLos cólicos del lactante son una de las principales preocupaciones de los padres durante los primeros meses de vida. Ver a un bebé llorar sin consuelo puede resultar angustiante, pero conocer las causas y estrategias adecuadas ayuda a aliviar el malestar tanto del pequeño como de la familia. Según la Academia Americana de Pediatría, los cólicos no son una enfermedad, sino un proceso madurativo del sistema digestivo que suele resolverse de forma natural con el tiempo.
En este artículo te explicamos cómo calmar a tu bebé ante un cólico, qué señales debes observar y qué hábitos sencillos puedes aplicar en casa.
Tabla de contenidos
¿Qué es el cólico del lactante?
El cólico del lactante es un episodio de llanto intenso y prolongado que aparece en bebés sanos, generalmente entre las dos semanas y los cuatro meses de vida. Suele ocurrir por la tarde o al final del día, sin una causa aparente, y puede durar entre 30 minutos y 3 horas.
En la Unidad de Pediatría Ruber Internacional explicamos a las familias que el cólico no indica un problema grave: se trata de una respuesta natural del cuerpo del bebé ante un sistema digestivo todavía inmaduro.
Síntomas característicos del cólico
Aunque cada bebé es diferente, hay señales que ayudan a identificarlo:
Llanto inconsolable que se repite varios días a la semana.
Piernas encogidas hacia el abdomen y puños cerrados.
Cara enrojecida y expresión de dolor.
Abdomen tenso o hinchado.
Dificultad para conciliar el sueño.
Los pediatras utilizan la conocida “regla del tres”: llanto más de 3 horas al día, durante más de 3 días a la semana, durante más de 3 semanas. Si tu bebé cumple este patrón, probablemente se trate de un cólico del lactante.
Causas más frecuentes
Aunque no existe una única causa, los especialistas coinciden en varios factores que pueden influir:
Inmadurez del sistema digestivo
El aparato digestivo del recién nacido aún no produce todas las enzimas necesarias, lo que provoca fermentaciones que generan gases y malestar abdominal.
Tragar aire durante la toma
Una succión rápida o incorrecta (tanto en lactancia materna como en biberón) puede hacer que el bebé trague aire, aumentando la presión intestinal.
Estímulos excesivos
Demasiado ruido, luz o movimiento pueden alterar el ritmo del bebé, especialmente si está cansado. Su sistema nervioso todavía no sabe regular bien los estímulos.
Factores emocionales
El estrés o la tensión de los padres también pueden influir. Los bebés perciben el entorno emocional y pueden reaccionar con mayor irritabilidad.
Intolerancia o alergia alimentaria
En casos muy poco frecuentes, el cólico puede estar relacionado con intolerancia a la proteína de la leche de vaca o sensibilidad a ciertos alimentos ingeridos por la madre lactante.
Qué hacer cuando tu bebé tiene cólico
El llanto del cólico puede ser desesperante, pero la clave está en mantener la calma y ofrecer contacto y seguridad. Aquí te explicamos cómo actuar paso a paso.
1. Sujétalo y háblale con calma
El contacto piel con piel transmite seguridad y ayuda a regular el ritmo cardíaco y respiratorio del bebé. Sosténlo contra tu pecho, muévelo suavemente o camina despacio por la habitación.
2. Usa el balanceo o el movimiento rítmico
El movimiento constante y suave recuerda al entorno del útero materno y puede calmar el llanto. Puedes mecerlo en brazos, en una hamaca o en el cochecito.
3. Prueba las posturas para aliviar el malestar
Algunas posturas para sacar los gases a un bebé también resultan efectivas durante los cólicos:
Colócalo boca abajo sobre tu antebrazo.
Siéntalo sobre tus piernas, inclinado hacia delante.
Apóyalo sobre tu pecho en posición vertical.
Estas posturas reducen la presión abdominal y facilitan la expulsión de aire.
4. Masaje abdominal suave
Realiza círculos lentos con la palma de la mano en el sentido de las agujas del reloj. Este movimiento estimula el tránsito intestinal. En nuestra consulta de pediatría del recién nacido enseñamos a las familias a hacerlo con seguridad.
5. Ambiente tranquilo
Apaga luces intensas, reduce ruidos y evita interrupciones. A veces, bastan unos minutos en un entorno sereno para que el bebé se calme.
Técnicas complementarias recomendadas por pediatras
Porteo ergonómico
Llevar al bebé cerca del cuerpo, en posición vertical y con las piernas abiertas, mejora la digestión y disminuye el llanto.
Baños tibios
El agua templada relaja los músculos abdominales y favorece la expulsión de gases.
Pausas durante la toma
Haz pequeños descansos para permitir eructos antes de que el estómago se llene completamente.
Revisión de la lactancia
En la consulta de lactancia materna podemos ayudarte a revisar la técnica de agarre, la posición del bebé y el tipo de biberón más adecuado.
Cuándo consultar al pediatra
Aunque el cólico suele ser benigno, debes acudir a tu pediatra si observas:
Fiebre o vómitos frecuentes.
Heces con sangre o mucosidad.
Rechazo del alimento.
Pérdida de peso o llanto inconsolable todo el día.
El pediatra descartará posibles causas médicas y te orientará con pautas adaptadas al caso de tu bebé.
Lo que no se debe hacer ante un cólico
No agitar al bebé para intentar calmarlo.
No ofrecer medicación ni infusiones sin indicación médica.
No forzar tomas si el bebé no tiene hambre.
No perder la paciencia: el llanto no es culpa de nadie.
Mantener la calma y sostenerlo con afecto es, a menudo, la mejor medicina.
La Dra. Mª Cristina Puente Sánchez explica cómo actuar
En el siguiente vídeo, la Dra. M.ª Cristina Puente Sánchez, especialista en Pediatría del Hospital Ruber Internacional, explica de manera práctica cómo calmar a un bebé ante un cólico.
Durante la grabación, muestra las posturas más seguras, los errores más frecuentes y las señales que permiten distinguir un cólico de otros tipos de llanto.
🎥 Puedes ver el vídeo completo a continuación dentro de este artículo.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad comienzan y terminan los cólicos?
Suelen aparecer entre las 2 y 3 semanas de vida y desaparecer hacia los 4 o 5 meses, cuando el sistema digestivo madura.
¿Los cólicos afectan al sueño del bebé?
Sí, los cólicos interrumpen el descanso. Por eso, mantener rutinas tranquilas antes de dormir ayuda a reducir su aparición.
¿Influye la alimentación de la madre?
En la mayoría de los casos, no. Sin embargo, si notas relación entre tu dieta y los síntomas del bebé, consulta con tu pediatra.
¿Los probióticos ayudan?
Algunos estudios sugieren que pueden mejorar la flora intestinal del lactante, pero deben usarse solo bajo indicación médica.
¿Cuánto tiempo puede durar un episodio de cólico?
Cada crisis puede durar de 30 minutos a 3 horas. El llanto suele disminuir tras liberar los gases o dormirse.
Cuidar con calma y comprensión
Saber cómo calmar a tu bebé ante un cólico es una de las habilidades más útiles para los primeros meses de crianza. No hay fórmulas mágicas, pero sí acompañamiento, observación y paciencia.
En la Unidad de Pediatría Ruber Internacional, ofrecemos atención personalizada a cada familia, con un equipo especializado en lactancia, desarrollo y bienestar infantil.
Todo lo que hay de saber para montar la habitación de tu bebé
/en cristina puente /por krispuenteCrear el nido perfecto para el bebé que está a punto de llegar es uno de los momentos más ilusionantes para una pareja. Ante la gran aventura de ser padres por primera vez, surgen dudas y preguntas que sólo un experto puede contestar. ¿Qué temperatura ha de tener la estancia? ¿Cómo debe de ser la iluminación ideal? ¿Qué objetos necesito y de cuáles debo prescindir? María Cristina Puente Sánchez, pediatra adjunto de la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional de Madrid, nos explica qué aspectos hay que tener en cuenta para montar una habitación en la que todo esté bajo control.
Servicios de pediatría: todo lo que ofrece Pediatría Ruber Internacional
/0 Comentarios/en Sin categoría /por Eduardo GuerreroLos servicios de pediatría son fundamentales para acompañar la salud y el bienestar de los niños a lo largo de todas sus etapas, desde el nacimiento hasta el final de la adolescencia. En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, situada en una de las áreas hospitalarias de mayor prestigio de Madrid, las familias encuentran un espacio seguro donde recibir una atención completa y coordinada.
Para conocer los estándares internacionales de la atención pediátrica, puede consultarse la guía de la American Academy of Pediatrics, una institución de referencia mundial.
Nuestra unidad reúne un equipo multidisciplinar con amplia experiencia y acceso directo a otros servicios del hospital, lo que permite ofrecer asistencia médica precisa, cercana y adaptada a las necesidades reales de cada niño.
Tabla de contenidos
Pediatría general y atención urgente
La pediatría general constituye el núcleo de la unidad. Aquí se atienden consultas habituales relacionadas con síntomas frecuentes, dudas de los padres, enfermedades comunes de la infancia y valoraciones generales del estado de salud.
Este servicio es el punto de entrada para muchas familias y ofrece una visión completa del bienestar infantil.
Además, la unidad cuenta con atención urgente del niño enfermo, un recurso indispensable para situaciones en las que los síntomas aparecen de forma repentina o generan preocupación. Este servicio permite valorar de manera segura procesos agudos que requieren una evaluación médica rápida.
Revisiones del niño sano y control del desarrollo
Dentro de los servicios de pediatría más solicitados se encuentran las revisiones del niño sano, que permiten llevar un seguimiento periódico del crecimiento y desarrollo.
En estas consultas se revisa:
Evolución del peso y la talla.
Patrón de desarrollo acorde a la edad.
Alimentación y hábitos diarios.
Detección de señales que puedan requerir una observación más cercana.
El objetivo es anticiparse a posibles alteraciones y orientar a las familias sobre los cuidados adecuados en cada etapa.
Vacunación infantil: centro autorizado por la CAM
La unidad funciona como Centro de Vacunación autorizado por la Comunidad de Madrid, pudiendo administrar:
Las vacunas del calendario oficial, sin coste para las familias.
Vacunas no financiadas, como rotavirus o meningococo B y ACWY.
Vacunas del viajero (excepto fiebre amarilla).
La campaña de vacunación antigripal anual, que se desarrolla cada temporada.
Además de la administración, se ofrece asesoramiento en calendarios acelerados, “vacunación a la carta” y recuperación de esquemas incompletos en niños mal vacunados o con dosis pendientes.
Seguimiento del recién nacido y neonatología
Las familias con bebés recién nacidos, incluidas las que acaban de recibir el alta hospitalaria, encuentran apoyo en el servicio de neonatología y seguimiento del recién nacido.
Aquí se realizan consultas relacionadas con:
Control del peso y la alimentación.
Evolución de los primeros días y semanas de vida.
Dudas habituales sobre cuidados.
Revisiones específicas para el recién nacido prematuro, que requieren un seguimiento más estrecho.
Este acompañamiento ayuda a los padres a transitar con confianza las primeras etapas.
Alergología pediátrica
La alergología pediátrica permite valorar síntomas relacionados con alergias frecuentes en la infancia, ya sean alimentarias, ambientales o de la piel.
El servicio está orientado a identificar estos cuadros y a realizar un seguimiento clínico adecuado en función de la evolución del niño y las indicaciones médicas.
Neumología pediátrica
La neumología infantil cubre la atención a problemas respiratorios, que son muy habituales en la infancia.
Este servicio permite valorar procesos respiratorios agudos o repetitivos y orientar a las familias sobre el manejo más adecuado, siempre dentro del ámbito estrictamente médico que la unidad ofrece.
Gastroenterología pediátrica
El área de gastroenterología pediátrica se centra en niños con síntomas digestivos o molestias relacionadas con el aparato gastrointestinal.
Este servicio permite realizar un seguimiento clínico cuando los síntomas requieren una valoración médica especializada.
Neuropediatría
La neuropediatría se ocupa del seguimiento de niños con cuestiones relacionadas con el sistema nervioso en sus diferentes etapas de desarrollo.
El servicio permite realizar una valoración especializada cuando los síntomas o la evolución del niño así lo requieren.
Cardiología pediátrica
La unidad también ofrece cardiología pediátrica, destinada a la valoración de aspectos relacionados con el corazón y el sistema circulatorio en niños y adolescentes.
Este servicio forma parte del enfoque global, permitiendo realizar consultas específicas dentro del ámbito cardiológico infantil.
Dermatología pediátrica
La dermatología infantil facilita la valoración médica de alteraciones de la piel en la infancia, un motivo de consulta muy frecuente entre padres.
El servicio se centra en explorar y realizar un seguimiento cuando la evolución cutánea del niño requiere supervisión médica.
Endocrinología y nutrición infantil
El área de endocrinología y nutrición infantil proporciona atención a cuestiones relacionadas con:
Crecimiento.
Desarrollo según etapas.
Alimentación y hábitos saludables.
El objetivo es acompañar al niño cuando estos aspectos requieren una valoración supervisada por un especialista.
Psicología infantil y juvenil
La unidad incluye un servicio de psicología infantil y juvenil, orientado a acompañar a niños y adolescentes que necesitan apoyo emocional o conductual.
Aunque cada caso es distinto, este espacio permite a las familias acceder a un recurso profesional integrado dentro de la propia unidad médica.
Logopedia y terapia del lenguaje
El servicio de logopedia y terapia del lenguaje atiende dificultades relacionadas con el habla, la comunicación o el desarrollo del lenguaje.
Esta área trabaja con niños que requieren apoyo en estas habilidades como parte de su evolución natural.
Atención multidisciplinar: un enfoque coordinado
Un rasgo distintivo de la Unidad de Pediatría y Adolescencia es su atención multidisciplinar coordinada.
Esto significa que:
Las especialidades trabajan de forma conjunta.
Se comparten valoraciones cuando es necesario.
Se unifica la información clínica para evitar duplicidades.
Esta coordinación es especialmente útil cuando un niño necesita la participación de más de un especialista, facilitando que las familias no tengan que gestionar todo por separado.
Testimonio real de una madre
“Para nosotros, acudir a Pediatría Ruber Internacional siempre ha significado tranquilidad. Lo que más valoro es que pueden atender en la misma unidad todo lo que necesitamos, sin tener que ir de un sitio a otro. El trato siempre ha sido muy cercano.”
Preguntas frecuentes
¿Qué incluye un servicio de pediatría?
Las consultas médicas relacionadas con la salud infantil, revisiones, seguimiento del desarrollo y acceso a las especialidades pediátricas cuando se necesitan.
¿A partir de qué edad atiende un pediatra?
Desde el nacimiento hasta la adolescencia.
¿Es necesario llevar al niño a revisiones incluso si está sano?
Sí, permiten comprobar que el desarrollo es adecuado y resolver dudas habituales.
¿Se administran vacunas en la unidad?
Sí, tanto del calendario oficial como no financiadas y vacunas del viajero (excepto fiebre amarilla).
¿Hay atención específica para adolescentes?
Sí, la unidad atiende también esta etapa.
Para pedir cita o resolver cualquier duda
La unidad está ubicada en el Hospital Ruber Internacional, un entorno seguro con todos los servicios sanitarios necesarios.
📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid
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Acoso escolar en adolescentes: señales invisibles y cómo actuar a tiempo
/0 Comentarios/en Adolescencia /por Eduardo GuerreroEl acoso escolar en adolescentes es un problema de salud pública que afecta al bienestar físico, emocional y social de miles de familias. No se limita a empujones en el patio: incluye formas sutiles de exclusión, humillaciones públicas y ciberacoso que ocurren las 24 horas del día. En Pediatría Ruber Internacional acompañamos a familias y centros educativos en la detección temprana, la valoración médica y la intervención coordinada. Este artículo ofrece una guía práctica y rigurosa para reconocer las señales invisibles y actuar a tiempo con respaldo profesional.
Para ampliar información divulgativa de referencia, consulta UNICEF: Acoso escolar y ciberacoso. La información de esta página no sustituye la valoración clínica. Si sospechas acoso escolar en adolescentes, puedes solicitar valoración en nuestra Unidad de Adolescencia, o consultar la disponibilidad del equipo de Psicología infantil y juvenil. Para contacto directo: Contacto y cómo llegar en Dónde estamos.
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Tabla de contenidos
Qué es el acoso escolar
Llamamos acoso escolar en adolescentes a la violencia repetida y deliberada entre iguales, con desequilibrio de poder (físico, social o psicológico) que se mantiene en el tiempo. No todo conflicto entre compañeros es acoso: las peleas puntuales o los malentendidos requieren mediación, pero no cumplen criterios de acoso si no hay repetición, intención de dañar y asimetría. Formas frecuentes:
El ciberacoso intensifica el daño por su alcance (viralidad), disponibilidad permanente y dificultad para “escapar”. Su impacto se refleja en el sueño, la alimentación, el rendimiento escolar y las relaciones familiares.
Acoso escolar en adolescentes: por qué se hace “invisible”
El acoso escolar en adolescentes se oculta por múltiples razones:
Además, muchas agresiones ocurren fuera de la mirada adulta (baños, pasillos, paradas de autobús, grupos privados en redes). Por ello, la detección se basa en cambios de conducta y señales somáticas más que en “ver el golpe”.
Señales invisibles en casa y en el colegio
Las señales suelen ser acumulativas y persistentes durante semanas. Varias de ellas juntas aumentan la sospecha de acoso escolar en adolescentes. En casa:
En el colegio:
Cuando observas dos o más señales durante varias semanas, conviene consultar con pediatría y con el centro para una valoración coordinada. Puedes iniciar el proceso a través de contacto.
Factores de riesgo y factores protectores
El acoso escolar en adolescentes no es culpa de la víctima. Existen factores de riesgo que incrementan la vulnerabilidad y factores protectores que amortiguan el impacto. Riesgo:
Protección:
Cómo abrir la conversación en casa
Si sospechas acoso escolar en adolescentes, la forma de preguntar importa:
Documentar y preservar evidencias (incluido ciberacoso)
La documentación ayuda a objetivar el acoso escolar en adolescentes y a activar protocolos:
Acoso escolar en adolescentes: pasos para actuar con el colegio
Ciberacoso: higiene digital y seguridad
El acoso escolar en adolescentes suele entrelazarse con el ciberacoso. Pautas básicas:
Papel del pediatra y del equipo multidisciplinar
En Pediatría Ruber Internacional abordamos el acoso escolar en adolescentes desde la salud integral:
Más detalles y solicitud de cita: Unidad de Adolescencia y Psicología infantil y juvenil.
Acoso escolar en adolescentes y salud mental: cuándo es urgente
Acude de forma inmediata a valoración si aparecen:
En situaciones agudas, consulta con Urgencias; puedes iniciar contacto desde Contacto.
Habilidades de afrontamiento para el adolescente
Trabajo con espectadores y grupo-clase
El acoso escolar en adolescentes se perpetúa cuando los espectadores refuerzan la agresión con risas o silencio. El trabajo eficaz incluye:
Prevención primaria: cultura escolar segura
Opinión de un paciente
“Somos padres de un chico de 14 años. Empezamos a notar cambios: decía que le dolía el estómago antes de salir, quería que le lleváramos hasta la puerta y pedía cambiarse de ruta. En casa estaba irritable y evitaba hablar del instituto. Tras documentar varios episodios y revisar su móvil con él, comprobamos mensajes humillantes en el grupo de clase. En la Unidad de Adolescencia evaluaron su estado emocional, nos ayudaron a activar el protocolo del centro y nos dieron pautas de higiene digital. Con el apoyo de Psicología infantil y juvenil aprendió a responder con asertividad y recuperó a dos amigos que hoy son su red de apoyo. El cambio fue progresivo, pero se siente seguro y ha vuelto a disfrutar del colegio.” (Testimonio real anonimizado con permiso para uso divulgativo.)
Preguntas frecuentes
¿Cómo diferencio un conflicto puntual del acoso escolar en adolescentes?
El acoso implica intención de dañar, repetición en el tiempo y desequilibrio de poder. Una pelea aislada o un malentendido no lo son. Si hay patrones persistentes y asimetría, sospecha acoso.
¿Debo hablar primero con el tutor o con mi hijo?
Primero con tu hijo, validando su malestar y acordando pasos. Después, con el tutor/equipo de convivencia aportando evidencias. Mantén la coordinación periódica.
¿Retiro el móvil si hay ciberacoso?
bloquear, reportar, preservar pruebas, ajustar la privacidad y pactar horarios y contenidos. Busca apoyo profesional.
¿Qué hacer si mi hijo no quiere que lo cuente en el colegio?
Valida su miedo, explica que la seguridad es prioritaria y que existen medidas discrecionales. Acordad juntos cómo y a quién va a comunicarlo. Ofrece acompañarle a la reunión.
¿El acoso escolar en adolescentes afecta al rendimiento académico?
Con frecuencia sí: problemas de atención, ausencias, somatizaciones y caída del rendimiento. El apoyo coordinado suele revertirlo.
¿Cómo puede ayudar el colegio de forma concreta?
Con protocolos antiacoso, vigilancia en zonas de riesgo, cambios de asiento, acompañamiento en recreos, educación socioemocional, trabajo con el grupo y seguimiento.
¿Cuándo debo buscar ayuda clínica?
Si hay síntomas persistentes, alteraciones del sueño/alimentación, crisis de ansiedad, ideación autolesiva o deterioro funcional. Solicita cita en nuestra unidad.
¿Qué pasa con el agresor?
El centro debe aplicar medidas educativas y, cuando proceda, disciplinarias. Es importante comprender funciones del comportamiento, trabajar empatía y reparar el daño. Los agresores si tienen malestar, también necesitan ayuda profesional. Pide consulta.
En dos minutos: qué hacer ante el acoso escolar en adolescentes (y cómo podemos ayudarte)
Cuidar, acompañar y prevenir: un compromiso de todos
El acoso escolar en adolescentes no es un problema individual, sino un problema social que oucrre en el entorno escolar. Por ello, la responsabilidad es compartida entre familias, centros educativos y profesionales de la salud. Detectarlo a tiempo y abordarlo con serenidad puede evitar secuelas emocionales duraderas y fortalecer la autoestima de quienes lo sufren o lo ejercen. En Pediatría Ruber Internacional creemos en la prevención, la coordinación y la atención integral. Escuchar, observar y pedir ayuda son los tres pilares de una intervención eficaz.
¿Necesitas una valoración o asesoramiento personalizado por acoso escolar en adolescentes? PIDE CITA EN PEDIATRÍA RUBER INTERNACIONAL:
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DRA. MARIA ANGUSTIAS SALMERON
Medicina de la Adolescencia
Redes sociales y trastornos alimentarios: cómo influyen los filtros y los modelos de belleza
/0 Comentarios/en Adolescencia /por Eduardo GuerreroLos adolescentes socializan, se informan, se entretienen y construyen su identidad en las redes sociales. Este ecosistema digital ofrece oportunidades valiosas para adultos, pero amplifica los riesgos cuando se combina la inmadurez del cerebro, el desconocimiento porque aún no la adquirieron que les dificulta ser críticos. Además, la presión por la imagen corporal perfecta. En Pediatría Ruber Internacional atendemos cada vez más consultas de familias que observan cambios de conducta en la alimentación coincidiendo con el uso de plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat. En este artículo analizamos cómo se relacionan redes sociales y trastornos alimentarios, qué señales observar y cómo actuar en casa y en el colegio para proteger su desarrollo cerebrla, el desarrollo de su identidad, salud física y emocional. Como referencia fiable y muy visitada, puedes ampliar en MedlinePlus: Trastornos de la alimentación. Esta información no sustituye la valoración profesional. Si detectas señales de alarma, pide una cita con nuestra Unidad de Adolescencia o con la unidad específica de Trastornos alimentarios.
Tabla de contenidos
Qué sabemos hoy
Hablar de redes sociales y trastornos alimentarios no significa afirmar que una aplicación cause por sí sola un TCA. Los TCA son enfermedades complejas que se deben a múltiples factores tanto a nivel biológico, psicológico, social y con gran variabilidad individual. Sin embargo, la forma en la que consumimos contenido digital puede actuar como factor de riesgo, precipitante o mantenedor de conductas alimentarias insanas que se normalizan como conductas “sanas”. Mecanismos relevantes:
El objetivo es atender el malestar emocional subyacente, valorar la problemática enfocada en soluciones en las redes sociales y buscar ayuda médica a tiempo.
Impacto de redes sociales y trastornos alimentarios en la imagen corporal
La adolescencia es una etapa de cambio físico, social y neurológico. La identidad se construye por el ejemplo familiar, social, escolar observando y siendo observado. En ese contexto, el scroll infinito introduce un espejo inagotable que condiciona expectativas y autovaloración.
Trabajar estas dinámicas forma parte del plan terapéutico. Nuestro equipo integra psicoeducación, intervención familiar y pautas de higiene digital junto con objetivos médicos.
Señales de alerta en casa y en el móvil
Las señales iniciales suelen ser sutiles. Observa patrones que se mantienen semanas:
En lo digital
En la conducta y el cuerpo
La presencia de varias señales justifica consulta pediátrica para descartar un inicio de TCA y recibir orientación coordinada. Puedes escribirnos desde contacto.
Cómo hablarlo con tu hijo sin conflicto
Abordar el tema requiere cuidado y lenguaje no estigmatizante:
Si la conversación se bloquea o hay negación, pide apoyo profesional. En la Unidad de Adolescencia utilizamos entrevistas motivacionales y planes individualizados.
Filtros, retos virales y modelos de belleza
Filtros. Alteran proporciones faciales y corporales hasta niveles poco realistas. La disonancia entre el rostro “sin filtro” y el “ideal” editado aumenta la autocrítica. Retos. Desde ayunos estrictos a pruebas de “medidas imposibles”. Puede haber un barniz de disciplina y bienestar, pero detrás aparecen reglas rígidas, culpa y aislamiento. Modelos de belleza. La repetición de un único ideal reduce la percepción de diversidad y ha sido relacionada con mayor insatisfacción corporal. Es clave construir la identidad corporal desde la diversidad de que todos los cuerpos son válidos y merecen ser cuidados con amor y respeto.
Redes sociales y trastornos alimentarios: pautas de higiene digital
Estas medidas no sustituyen la intervención clínica cuando existe un TCA, pero ayudan a desactivar reforzadores digitales.
Papel del pediatra y del equipo multidisciplinar
El abordaje eficaz une pediatría, salud mental y familia:
Consulta nuestra unidad de Trastornos alimentarios y la Unidad de Adolescencia.
Guía rápida para el colegio
El colegio y el instituto son clave en prevención y detección:
Señales de urgencia que requieren atención inmediata
Acude a urgencias o contacta con tu pediatra si aparecen:
Ante la duda, consulta precozmente en contacto.
Opinión de un paciente
“Soy madre de una chica de 15 años. Empezó con retos de ejercicio y cuentas de ‘comida limpia’. Dejó de merendar, evitaba comer con nosotros y solo quería publicar fotos con filtros. En la Unidad de Adolescencia nos explicaron con claridad la relación entre redes sociales y trastornos alimentarios y nos dieron pautas concretas para limpiar su feed, establecer horarios y trabajar la autoestima. Fue un proceso exigente, pero nos sentimos acompañados por un equipo coordinado. Hoy seguimos con seguimiento médico y psicológico y hemos recuperado rutinas familiares esenciales.”
Preguntas frecuentes
¿Cómo diferencio una etapa de cambios normales de un problema real?
Observa patrones que se mantienen: restricción o atracones, ejercicio compulsivo, obsesión con calorías, irritabilidad si se cambian rutinas, aislamiento. Si detectas varias señales, pide cita con pediatría. La detección temprana mejora el pronóstico.
¿Las redes sociales pueden causar un trastorno alimentario por sí solas?
No son causa única, pero pueden precipitar o agravar un TCA en jóvenes vulnerables, especialmente si hay insatisfacción corporal, ansiedad o perfeccionismo.
¿Conviene quitar el móvil si sospecho un TCA?
Depende de casa caso, La retirada punitiva puede incrementar el conflicto y ser necesario la ayuda profesional.
¿Qué hago si sigue cuentas pro-ana o de dietas extremas?
Habla sin juicios, explica por qué son peligrosas y bloquea esas cuentas. Sustitúyelas por perfiles que promuevan diversidad corporal y bienestar. Busca apoyo profesional si hay resistencia.
¿Afecta por igual a chicos y chicas?
Los TCA afectan a ambos. En varones puede focalizarse en musculación extrema o definición. Requieren la misma atención y cuidado.
¿Cuándo debo acudir al pediatra?
Cuando veas cambios persistentes en alimentación, peso, estado de ánimo o rendimiento; si hay mareos, desmayos, vómitos, uso de laxantes o ejercicio compulsivo; o si el uso de redes empeora su autoestima.
¿Se puede practicar deporte durante el tratamiento?
Depende de la valoración clínica. En ocasiones se pausan actividades exigentes hasta recuperar parámetros de seguridad. El objetivo es retomar una relación saludable con el movimiento.
¿Qué papel tiene el colegio?
Es clave en detección y acompañamiento. Puede coordinarse con la familia y el equipo sanitario para apoyos específicos y educación digital.
Lo esencial para familias y cómo podemos ayudarte
¿Necesitas una valoración o asesoramiento personalizado? Pide cita en Pediatría Ruber Internacional. Puedes escribirnos desde la página de contacto y consultar cómo llegar en dónde estamos. 📍 Hospital Ruber Internacional, C/ de La Masó, 38, 28034 Madrid 📞 91 387 51 47 📱 628 51 91 06 📧 pediatria.rbi@ruberinternacional.es 🌐 www.pediatriaruber.com
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Medicina de la Adolescencia
Infecciones del Tracto Urinario en Niños: prevención y detección
/en Sin categoría /por adminLas infecciones del tracto urinario (ITUs) en niños son una de las causas más frecuentes de consulta en pediatría y pueden generar mucha preocupación en las familias. A veces se presentan con fiebre sin foco claro, otras veces con dolor al hacer pis, rechazo de las tomas, vómitos o simplemente con irritabilidad en los más pequeños. Por eso es fundamental que los padres sepan reconocer las señales de alarma y cómo actuar.
Para quien quiera ampliar información general, una fuente fiable es MedlinePlus, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000505.htm En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, y en particular desde la Nefrología Pediátrica, se presta especial atención a la salud del riñón y a la prevención de estas infecciones. Este artículo pretende ser una guía clara y tranquila para madres y padres: qué son las infecciones de orina en niños, cómo se manifiestan según la edad, cómo se diagnostican, qué tratamiento suelen necesitar y, sobre todo, qué hábitos ayudan a prevenirlas.
Tabla de contenidos
Qué son las infecciones de orina en niños
Cuando hablamos de infecciones de orina en niños nos referimos, en realidad, a las infecciones del tracto urinario (ITU). El tracto urinario incluye los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. La infección aparece cuando las bacterias, con mucha frecuencia procedentes del intestino, ascienden por la uretra hasta la vejiga y, en ocasiones, continúan hasta los riñones. En función de la zona afectada, se distinguen dos grandes tipos:
En la infancia, las infecciones de orina en niños son más frecuentes en niñas, sobre todo a partir de los dos años, debido a que la uretra es más corta y está más próxima al ano. En menores de un año, sin embargo, pueden verse con mayor frecuencia en niños, especialmente si no están circuncidados o existen problemas en la vía urinaria. Aunque la mayoría de los episodios se resuelven sin dejar secuelas si se tratan de forma adecuada y precoz, algunas situaciones (infecciones de repetición, fiebre alta, malformaciones urinarias…) pueden requerir un seguimiento estrecho por nefrología pediátrica, como se realiza en Pediatría Ruber Internacional.
Causas más frecuentes de las infecciones de orina en niños
En la gran mayoría de los casos, las infecciones de orina en niños están causadas por bacterias. La bacteria más habitual es Escherichia coli (E. coli), responsable de alrededor del 70–80 % de las ITU infantiles. Procede del intestino y puede llegar a la zona genital por contaminación con heces, ascendiendo después por la uretra hasta la vejiga. Hay varios factores que favorecen que esta bacteria, u otras menos frecuentes, provoquen infección:
No todas las infecciones de orina en niños se deben a malos hábitos; a veces hay factores intrínsecos que solo se detectan con estudios específicos. Sin embargo, sí es posible reducir el riesgo mediante una serie de medidas sencillas en el día a día, que se detallan más adelante.
Síntomas de las infecciones de orina en niños según la edad
Una de las dificultades de las infecciones de orina en niños es que sus síntomas cambian según la edad. Un adolescente puede describir con claridad lo que siente, pero un bebé solo puede manifestarlo a través de la fiebre, el llanto o la falta de apetito.
Lactantes y menores de 2 años
En los bebés y lactantes pequeños la infección urinaria suele afectar con más frecuencia a las vías altas (pielonefritis). Los síntomas pueden ser poco específicos:
En esta etapa, ante una fiebre de más de 38 ºC sin causa aparente, es frecuente que el pediatra piense en la posibilidad de infecciones de orina en niños y solicite un análisis de orina.
Niños en edad preescolar y escolar
A partir de los 2–3 años, los niños ya pueden indicar molestias más concretas. Los síntomas habituales son:
En algunos casos, pueden reaparecer escapes de orina nocturnos (enuresis) en niños que ya controlaban perfectamente la micción nocturna.
Adolescentes
En los adolescentes, las infecciones de orina en niños se parecen mucho a las de los adultos. Pueden notar:
En todos los grupos de edad, la fiebre alta, el mal estado general o el dolor en un costado son signos de que la infección puede ser más profunda (pielonefritis) y requieren valoración médica rápida, a menudo en urgencias pediátricas.
Cómo se diagnostican las infecciones de orina en niños
El diagnóstico correcto es clave para tratar de forma adecuada las infecciones de orina en niños y evitar complicaciones. No basta con “ver la orina turbia” o con que huela mal. El estudio suele incluir:
La forma de recoger la muestra de orina depende de la edad del niño:
En determinadas circunstancias (infecciones repetidas, afectación del riñón, mala respuesta al tratamiento, sospecha de malformaciones) puede ser necesario completar el estudio con ecografía renal y vesical u otras pruebas de imagen. Estas valoraciones suelen coordinarse desde nefrología pediátrica dentro de la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional.
Tratamiento de las infecciones de orina en niños
El tratamiento principal de las infecciones de orina en niños es el antibiótico, siempre pautado por un pediatra o por un especialista en nefrología pediátrica. La elección del antibiótico depende de la edad del niño, de la sospecha clínica y, posteriormente, del resultado del urocultivo y del antibiograma. En términos generales:
Además del antibiótico, es importante:
Es fundamental completar todo el ciclo de medicación, incluso aunque el niño mejore a los pocos días. Suspender el antibiótico antes de tiempo aumenta el riesgo de que la infección no se cure del todo o de que las bacterias se hagan resistentes. En caso de infecciones de repetición, los especialistas pueden valorar tratamientos preventivos durante un tiempo, corrección del estreñimiento o intervenciones específicas si existe reflujo vesicoureteral u otra malformación urinaria. Todo ello se realiza de forma coordinada entre pediatría general, urgencias pediátricas y nefrología pediátrica.
Prevención de las infecciones de orina en niños en casa
Una parte esencial del trabajo con las familias en la Unidad de Pediatría y Adolescencia es enseñar hábitos que ayuden a prevenir las infecciones de orina en niños. Aunque no se puede eliminar el riesgo por completo, sí se puede reducir de manera importante:
Estas recomendaciones se repasan de forma individualizada durante las revisiones del niño sano y en las consultas de nefrología pediátrica, adaptándolas a la edad y a la situación concreta de cada niño.
Infecciones de orina en niños recurrentes: cuándo estudiar el riñón
No todas las infecciones de orina en niños requieren un estudio amplio. Sin embargo, ciertas situaciones hacen recomendable una valoración más detallada por especialistas:
En estos casos, el equipo de nefrología pediátrica puede indicar pruebas como:
El objetivo es detectar precozmente cualquier alteración que pueda aumentar el riesgo de nuevas infecciones de orina en niños o dañar el riñón a largo plazo, y proponer el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Cuándo acudir a urgencias por una infección de orina en niños
Muchos episodios de infecciones de orina en niños pueden valorarse inicialmente en la consulta de pediatría general. Sin embargo, hay circunstancias en las que se aconseja acudir directamente a urgencias pediátricas, como las del Hospital Ruber Internacional:
En urgencias se valorará el estado del niño, se realizarán las pruebas necesarias (incluido el urocultivo) y se decidirá si precisa ingreso o puede seguir tratamiento en casa con controles posteriores en la Unidad de Pediatría y Adolescencia.
Opinión de una madre sobre las infecciones de orina en niños
“Nuestra hija Marta tenía 3 años cuando, de repente, empezó a levantarse varias veces por la noche diciendo que quería hacer pis. Apenas salían unas gotas y se quejaba de que le escocía. Pensamos que podía ser irritación por el pañal nocturno, pero al día siguiente empezó con fiebre y nos preocupamos. En la consulta de pediatría le hicieron un análisis de orina y el mismo día nos confirmaron que se trataba de una de esas infecciones de orina en niños de las que tanto había oído hablar, pero que nunca pensaba que nos tocarían. Nos explicaron con calma el tratamiento antibiótico, cuánto tiempo debía tomarlo y qué signos debíamos vigilar. Lo que más agradecimos fue que, además de tratar la infección, nos enseñaron pautas muy concretas: que no aguantara las ganas de hacer pis, cómo debía limpiarse en el baño y la importancia de beber agua. Desde entonces, solo ha tenido un episodio leve más, que supimos detectar enseguida gracias a lo que aprendimos en la consulta. Saber qué hacer y sentir que hay un equipo de especialistas detrás nos dio mucha tranquilidad.” Este tipo de vivencias son muy frecuentes en las consultas de pediatría general y de nefrología pediátrica. Acompañar a las familias, resolver dudas y revisar juntos los hábitos diarios es tan importante como el propio tratamiento antibiótico.
Preguntas frecuentes sobre infecciones de orina en niños
¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene una infección de orina?
Los signos más habituales de infecciones de orina en niños son la fiebre sin causa clara, el dolor o escozor al orinar, la necesidad de ir muchas veces al baño, la orina con mal olor o aspecto turbio y, en bebés, la irritabilidad o el rechazo de la alimentación. Ante cualquiera de estos síntomas, lo más prudente es consultar con el pediatra para que valore si es necesario un análisis de orina.
¿Las infecciones de orina en niños siempre producen fiebre?
No siempre. Algunas cistitis pueden dar solo molestias al orinar o aumento de la frecuencia miccional sin fiebre. Sin embargo, la fiebre es frecuente cuando la infección afecta al riñón (pielonefritis), especialmente en lactantes y niños pequeños. Por eso, fiebre sin foco evidente en un niño puede ser un signo de infecciones de orina en niños y debe hacer pensar en esta posibilidad.
¿Son contagiosas las infecciones de orina en niños?
Las infecciones de orina en niños no se contagian como un resfriado o una gastroenteritis. No se transmiten por compartir juguetes o estar en la misma clase. Se producen porque las bacterias propias del niño ascienden hasta la vía urinaria. Lo que sí puede “compartirse” en una familia son ciertos factores de riesgo, como la tendencia al estreñimiento o algunas malformaciones hereditarias del aparato urinario.
¿Cuánto tarda en curarse una infección de orina en niños?
Con un tratamiento antibiótico adecuado, muchas cistitis se resuelven en pocos días. El niño suele encontrarse mejor a las 24–48 horas, aunque la medicación debe completarse durante el tiempo indicado por el pediatra (a menudo entre 7 y 10 días). Las infecciones de vías altas pueden requerir tratamientos algo más prolongados y, en ocasiones, ingreso hospitalario.
¿Qué pasa si una infección de orina en niños no se trata a tiempo?
Una infección no tratada puede extenderse al riñón y causar una pielonefritis, con fiebre alta, malestar general y riesgo de daño renal. Además, favorece la aparición de bacterias resistentes. Por eso es tan importante consultar ante los primeros síntomas y seguir de forma completa el tratamiento pautado.
¿Puede mi hijo ir al colegio si tiene una infección de orina?
Depende del estado general. Si el niño está sin fiebre, con buen ánimo y tolera bien la medicación y la hidratación, en muchos casos puede acudir al colegio, siempre que tenga acceso al baño con facilidad. Si hay fiebre, vómitos o malestar importante, lo aconsejable es que permanezca en casa hasta encontrarse mejor.
¿Las infecciones de orina en niños pueden dañar el riñón?
Una infección puntual, diagnosticada y tratada de forma precoz, rara vez deja secuelas. El riesgo de daño renal aumenta cuando hay infecciones de orina en niños de repetición, retrasos en el tratamiento o malformaciones urinarias no detectadas. De ahí la importancia de realizar los estudios pertinentes cuando el pediatra o el nefrólogo lo consideren necesario.
¿Sirven los arándanos para prevenir las infecciones de orina en niños?
Aunque se han estudiado los productos derivados del arándano como ayuda para prevenir algunas infecciones urinarias en adultos, la evidencia en niños es limitada y sus posibles beneficios nunca sustituyen a las medidas básicas: buena hidratación, higiene adecuada, ir al baño con regularidad y tratamiento correcto del estreñimiento. Antes de dar cualquier suplemento a un niño, conviene comentarlo siempre con el pediatra.
Lo que deben recordar las familias sobre las infecciones de orina en niños
Las infecciones de orina en niños son frecuentes, pero disponemos de herramientas eficaces para detectarlas y tratarlas a tiempo. Reconocer sus síntomas, no normalizar la fiebre sin foco ni el dolor al orinar, y acudir a la consulta de pediatría general o a urgencias pediátricas cuando sea necesario, marca una gran diferencia. Los hábitos diarios —beber agua, no aguantar el pis, cuidar la higiene y prevenir el estreñimiento— son aliados esenciales para proteger la salud del riñón.
En la Unidad de Pediatría y Adolescencia del Hospital Ruber Internacional, el equipo de nefrología pediátrica trabaja de forma coordinada con el resto de especialidades para ofrecer una atención integral: desde el diagnóstico y tratamiento de las infecciones agudas hasta el seguimiento de niños con infecciones recurrentes o factores de riesgo. Si sospechas que tu hijo puede tener una infección de orina, o si ya ha pasado por varios episodios y te preocupa su salud renal, puedes pedir cita con nuestro equipo:
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Dra. Alvaro Ruiz de la Sierra
Psicólogo clínico especialista en psicoterapia adolescente y adultos
Comida healthy y anorexia
/en Sin categoría /por adminCada vez son más los adolescentes que buscan “comer sano”, eliminar los ultraprocesados y alcanzar un estilo de vida saludable. Sin embargo, cuando esa búsqueda se convierte en una obsesión, puede transformarse en algo muy distinto: la anorexia. Un trastorno alimentario complejo, silencioso y profundamente ligado a los ideales de perfección que se difunden en redes sociales.
Según MedlinePlus, la anorexia nerviosa es un trastorno caracterizado por la restricción voluntaria de alimentos y una alteración grave de la imagen corporal. Lo que comienza como un “quiero cuidarme” puede terminar siendo una enfermedad con consecuencias físicas y psicológicas graves.
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CUANDO LA COMIDA “HEALTHY” SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA
Hoy muchos adolescentes confunden comer saludable con comer poco. La presión por tener un cuerpo “fit”, las comparaciones en redes y la idealización de ciertos estilos de vida, los esfuerzos que hacen sus padres por mantenerse sanos a través de dietas, pueden empujar a desarrollar conductas restrictivas que, sin darse cuenta, rozan la anorexia. Frases como “solo como natural” o “no quiero comer fritos” pueden parecer inofensivas, pero cuando esconden miedo, culpa o ansiedad, se convierten en señales de alerta. En la Unidad de Medicina de la Adolescencia de Pediatría Ruber Internacional, los especialistas observan un aumento de casos en los últimos años, especialmente en chicas de entre 12 y 18 años.
DIFERENCIA ENTRE CUIDARSE Y RESTRINGIRSE
Cuidar la alimentación es positivo, pero la anorexia no tiene que ver con la salud, sino con el control. La persona deja de escuchar su cuerpo para escuchar un ideal que le aísla. Comienza a guiarse por reglas rígidas: contar calorías, eliminar grupos alimenticios, sentir culpa tras comer, aparición de conductas compensatorias… Un adolescente sano busca equilibrio; alguien con anorexia busca paliar el vacío y malestar a través de un acercamiento a un ideal de perfección. Mientras uno disfruta del bienestar, el otro teme perder el control.
LAS REDES SOCIALES Y SU INFLUENCIA EN LA ANOREXIA
Las redes sociales han creado una cultura de comparación constante. Cuerpos idealizados, filtros que borran imperfecciones y mensajes de “alimentación limpia” contribuyen a un entorno que puede detonar la anorexia. En plataformas como TikTok o Instagram abundan cuentas, retos, dietas y fórmulas como “what I eat in a day”. Detrás de esas publicaciones hay adolescentes inseguros, que buscan aprobación. Los jóvenes conacceso ilimitado a redes se ven influenciados por algoritmos que refuerzan ideas dañinas sobre el cuerpo y la comida asociándola con ideales de felicidad. En la Unidad de Psicología infantil y juvenil, los profesionales ayudan a detectar estos patrones y a trabajar en la construcción de una relación sana con la comida.
SIGNOS DE ALERTA EN CASA
Reconocer los primeros signos de anorexia es clave para actuar a tiempo:
Si notas alguno de estos comportamientos, es importante acudir a un especialista en nutrición infantil o psicología juvenil. En Pediatría Ruber Internacional, la atención es multidisciplinar y coordinada entre pediatras, endocrinos, psicólogos y nutricionistas.
CONSECUENCIAS FÍSICAS Y PSICOLÓGICAS DE LA ANOREXIA
La anorexia no es solo “dejar de comer”. Es una enfermedad que afecta a todo el cuerpo. Entre sus principales consecuencias se encuentran:
El cerebro, al no recibir suficiente energía, también sufre: las emociones se alteran, aparece la culpa y el miedo a comer. Por eso, el tratamiento debe abordar tanto la parte médica como la emocional.
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TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA: UN ENFOQUE MULTIDISCIPLINAR
El tratamiento requiere un trabajo conjunto. En la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil, los equipos de Pediatría Ruber Internacional combinan terapia psicológica, apoyo familiar y seguimiento médico. El objetivo es recuperar el peso, pero también sanar la relación con la comida y con uno mismo. El acompañamiento de los padres es esencial. Ellos aprenden a identificar las recaídas, a fomentar hábitos saludables sin rigidez y a ofrecer un entorno de confianza.
EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA RECUPERACIÓN
El entorno familiar es una pieza fundamental en la recuperación de la anorexia. Ningún tratamiento puede sostenerse solo desde la consulta; el hogar debe convertirse en un espacio de acompañamiento, libre de juicios y de presiones estéticas. La manera en que se habla de la comida, del cuerpo y de los logros personales influye directamente en cómo un adolescente se percibe a sí mismo. Los padres suelen enfrentarse al miedo, la culpa o la frustración. Es normal sentir que no se sabe cómo actuar, especialmente cuando el hijo se niega a comer o reacciona con irritación ante cualquier intento de ayuda. Por eso, el acompañamiento profesional incluye orientación familiar.
En la Unidad de Trastornos Alimentarios de Pediatría Ruber Internacional, se trabaja con sesiones conjuntas en las que los padres aprenden a identificar los patrones de control, las conductas compensatorias y las señales tempranas de recaída. Apoyar no significa vigilar ni forzar. Significa escuchar, estar presente y validar lo que el adolescente siente. La familia puede ayudar a reconstruir la confianza perdida en el propio cuerpo y a desmontar creencias erróneas como “comer engorda” o “la fuerza de voluntad lo puede todo”. Es importante evitar frases como “solo tienes que comer” o “te estás haciendo daño”, ya que generan resistencia.
En su lugar, deben expresarse mensajes de acompañamiento: “entiendo que te cuesta”, “vamos a hacerlo juntos”. También se recomienda establecer rutinas familiares estables, comer juntos sin pantallas, hablar de otros temas durante la comida y evitar comentarios sobre peso o dietas. En muchos casos, se incluye terapia familiar para mejorar la comunicación, repartir responsabilidades y reducir la tensión emocional que suele acompañar al trastorno. La anorexia tiene un impacto sobre toda la familia por eso la implicación de los padres y hermanos puede marcar la diferencia entre una recaída y una recuperación duradera.
El camino no es lineal, pero el apoyo incondicional del entorno puede devolver la sensación de seguridad que la anorexia arrebata. Cuando el hogar deja de ser un campo de batalla y se convierte en un lugar de comprensión, el adolescente empieza a recuperar no solo el apetito, sino también la confianza en sí mismo.
NUTRICIÓN INFANTIL: EDUCAR PARA PREVENIR
Prevenir la anorexia comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. En la Unidad de Endocrinología y Nutrición Infantil de Pediatría Ruber Internacional, los especialistas destacan la importancia de enseñar desde edades tempranas una relación equilibrada con la comida. Los niños deben comprender que alimentarse no es una obligación ni una forma de control, sino una manera de cuidar el cuerpo y mantener la energía necesaria para jugar, aprender y crecer. Enseñar educación nutricional no se trata de hablar de calorías, sino de transmitir placer y naturalidad.
Comer en familia, probar alimentos nuevos, cocinar juntos o hablar sobre el origen de los alimentos fomenta la curiosidad y el respeto hacia la comida. También ayuda a que los niños aprendan a identificar señales de hambre y saciedad, en lugar de comer por ansiedad o culpa. Otro aspecto clave es cómo los adultos hablan de su propio cuerpo. Los niños imitan lo que ven. Si los padres critican su figura, siguen dietas extremas o expresan miedo a “engordar”, los hijos asimilan que el valor personal depende del físico. Cambiar ese lenguaje y promover la diversidad corporal es una de las herramientas más efectivas para prevenir trastornos alimentarios.
En la adolescencia, cuando el grupo de iguales y las redes sociales ganan influencia, el papel de la educación nutricional es aún más relevante. Saber interpretar los mensajes que circulan online, comprender que muchos cuerpos “perfectos” están editados y desarrollar un pensamiento crítico son habilidades que se pueden entrenar con ayuda profesional. Por eso, la nutrición infantil y adolescente debe abordarse no solo desde lo fisiológico, sino también desde lo emocional.
Comer bien implica nutrir el cuerpo y la mente. Y eso se consigue combinando la información científica con la empatía y la escucha activa. La prevención de la anorexia no es una campaña puntual: es una educación constante en casa, en el colegio y en las revisiones médicas. Promover el equilibrio, el autocuidado y la confianza corporal es el camino más seguro para que los jóvenes crezcan sin miedo a la comida ni a sí mismos.
CUANDO LA ANOREXIA SE CONFUNDE CON “FUERZA DE VOLUNTAD”
Una de las grandes trampas de la anorexia es el refuerzo social. Las personas reciben elogios por “ser tan disciplinadas” o “mantenerse delgadas”, lo que refuerza su conducta restrictiva. Este reconocimiento puede ser peligroso y retrasar el diagnóstico. Romper este patrón implica cambiar el discurso social: valorar la salud por encima del físico y dejar de asociar la delgadez con éxito.
LA RECUPERACIÓN ES POSIBLE
Superar la anorexia es un proceso complejo, pero totalmente posible. Requiere tiempo, acompañamiento profesional y una red sólida de apoyo emocional. Cada paciente atraviesa su propio camino, pero todos comparten el mismo objetivo: reconciliarse con su cuerpo y con el acto de comer. En Pediatría Ruber Internacional, la recuperación se aborda de forma integral. Los tratamientos combinan terapia psicológica individual, sesiones familiares y seguimiento médico y nutricional continuo.
El objetivo inicial es estabilizar el estado físico —recuperar peso, regular las constantes vitales, corregir deficiencias nutricionales—, pero el objetivo a largo plazo es reconstruir la autoestima y devolver la capacidad de disfrutar. Durante el proceso, se trabaja la distorsión de la imagen corporal, los pensamientos obsesivos sobre la comida y las emociones asociadas a la culpa o el miedo. Los pacientes aprenden a reconocer las sensaciones de hambre, a identificar los detonantes emocionales y a desarrollar estrategias de autorregulación.
La recuperación no significa olvidar lo vivido, sino aprender a convivir con la vulnerabilidad. Algunas personas describen su proceso como “volver a habitar su cuerpo”. Esa conexión se logra con paciencia, empatía y un entorno que acompañe sin presionar. El pronóstico de la anorexia mejora considerablemente cuando la intervención se realiza a tiempo. Cuanto antes se detecte y trate, mayores son las probabilidades de recuperación completa.
Por eso, en la Unidad de Medicina de la Adolescencia y en el equipo de Psicología infantil y juvenil de Pediatría Ruber Internacional, se insiste en la importancia de la detección precoz y del seguimiento continuo, incluso cuando los síntomas parecen haber desaparecido. Recuperarse de la anorexia no es volver a comer como antes, sino redescubrir la vida sin miedo. Significa reírse sin pensar en el cuerpo, disfrutar de una comida en familia, volver a salir con amigos, y sentirse en paz frente al espejo. Es un proceso que transforma, y aunque exige coraje y constancia, el resultado merece la pena: libertad, equilibrio y salud.
OPINIÓN DE UNA PACIENTE
“Durante meses pensé que comer era una debilidad. Veía en redes que eliminar el azúcar y los carbohidratos era lo correcto. Sin darme cuenta, caí en un círculo de culpa y ansiedad. Gracias al equipo de Pediatría Ruber Internacional, entendí que mi cuerpo no era el enemigo. Hoy puedo disfrutar de una comida sin miedo, y eso es libertad.” — Testimonio de una paciente recuperada (nombre omitido por confidencialidad).
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA COMIDA HEALTHY Y ANOREXIA
¿Qué es exactamente la anorexia?
Es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por la restricción intencionada de alimentos y el miedo intenso a subir de peso.
¿A qué edad suele aparecer?
Generalmente entre los 12 y 18 años, aunque puede manifestarse antes, especialmente en contextos de alta presión estética o cambios importantes que desestabilicen su entorno.
¿Cuáles son los primeros síntomas?
Cambios de humor, pérdida de peso, obsesión por las calorías, ejercicio excesivo y rechazo de ciertos alimentos y a comer en público.
¿La anorexia solo afecta a las chicas?
No. Cada vez más chicos presentan cuadros de anorexia, especialmente vinculados al deseo de tener un cuerpo definido o musculoso.
¿Qué papel juegan las redes sociales?
Las redes influyen en la autoimagen y en la autoestima por comparación con pares. Algunos contenidos de las redes pueden favorecer la aparición de conductas alimentarias restrictivas, por lo que su uso debe supervisarse.
¿Tiene cura la anorexia?
Sí, con un tratamiento integral y apoyo constante se puede lograr la recuperación total, aunque requiere tiempo y compromiso.
¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo tiene anorexia?
Consultar cuanto antes con un especialista en salud mental o pediatría. La detección precoz mejora el pronóstico.
¿Puede prevenirse?
Fomentando la autoestima, el pensamiento crítico ante los modelos sociales y una educación alimentaria sin culpa ni juicios.
RECUPERAR LA LIBERTAD: MÁS ALLÁ DEL PLATO
Superar la anorexia no solo es volver a comer, es volver a vivir. En Pediatría Ruber Internacional acompañamos a los adolescentes y sus familias con un enfoque integral, donde la salud física y emocional van de la mano. Si sospechas que tu hijo o hija puede estar atravesando una relación conflictiva con la comida, contacta con nosotros:
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Dr. Alvaro Ruiz de la Sierra
Psicólogo clínico especialista en psicoterapia adolescente y adultos
El papel de la familia en el tratamiento del TDAH
/en Adolescencia /por adminEl Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que acompaña a muchos niños y adolescentes en su día a día académico, social y familiar. Comprender su dinámica y, sobre todo, el papel de la familia en la intervención es decisivo para mejorar la calidad de vida del adolescente y de su entorno. La evidencia científica respalda un abordaje multimodal (psicoeducación, ajustes conductuales, coordinación escolar y tratamiento farmacológico) en el que el hogar es el primer escenario terapéutico. Para una introducción clara y rigurosa sobre definición, síntomas y tratamientos, puede consultarse la guía de MedlinePlus sobre TDAH, uno de los portales de salud más visitados del mundo. Este artículo está escrito para madres, padres y cuidadores que desean pasar de la incertidumbre a la acción. A lo largo del texto hablaremos de familia y TDAH en términos prácticos: cómo organizar rutinas, cómo comunicarse sin dañar la autoestima, cómo coordinarse con el colegio y cómo acompañar el manejo de la medicación cuando está indicada. También verá cuándo conviene pedir una valoración especializada en nuestra Unidad de Pediatría y Medicina de la Adolescencia.
Tabla de contenidos
Qué entendemos por familia y TDAH: del diagnóstico a la convivencia
“Familia y TDAH” no es solo el contexto donde se observan las conductas, sino la primera línea de intervención. La familia:
El diagnóstico de TDAH se realiza por evaluación clínica, recogiendo historia evolutiva y conductual, y valorando el impacto funcional en al menos dos contextos (casa y escuela). Para el diagnóstico no se necesitan pruebas médicas, aunque en ocasiones se solicita un estudio neuropsicológico. Muchas familias llegan a consulta abrumadas por etiquetas contradictorias. La psicoeducación les permite comprender que el TDAH no es mala conducta ni falta de interés, sino una diferencia en el mantenimiento de la atención, en la regulación emocional, la impulsividad y la actividad secundarias a una base neurobiológica.
Familia y TDAH: objetivos del tratamiento multimodal en casa
En la intervención familiar, los objetivos realistas son preferibles a los perfectos. Los principales:
La familia no “cura” el TDAH, pero modula su impacto y multiplica la eficacia del tratamiento clínico y escolar.
Señales que la familia puede observar sin patologizar
No todo es TDAH, ni todo en el TDAH se explica por el diagnóstico. Observar con calma ayuda a priorizar:
Registrar ejemplos concretos y su contexto (antes/después de pantallas, hambre, sueño, ejercicio) será muy útil en la consulta con el profesional de la Unidad de Medicina de la Adolescencia.
Cómo explicar el diagnóstico en casa y reducir el estigma
La conversación “familia y TDAH” comienza por normalizar y nombrar. Claves:
Integrar el diagnóstico ayuda al adolescente a pedir ayuda y a entender qué le pasa.
Organización y rutinas: la arquitectura invisible que sostiene el día
El TDAH no es un problema de saber qué hay que hacer, sino de ejecutar lo que ya se sabe. Por eso la organización es terapéutica:
Cuando hay dudas sobre la mejor manera de motivar o ayudar al adolescente, la coordinación con Neuropsicología Infanto-juvenil aporta protocolos de economía de fichas, contratos de conducta y entrenamiento a padres.
Familia y TDAH y escuela: alianza práctica con el centro educativo
La escuela es el segundo escenario donde familia y TDAH deben funcionar en equipo. La Ley Orgánica 3/2020 de Educación recoge a los alumnos con trastornos de atención o de aprendizaje como alumnos con necesidades específicas de apoyos educativos (NEAE). Habitualmente es el equipo de orientación del colegio el que coordina las adaptaciones curriculares y no curriculares del alumno:
Si existen dificultades de lenguaje o lectoescritura asociadas, puede ser necesaria una coordinación con PT (Pedagogía Terapéutica) o AL (Audición y Lenguaje) del centro escolar. En este aspecto los profesionales de psicopedagogía le harán las recomendaciones pertinentes.
Gestión de emociones, impulsividad y conflictos en el hogar
La regulación emocional es parte central del binomio familia y TDAH. Pautas:
El entrenamiento en habilidades socioemocionales con nuestro equipo de Psicología Infantil y Juvenil ayuda a consolidar estas herramientas.
Tecnología y sueño: pactos familiares que sí funcionan
El uso de pantallas, especialmente por la noche, empeora el círculo familia y TDAH – impulsividad – sueño:
Cuando el insomnio es persistente, conviene revisar hábitos y consultar en la Unidad de Medicina de la Adolescencia.
Alimentación, ejercicio y TDAH: el papel de la familia en hábitos que regulan
Hábitos que la familia puede sostener:
Para planes personalizados y dudas, nuestro equipo de especialistas en Medicina de la Adolescencia puede evaluar y ajustar.
Medicación y adherencia: lo que la familia debe conocer
En determinados casos, el equipo clínico puede indicar tratamiento farmacológico. Claves para la familia y TDAH:
La decisión, ajuste y seguimiento se realizan siempre con el especialista de referencia en la Unidad de Medicina de la Adolescencia.
Roles dentro de la familia: hermanos, abuelos y separaciones
El TDAH impacta en todo el sistema familiar:
La familia y el adolescente con TDAH se benefician de mensajes coherentes y de una red de apoyo con expectativas compartidas.
TDAH en chicas adolescentes y enmascaramiento en casa
Como en otros trastornos del neurodesarrollo, el TDAH en las chicas puede expresarse con menos hiperactividad visible y más inatención, desorganización y ansiedad. Es frecuente el enmascaramiento (compensar a costa de esfuerzo interno), lo que retrasa el diagnóstico. La familia debe observar:
Ante la duda, conviene una evaluación con nuestro equipo de Medicina de la Adolescencia, en el que se incluye pediatra especialista en Medicina de la Adolescencia, psicólogo y psiquiatra infanto-juvenil.
Mitos frecuentes que dañan la convivencia familiar
“El TDAH se pasa solo al crecer.”
“Si quiere, puede; es cuestión de esfuerzo.”
“La medicación cambia la personalidad.”
“Es un problema de límites.”
“Las pantallas causan TDAH.”
La realidad: el TDAH tiene una base neurobiológica, la motivación varía con el sistema de recompensa, y la medicación bien indicada no “cambia” a nadie; permite autorregular mejor.
Señales de alarma que requieren revisión clínica
Señales de alarma que requieren evaluación médica, tanto en adolescentes con TDAH con/sin tratamiento y en adolescentes sin TDAH:
En estos casos, coordinar evaluación con la Unidad de Medicina de la Adolescencia es prioritario.
Opinión de un padre
“Llegamos muy cansados a la consulta porque cada tarde era una batalla. La doctora nos preguntó a fondo por nuestro hijo y luego, se quedó a solas con él. Luego nos explicó qué era realmente el TDAH y cómo afectaba a la vida. Nos explicó el tratamiento en casa, en el colegio y le puso medicación. Al principio nos daba miedo, pero ella nos explicó los pros, los contras y decidimos hacerle caso. En dos semanas bajaron los gritos y mi hijo empezó a estar más contento y motivado. Separamos sus notas de su valía. Ahora hablamos más y discutimos menos. Seguimos teniendo retos, pero hay un plan y nos sentimos acompañados.” — Padre de un adolescente de 13 años atendido en la Unidad de Adolescencia.
Preguntas frecuentes
¿El TDAH se cura?
No se “cura” en el sentido tradicional. Es un trastorno del neurodesarrollo que se gestiona combinando psicoeducación, estrategias conductuales, apoyos escolares y, en algunos casos, medicación. El objetivo es funcionar mejor y reducir el impacto en el día a día.
¿Cómo sé si mi hijo necesita medicación?
La indicación la realiza el especialista tras valorar síntomas, impacto funcional y respuesta a las intervenciones no farmacológicas. La decisión es individualizada y se revisa periódicamente.
¿La medicación los vuelve “zombis”?
No debería. Un ajuste adecuado mejora la autorregulación sin anular la personalidad. Si hay apatía o desánimo, se revisa dosis y pauta con el médico.
¿Qué ajustes puede pedir la familia en el colegio?
Fragmentar tareas, instrucciones por escrito, asiento preferente, tiempos extra en exámenes, evaluación flexible de la comprensión y retroalimentación frecuente.
¿El ejercicio ayuda al TDAH?
Sí. El ejercicio regular mejora la atención, estado de ánimo y sueño. Lo ideal es combinar actividad aeróbica con juego estructurado.
¿Qué hago si en casa se enfada con facilidad?
Como padres no debemos entrar en todas las batallas: hay qué elegir qué es prioritario, ya que si no la sensación del adolescente es que hace todo mal. Hay que evitar la escalada del conflicto, usar instrucciones breves, aplicar paradas técnicas, nombrar la emoción y reforzar el inicio de conductas adecuadas. Si los conflictos son frecuentes, consultar con el equipo médico-psicológico.
¿Cómo manejar las pantallas?
Establecer un toque de queda digital 60-90 minutos antes de dormir, retirar dispositivos del dormitorio, bloquear notificaciones por tramos y seleccionar contenidos. Para más información, se recomienda ver el Plan digital familiar de la Asociación Española de Pediatría.
¿Las niñas pueden tener TDAH aunque no sean hiperactivas?
Sí. Con frecuencia predomina la inatención y el enmascaramiento. Si hay desorganización, ansiedad y fatiga por “cumplir con todo”, conviene valorar.
Familia y TDAH: cierre práctico y cómo podemos ayudarte
La combinación familia y TDAH es el corazón del tratamiento. Cuando el hogar ofrece estructura, comunicación clara y refuerzo positivo, el adolescente desarrolla herramientas de autorregulación que perduran. Si a esto sumamos coordinación escolar y seguimiento clínico, el cambio es tangible: menos fricción diaria, más autonomía y mejor autoestima. Si necesitas una valoración integral o quieres poner en marcha un plan de acción adaptado a tu caso, estamos a tu disposición: Unidad de Pediatría y Medicina de la Adolescencia del Hospital Ruber Internacional.
Si observas alteraciones físicas o emocionales que te preocupan, puedes pedir cita con nuestro equipo de especialistas de la Unidad de Pediatría y Medicina de la Adolescencia del hospital Ruber Internacional.
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Dra. Fabiola Guerrero Alzola
Especialista en Pediatría y Medicina del adolescente y adulto joven
Cambios hormonales en la adolescencia: cómo afectan al ánimo, al sueño y la conducta
/en Adolescencia /por adminLa adolescencia es una etapa fascinante y compleja. Entre los 10 y los 18-21 años, el cuerpo y el cerebro de los jóvenes atraviesan transformaciones profundas que marcan su desarrollo hacia la vida adulta. Es lo más parecido a una metamorfosis. Detrás de muchos de estos cambios se encuentran las hormonas, unas sustancias que actúan como mensajeros químicos y que influyen no solo en el crecimiento físico, sino también en el estado de ánimo, el sueño y la conducta.
Según MedlinePlus, las hormonas son esenciales para el desarrollo sexual, el metabolismo, el crecimiento y el equilibrio emocional. Comprender los cambios hormonales en la adolescencia permite a padres y educadores acompañar mejor a los jóvenes, detectar alteraciones a tiempo y fomentar hábitos saludables que favorezcan su bienestar integral.
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Tabla de contenidos
Qué son los cambios hormonales en la adolescencia
Las hormonas son sustancias producidas por las glándulas endocrinas que circulan por la sangre y regulan numerosas funciones corporales. En la adolescencia, en el cerebro se activa el eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, desencadenando una cascada hormonal que estimula el crecimiento, la maduración sexual y el desarrollo emocional. En esta etapa, las gónadas, los testículos y los ovarios, comienzan a producir estrógenos, testosterona y progesterona, mientras que otras, como la tiroides o las suprarrenales, también ajustan su funcionamiento para adaptarse a las nuevas necesidades del organismo. Estos cambios hormonales en la adolescencia no ocurren de un día para otro, sino que se desarrollan progresivamente. Algunos adolescentes comienzan antes o después, y sus reacciones físicas y emocionales varían según factores genéticos, nutricionales y ambientales.
Principales hormonas implicadas
Durante la pubertad, el cuerpo produce una combinación de hormonas que actúan sobre distintos sistemas del organismo. Las más conocidas son:
Estas hormonas junto a otras trabajan de forma coordinada, pero cuando sus niveles varían bruscamente —algo habitual en esta etapa— pueden influir en la conducta, la vitalidad y el bienestar emocional.
Cómo afectan los cambios hormonales en la adolescencia al estado de ánimo
Uno de los efectos más visibles de los cambios hormonales en la adolescencia es la variabilidad emocional. Es normal que los adolescentes experimenten altibajos de humor, irritabilidad o sensibilidad ante situaciones cotidianas. Las fluctuaciones de estrógenos, testosterona y cortisol pueden provocar:
Estos procesos forman parte del desarrollo emocional, pero también pueden significar síntomas de ansiedad o depresión si se prolongan o afectan a la vida diaria. En esos casos, es importante consultar con un especialista. En la Unidad de Pediatría y Medicina de la Adolescencia, del que forman parte profesionales de pediatría, psiquiatría y psicología infantil y juvenil, el acompañamiento profesional ayuda a distinguir entre cambios normales y síntomas de alarma.
La influencia hormonal en el sueño adolescente
El sueño es uno de los aspectos más afectados por los cambios hormonales en la adolescencia. Durante la pubertad, el reloj biológico se desplaza: la secreción de melatonina —la hormona que induce el sueño— se retrasa, lo que hace que los adolescentes tiendan a dormirse y despertarse más tarde de forma fisiológica. Además, el uso de pantallas y la exposición a la luz azul empeoran ese retraso, generando falta de descanso y somnolencia diurna. La melatonina y el cortisol actúan de manera opuesta: mientras la primera promueve el sueño, el segundo estimula la alerta. Por ello, el estrés académico o las preocupaciones sociales pueden alterar el descanso. Dormir menos de lo necesario (8-10 horas, según necesidades personales) afecta a la memoria, a la concentración y a la regulación emocional. En la Unidad de Medicina de la Adolescencia, los especialistas abordan de manera integral estos trastornos, realizando un abordaje integral del sueño del adolescente, combinando pautas de higiene del sueño con tratamiento médico cuando fuera necesario.
Cambios hormonales y conducta: impulsividad, motivación y relaciones sociales
Las hormonas también influyen en el comportamiento. La testosterona, por ejemplo, puede aumentar la impulsividad o la necesidad de asumir riesgos, mientras que los estrógenos están relacionados con la empatía y la sensibilidad emocional. Durante este periodo, el cerebro adolescente aún está en desarrollo, especialmente el córtex prefrontal, encargado del control de impulsos y la toma de decisiones. Es decir, el conductor de nuestro cerebro está en formación. Esta combinación de alta carga hormonal y maduración cerebral en curso explica muchos comportamientos típicos:
Lejos de ser un problema, estas actitudes son parte del proceso de aprendizaje y consolidación de la identidad. Sin embargo, cuando los cambios hormonales generan alteraciones importantes en la conducta, puede ser recomendable una valoración médica o psicológica.
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Alimentación y ejercicio: aliados del equilibrio hormonal
Una dieta equilibrada y el ejercicio regular pueden ayudar a mantener la estabilidad durante los cambios hormonales en la adolescencia. El cuerpo necesita nutrientes adecuados para producir y regular las hormonas correctamente.
Recomendaciones básicas para la alimentación:
El ejercicio mejora la secreción de endorfinas, reduce el estrés y favorece la calidad del sueño. En la Unidad de Medicina de la Adolescencia, el pediatra, endocrino y nutricionista infanto-juvenil, ofrece orientación personalizada para establecer hábitos saludables adaptados a cada edad.
Cuándo consultar al especialista
Aunque los cambios hormonales en la adolescencia son naturales, hay señales que pueden indicar la necesidad de una valoración médica:
En Pediatría del hospital Ruber Internacional, el abordaje de la adolescencia es integral y coordinado. El equipo de pediatría, endocrinología y psicología trabaja de forma conjunta para acompañar a cada joven en su desarrollo físico y emocional.
Opinión de una madre
«Mi hijo comenzó la adolescencia con muchos altibajos emocionales. Dormía mal, estaba más irritable y nos costaba entender qué le pasaba. En la Unidad de Adolescencia de Ruber Internacional nos ayudaron a comprender que eran cambios hormonales normales, pero también nos enseñaron pautas para mejorar su descanso y comunicación. Hoy lo vemos más tranquilo y seguro de sí mismo.» — Madre de paciente de 14 años.
Preguntas frecuentes sobre los cambios hormonales en la adolescencia
¿A qué edad comienzan los cambios hormonales en la adolescencia?
Generalmente entre los 10 y los 12 años en las niñas, y entre los 11 y 13 en los niños, aunque puede variar según factores genéticos y ambientales.
¿Por qué los adolescentes tienen cambios de humor tan frecuentes?
Las fluctuaciones hormonales afectan la serotonina y otras sustancias del cerebro, provocando variaciones emocionales que son parte del desarrollo normal.
¿Los cambios hormonales pueden causar acné?
Sí. El aumento de testosterona estimula las glándulas sebáceas, lo que puede generar obstrucciones y aparición de granos o acné.
¿Es normal que cambien los horarios de sueño?
Sí, la melatonina se libera más tarde, haciendo que los adolescentes tiendan a acostarse y despertarse más tarde.
¿Cuánto duran los cambios hormonales?
El proceso puede extenderse entre 5 y 8 años, dependiendo del ritmo madurativo individual.
¿Las hormonas afectan la memoria y la concentración?
Sí. Los cambios hormonales pueden alterar la atención y la memoria a corto plazo, aunque suelen mejorar con el tiempo.
¿Qué alimentos ayudan al equilibrio hormonal?
Una dieta rica en frutas, verduras, pescado, legumbres, frutos secos y cereales integrales favorece la producción equilibrada de hormonas.
¿Cuándo es necesario acudir al médico o al endocrinólogo?
Si existen alteraciones en el crecimiento, irregularidades menstruales o síntomas emocionales persistentes que afecten a la vida diaria.
Acompañar los cambios con empatía y orientación profesional
La adolescencia no es una tormenta, sino una transformación. Comprender los cambios hormonales en la adolescencia ayuda a las familias a entender ese proceso, a ofrecer apoyo adecuado a su hijo y darle la orientación adecuada… y a tener paciencia en esa metamorfosis. En esta etapa, la comunicación abierta y los hábitos saludables son claves para que el adolescente viva este proceso con equilibrio. No debemos olvidar que en ocasiones es necesario acompañamiento, asesoramiento y tratamiento médico.
Si observas alteraciones físicas o emocionales que te preocupan, puedes pedir cita con nuestro equipo de especialistas de la Unidad de Pediatría y Medicina de la Adolescencia del hospital Ruber Internacional.
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Especialista en Pediatría y Medicina del adolescente y adulto joven